Lucio Álvarez demostró grandes particularidades que en silencio lo llevaron a hacer historia en la prueba más difícil del planeta. Fue tenaz, mental, quizás frío por momentos, pero sobre todo humilde. De hecho esa característica fue resaltada durante las últimas horas entre sus seguidores a través de las redes sociales y la prensa tanto de Mendoza como de Argentina.
Hasta ahora el piloto mejor posicionado en un Dakar, entre los autos, había sido Orly Terranova con un noveno lugar en 2010. En esta edición el mendocino debió abandonar en medio de algunos desencuentros con su copiloto Andy Grider, aunque sin embargo pudo conseguir otro record al terminar segundo en la etapa 4, la mejor posición que consiguió un argentino. Álvarez se lamentó por su retiro, al tiempo que le deseó suerte a los otros representantes de Mendoza que participaron de la competencia.
Siempre mostró calidad de buena gente, de buen tipo. Hasta cuando cometió errores los asumió junto a Graue sin culpar a nadie por eso. El año pasado había terminado como el mejor argentino en autos, y en este 2012 repitió la hazaña haciendo historia: se consagró como el mejor piloto de autos en la historia del Dakar. Un argentino adelante, entre los mejores del mundo.