Vélez fue víctima de los altibajos que sufrió en la altura de Quito y se terminó llevando un resultado que lo pone incómodo de cara a la revancha en Buenos Aires. Los de Gareca se vieron dominados en el principio, pero luego se acomodaron.
De movida en el complemento, Ezequiel González remató, la pelota se desvió en Barcos y Barovero no pudo rechazarla. Después de eso, el Fortín se acomodó y hasta pudo haberlo empatado, pero una desatención en el fondo ayudó al segundo del ex Huracán.
El próximo martes en el José Amalfitani, quedará definido el primer finalista de la Copa Sudamericana y para estar allí, los velezanos tendrán que priorizar la inteligencia para saber llevar las riendas del partido, teniendo en cuenta que un gol de los ecuatorianos, obligaría a los argentinos a convertir nada más y nada menos que cuatro.
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