El gobernador Alfredo Cornejo inauguró hoy el período de sesiones ordinarias 2017 en la Legislatura provincial y brindó un escueto discurso, recibiendo aplausos por parte de sus adeptos y críticas de la oposición. Sin embargo en la puerta de la casa de las leyes se produjo una situación paralela que se planteó como una discusión pacífica entre militantes radicales y gremios.
Militantes radicales de toda la provincia "bancaron" a Cornejo en la Legislatura. Estuvieron muy cerca de los sindicatos opositores, pero no se produjeron incidentes.
Desde las primeras horas del día, y con un vallado y una gran cantidad de policías separándolos, jóvenes militantes radicales y sindicalistas se ubicaron en espacios antagónicos en las cercanías de la Legislatura. Los adeptos al gobernador ocuparon la peatonal Sarmiento, mientras que aquellos que tenían algo para reclamar tuvieron su lugar en la plaza Independencia.
Los gremialistas encontraron en la Plaza Independencia su lugar para protestar en el 1M.
Los militantes, en primer lugar, celebraron el 1º de mayo apoyando al gobernador y prometieron "volver a acompañarlo" en la campaña política que se aproxima. Aseguraron que el mandatario está "terminando con los ñoquis y la herencia populista" y aseguraron que el rumbo tomado es el correcto.
Los gremios, por su parte, aseguraron que en este Día del Trabajador no hay "Nada para festejar" y resaltaron que se trata de un 1º de mayo "triste" para el pueblo. "Le venimos a decir a Cornejo que hay otra Mendoza, la que no ve, y está llena de pobreza y falta de trabajo", disparó Gustavo Correa, titular de la Central de Trabajadores Argentinos, como representante de los sindicatos.
#HablaCornejo1M#andino "Este 1 de mayo es triste, no hay nada para festejar. Hay 14.000 trabajadores menos", Gustavo Correa, de la CTA.
De esta forma las inmediaciones de la Legislatura, mientras Cornejo hablaba en el interior, se transformaron en campo de batalla entre los que apoyan al mandatario y quienes lo critican fuertemente. Los grupos se ubicaron cerca, a menos de 10 metros de distancia, pero dieron una demostración de poder democrático y no se produjeron incidentes más allá de algún insulto aislado.