detuvieron al "Gordo Pavo"

Tras 40 días en coma, despertó y escribió en una pizarra el nombre del joven que lo baleó

La víctima, menor de 17 años, quedó muda y le tuvieron que sacar los pulmones.

Por Pablo Segura

El 8 de mayo de este año, en Tupac Amaru y Bebedero de Rodeo de la Cruz, fue baleado un chico de 17 años. La víctima, Agustín Nicolás Bustos, recibió un disparo en el mentón y al estar sentado, la bala le atravesó la tráquea y los pulmones, dejándolo al borde de la muerte.

El adolescente fue llevado al hospital, donde fue operado y quedó en coma. En ese estado permaneció 40 días, hasta que el 17 de junio despertó. Sin embargo, no todas fueron buenas noticias.

Los médicos confirmaron que las lesiones sufridas –le sacaron 6 anillos de la tráquea y los pulmones-, lo imposibilitarían de hablar y comer, entre otras acciones, de por vida.

Inmerso en un profundo dolor, el chico comenzó a comunicarse mediante una pizarra, y horas después de recuperar la consciencia, escribió el nombre de su agresor.

Indicó que fue “El Gordo Pavo” quien ese día, cerca de las 23.25, lo atacó a balazos y dio detalles del hecho.

La Justicia comenzó a buscar al sospechoso, de apenas 16 años, y concretó su detención este miércoles, tras un allanamiento en el barrio Pascual Lauriente de ese distrito guaymallino.

El sospechoso, hijo de un hombre que fue asesinado y hermano de un preso, fue imputado y si bien es menor, quedó detenido, a la espera de las directivas de los fiscales en turno.

Su detención desató una terrible historia que protagonizan, desde hace tiempo, dos grupos de adolescentes.

Se trata de una disputa que mantienen chicos del barrio Pascual Lauriente, quienes se hacen llamar “Los casi 300” –haciendo honor a la película- y jóvenes que viven en la Villa Graciela.

Los enfrentamientos son a diario, contaron fuentes judiciales. “En Guaymallén es moneda corriente. Los chicos arman rivalidades entre barrios y se disparan casi sin motivos”, expresaron.

Lo cierto es que el relato de la madre de la víctima, esclareció el ataque. La mujer, de quien se reserva su identidad, admitió que allegados a su hijo habían intentado balear al “Gordo Pavo” y los suyos, días antes del hecho.

Contó que el ataque a su hijo fue premeditado y que fue la venganza de este clan. “Los disparos estaban dirigidos a mi hijo. Lo quisieron matar”, explicó.

Así las cosas, mientras la justicia intenta encontrar al resto de la banda que atacó a Bustos –serían 2 o 3 más-, la víctima sigue internada, sabiendo que el ataque le dejará graves secuelas de por vida.

En medio de todo, la policía teme por nuevos enfrentamientos, por lo que refuerza la seguridad en la zona.


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