El Frente para la Victoria (FpV) mendocino atraviesa por una situación interna inédita en la última década. Derrotado hasta el hartazgo en las urnas en 2015, el 2016 no trajo paz ni mucho menos en las filas de los peronistas mendocinos. Sucede que hoy, otra vez, los legisladores pertenecientes al principal partido opositor votaron de forma dividida a los proyectos de Avalúo e Impositiva enviados por Alfredo Cornejo e hicieron visibles sus diferencias. Algunos se animaron a denunciar un pacto entre el gobernador radical e intendentes peronistas.
Los senadores peronistas cantaron la marcha durante la asunción, pero ahora no acuerdan.
Ya durante la jornada de ayer ocurrieron dos situaciones que hicieron visible la interna en el Frente para la Victoria: primero los diputados votaron de forma dividida a los mismos proyectos que hoy trataron en el Senado y luego se suspendió la reunión que iba a realizarse por la tarde para fijar una postura orgánica en relación al presupuesto 2016 del flamante gobierno radical. Algo comenzaba a oler mal en el peronismo y hoy se destapó la olla.
Es que además de votar divididos, tal como lo hicieron ayer, los legisladores peronistas no pudieron ocultar su interna y hasta se chicanearon en público cuando les tocó hacer uso de la palabra. La diferencia es clara: por un lado los ultra kirchneristas (el sector que a mediados del año pasado postuló a Guillermo Carmona como candidato a la gobernación) y por el otro los azules, Integración Peronista y también quienes pertenecían a la trunca Corriente Peronista.
Sin tapujos, los senadores Gustavo Arenas(foto izquierda) y Luis Böhm denunciaron públicamente un pacto entre los intendentes del Frente para la Victoria (Emir Félix, Jorge Giménez, Martín Aveiro, Alejandro Bermejo, Roberto Righi y Sergio Salgado) y el gobernador radical Alfredo Cornejo. Nosotros no formamos parte de ningún acuerdo, de ninguna negociación, lanzaron desde ese sector.
Buscando la complicidad de la UCR para hacer explicar su postura, Arenas destacó en plena sesión: Ustedes pasaron por una crisis interna hace algunos años y nosotros la estamos pasando ahora. Nuestro partido no tiene conducción, si tiene referentes internos definidos, pero no a nivel provincial. Nosotros no vamos a acompañar, dijo el senador, quien hasta hace poco era presidente del bloque y fue desplazado.
Desde el otro lado de la vereda la respuesta no tardó en llegar. Fue la senadora Olga Bianchinelli (foto izquierda) quien negó rotundamente una negociación secreta entre los intendentes y Cornejo. No podemos poner palos en las ruedas desde el primer momento, gritó y hasta terminó pidiendo perdón al resto de los senadores por llevar la interna del Frente para la Victoria al recinto de sesiones.
Si bien la pelea del peronismo local se traduce al ámbito legislativo, todos reconocen que el motivo principal y de fondo de la disputa no es ni por asomo una discordancia sobre los proyectos de ley del radicalismo, sino la conducción del partido. Mientras tanto, Pérez y Ciurca, todavía presidente y vice del PJ, respectivamente, siguen sin aparecer públicamente.
¿Puede partirse el bloque?
Si bien que legisladores del mismo partido voten diferente a una ley no debería ser una sorpresa, que lo hayan hecho nada menos que con Avalúo e Impositiva, dos de las leyes más importantes para la gestión del Estado, no significa un tema menor.
Sin embargo, por ahora, oficialmente los senadores consultados por Sitio Andino negaron rotundamente que esta división pueda significar la ruptura del bloque, algo que si le sucedió al radicalismo hace algunos años cuando las diferencias de posturas terminaron por partir a la UCR en dos: una respondía al sector de Cornejo (todavía era intendente) y la otra al fallecido jefe comunal de Capital, Víctor Fayad.
El radicalismo divide y reina
Finalmente, mientras los peronistas se pelean, el radicalismo se frota las manos y el gobernador Alfredo Cornejo reina cada vez más en Mendoza. Es que de perdurar la división en el Frente para la Victoria (algo que la UCR espera) al mandatario le alcanzarían los votos para aprobar no sólo el presupuesto 2016, sino también un nuevo pedido de endeudamiento por $5.000 millones.
Con respecto al presupuesto, el propio presidente de la Cámara de Diputados Néstor Parés indicó que no hay apuro para votarlo, pero también aseguró que la norma podría ser tratada en el recinto de origen entre mañana miércoles y pasado jueves.