La Lepra terminó empatando ante Talleres de Córdoba en un partido que contó con el ingrediente particular del apoyo incondicional de sus hinchas, que mediante sus cantos y juegos de artificios detuvieron las acciones por algunos minutos, mostrando lo pasional y sanguíneo que el simpatizante azul, hasta en momentos difíciles.
El comienzo del partido mostró claramente la postura que tomarían los dos equipos en el desarrollo del cotejo. Talleres manejando la pelota, ejecutando un traslado eficiente de la misma y presentando "batalla" en la zona media con la firme intención de buscar escalonadamente el arco defendido por Aracena.
Guiñazu es quien manejaba los hilos de la "T", de sus pies salían los atisbo ofensivos mas importantes de la visita. La Lepra replegado de tres cuartos de cancha hacía atrás solo apostaba a algún contragolpe. situación que se produjo sobre los 7´cuando Gastón González remató desde unos 20 metros con efecto y al palo opuesto de Herrera, el arquero en una gran reacción pudo desviar el disparo hacia el corner.
A partir de esa situación tempranera el duelo comenzó a abrirse, sin tantas marcas ni presión en la zona media y con los delanteros bien abiertos para buscar desbordar y ejecutar centros a los mas altos; Pereyra por el azul y Klusener en los cordobés.
El ida y vuelta fue sin descanso y en esa vorágine quien sacó mayor provecho fue Talleres, primero y a los 20´Solis tras una exquisita jugada iniciada por Guiñazu que con un certero pase hacía la derecha habilitó a Ramis, quien lanzó un centro de "rastrón" para la llegada sin marca de Solis que en el mano a mano la tiró afuera.
A los 23´y ahora por la izquierda de su ataque Solis le devolvió a Ramis la gentileza de la acción anterior y el grandote atacante en las "barbas" del uno azul no pudo conectar el disparo y entregó la bola al uno.
Independiente avanzaba y ponía en cada sector, con Gautier intentando desequilibrar por ambos frentes y Pereyra queriendo tomar alguno de esos arrestos, pero Talleres era mas efectivo y en el minuto 40 un cabezazo tremendo de Burgos hizo lucir a Aracena que rechazó al córner.
El final del primer tiempo mantuvo el planteamiento y ambos iban y venían, con sus desprolijidades a cuesta - sobre todo del lado mendocino - pero con confianza para poder abrir el marcador, cosa que no ocurrió en este entretenido primer periodo.
En el segundo periodo el ritmo impuesto por los dos equipos, pareció pasarle factura al físico y la intensidad quedó establecida en los arranques que podían producir los mas habilidosos y su pegada.
No hubo ocasiones propicias para desestabilizar a los arqueros hasta pisando el minuto 13 cuando un remate de González pasó cerca del palo opuesto al del arquero "tallarin".
El transcurrir de los minutos no dejo entrever una evolución productiva en el juego, Talleres decayó en su funcionamiento y optó por cuidar antes que nada su arco y depositar en sus puntas alguna aparición sorpresiva.
La Lepra motivado por esa amor fraternal que baja desde las tribunas fue a vender caro su momento y por poco pudo gritar con alguna pelota parada, cuestión que no pudo cristalizarse y el final en igualdad terminó por conformar a los dos.