Vía Blanca de las reinas

Vía Blanca de las Reinas: el agua y la lluvia, los colados en una noche con poco color

Por Pablo Segura

La noche de Vía Blanca es sinónimo de alegría, fiesta y mucho color. Pero este año, la celebración de todos los mendocinos tuvo algunos "colados".

La lluvia, incesante y molesta por algunos momentos, junto al frío, marcaron una noche que careció del color que nos tenía acostumbrado a otros años.

Lo que era una fija, con avenidas repletas de familias, se transformó en calles semi vacías. La causa está más que clara.

Miles de mendocinos prefirieron perderse esta Vía Blanca, tal vez, asustados por el temporal que se esperaba y las bajas temperaturas que se registraban cerca de las 22, cuando se inició el recorrido de los carros vendimiales.

Sin embargo, otros miles de personas le pusieron el pecho al frío y llegaron al centro. Con una importante cantidad de visitantes del Valle de Uco, las "hinchadas" de cada candidata fueron ubicándose, sobre todo, en calle San Martín, cerca del palco oficial.

Como marca el manual, la Banda de la Policía de Mendoza abrió la noche y dejó el camino para que empezaran a desfilar los carros.

Las reinas, con paraguas y abrigadas, desplegaron una imagen pocas veces vista en la Vía Blanca, donde las temperaturas, en algunos años, eran agobiantes.

La Reina de la Vendimia 2018, Julieta Lagos, fue la primera en iniciar el viaje y detrás llegó la primera candidata, posiblemente, una de las más esperadas: Lavalle.

Los melones comenzaron a volar en la fría noche mendocina y los funcionarios comenzaron a hacer de las suyas.

Llegó la camiseta del Tomba de la mano de la candidata de Godoy Cruz. Cornejo y Juan Manuel Urtubey, invitado de lujo en el palco, posaron con la casaca. Aparecieron vinos y un sinfín de regalos. En medio, la lluvia hacía todo más difícil.

Los espumantes los puso Guaymallén y su intendente, Marcelino Iglesias, repartió botellas para todos. Y hasta se animó a posar tomando de la botella. Al mismo tiempo, la candidata de esa Comuna cantaba, para levantar aplausos en el Palco Oficial.

Con el correr de los minutos, la gente fue abandonando las calles. Los carros aceleraron el paso y la Vía Blanca pasó más rápido de lo normal.

Cerca de la medianoche el primero de los grandes festejos vendimiales vio su final y quedó en el aire el sabor amargo que dejó la lluvia y el frío. 

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