Imputaron al único detenido

Me contaron que iban a reventar una gomería”, dijo un testigo del crimen del policía

Es amigo de los sospechosos y vecino de donde ocurrió el asalto. Los detalles de la reconstrucción del hecho y las pruebas que comprometen a los acusados.

Por Pablo Segura

A casi dos semanas del crimen del policía Jorge Lorenz, y mientras la policía busca intensamente a dos prófugos que fueron señalados como los autores del asesinato, la fiscal especial Claudia Ríos lideró una reconstrucción del hecho, que aportó detalles de cómo ocurrió el tiroteo fatal en el interior de la gomería asaltada en el barrio Coronel Barcala, el 18 de junio.

Además, en las últimas horas, la magistrada sumó una serie de pruebas que serán clave para esclarecer el asesinato. Un testigo declaró que la banda sospechada le “admitió que iban a reventar una gomería”. Agregó que “intentó convencer a los ladrones para que no cometieran ese asalto”, pero que no lo logró.

Como si esto fuera poco, los peritos confirmaron que dentro de dos gorras halladas en la casa el día del hecho, hay pelos que, presuntamente, son de los ladrones. Este material será fundamental, debido a que un futuro cotejo de ADN ratificará que los sospechosos estuvieron dentro de la casa.

En tanto que por estas horas, se aguarda para determinar si en el auto secuestrado, que es en el que huyeron los autores tras el tiroteo, se encontraban más pelos o hasta manchas de sangre. Esto, porque la hija del dueño de casa declaró que uno de los ladrones que huyó estaba herido.

La reconstrucción

Este lunes se realizó la medida que sirvió para cerrar detalles de cómo sucedieron los hechos. Estuvieron presentes las víctimas del asalto y el policía Héctor García, que resultó baleado en el ataque, y salvó su vida milagrosamente.

Así las cosas, se determinó que quien disparó contra Lorenz fue Emiliano Ibañez, alias “El Porteño”. Los testigos dijeron que primero mató al policía, de un balazo en la cabeza.

Luego apuntó a García, quien ya tenía reducido a Sebastián Gonella –el ladrón que falleció en el lugar-. El uniformado se cubrió con el delincuente y evitó que fuera asesinado. Así y todo, recibió tres balazos, en la mano, clavícula y cabeza.

El cuarto balazo fue a parar a la cabeza de Gonella, que falleció en el acto. En tanto que el otro sospechoso, Jesús Feliciano Reyna, conocido como “El Buba”, también habría disparado.

“Lo que quedó demostrado es 90 % coincidente con lo que han relatado testigos”, aseguró una fuente judicial cercana a la fiscal Ríos.

Las víctimas ratificaron que todos los ladrones estaban armados y que utilizaron cuchillos para amenazar a la hija con “cortarle los dedos”.

Finalmente, escaparon con una notebook, el arma del policía abatido y dinero en efectivo.

Las pruebas en contra de los acusados

Además del testimonio del testigo, existe un sinfín de pruebas que comprometen a los tres señalados como autores del ilícito.

Estos, junto al ladrón ultimado, formaban parte de una banda que cometía asaltos domiciliarios en Luján y Maipú. Se cree que el último fue a una finca de Lunlunta.

Comparten varias causas, y ya habían sido detenidos en el mismo auto que fueron a robar a la gomería –el coche que ahora está secuestrado-. Incluso, el auto estaba registrado en la Municipalidad de Luján por irregularidades.

Del teléfono de Rosas, quien se entregó este lunes, hay dos llamadas entrantes de Gonella. “Ya estamos saliendo”, dice la comunicación. Rosas estaba a bordo de un Fiat Stylo en la puerta del lugar.

Imputado

Rosas fue acusado formalmente este martes, del delito de “homicidio criminis causa y homicidio agravado por ser la víctima un funcionario policial” –prevé prisión perpetua-. Se abstuvo de declarar y quedó preso en el penal.

El sospechoso se entregó en compañía de su madre y otro familiar. Fuentes judiciales dijeron que “estaba acorralado”. Tras el hecho, escapó a Neuquén, donde vive su madre. Pero luego volvió.

En una casa del barrio Las Torcacitas de Maipú se hizo un allanamiento para encontrarlo, pero no estaba. Allí la policía le explicó a familiares cuál era su situación, y horas después se entregó.

En ese sentido, los investigadores creen que cada uno de los sospechosos tomó “su camino” después del tiroteo fatal. No se descarta que “Buba” y “Porteño”, hayan salido de la provincia, pero los pesquisas creen que sus capturas se concretarán en cuestión de días.


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