No todos los días se tiene la posibilidad de estar ante una pieza fundamental de la historia del rock nacional. Daniel Melingo es eso y mucho más, porque luego de pasar por Los Abuelos de la Nada, integrar una de las bandas de Charly García y ser parte de Los Twist (sólo por nombrar parte de su recorrido dentro del género), el músico ya lleva 15 años poniéndole un punto y aparte al tango. Una mirada personal del "2x4" en la que vuelca teatralidad e influencias sonoras del mundo.
Este jueves fue Mendoza la que pudo darse el lujo de ver en vivo a este loco lindo. Porque Melingo además de su abultada valija musical, tiene como artista el toque encantador de aquellos hombres capaces de hacerle frente a la vida desde una genialidad que no busca aprobación. Es por esto que presenciarlo este jueves en el espacio Le Parc, supuso transitar una experiencia única, sobre todo porque una buena ración de irreverencia y desprejuicio nunca vienen mal ante tanto show predecible.
El multi-instrumentista pisó la provincia para retomar desde aquí la gira con la que desde el año pasado viene presentando su último disco Linyera. El álbum que ha sido recibido con éxito en Europa y que cuenta con 12 canciones y una versión de lujo en formato vinilo, que ya desde su contundente arte de tapa despierta las ganas de atesorarlo.
Fue pasadas las 22hs que la orquesta que lo acompaña ocupó el escenario de la sala circular. Tiempo después lo hizo Melingo, ataviado de traje negro, sobretodo y gorro tanguero. El de vagabundo quedó en el piso, como una alegoría del espíritu anárquico y libertario que atraviesa el material discográfico.
En total, fue una hora y media de historias compadritas, milongas, tangos-canción, reveses de humor y vuelo melódico de gran delicadeza. Un encuentro para invocar del más allá la arraigada esencia de la música orillera, pero universalizarla con sonidos de otras regiones y culturas. Todo esto sumado a la capacidad que tiene el también productor y compositor, de captar la atención durante su presentación en vivo.
Bien es sabido que no hay nada más difícil de lograr en cualquier disciplina artística que la atmósfera. Es decir, construir el clima de lo que se quiere expresar y transmitir. En este sentido, Melingo es un gran creador, porque todo lo que sucede pasa para dejarte maravillosamente extasiado.
Con dos micrófonos, uno con pie y otro que guardaba y sacaba del bolsillo del pantalón para usar según lo ocasión, el músico que desde hace tiempo también viene incursionando en la actuación, fue creando los ambientes de cada canción. Es su histrionismo para interpretar, su voz rasposa que parece que no puede, pero puede, y esa película musical que se construye en cada tema con un ensamble orquestal que suena como los dioses, lo que hace que uno como público quede hipnotizado. Un importante hallazgo de este artista que se revela extravagante, divertido, profundo y singular.
Muestra de esto fueron los temas que se disfrutaron durante el concierto. Tal fue el caso de Volver a los diecisiete donde versiona a la cantora chilena Violeta Parra, Juan Salvo, El Eternauta, Qué será de ti, Negrito del disco Corazón y hueso, Narigón compadre del álbum Santa milonga, La canción del linyera, que inspira la última placa y, El barrio, que cerró el concierto con aplausos de pie y ovación incluida.
De Melingo se dicen muchas cosas, entre ellas, que es uno de los músicos más destacados con los que cuenta hoy la escena cultural del país. Gestor multifacético, compositor, productor y también actor. Del podio más prestigioso del rock, a un presente como referente del tango actual. Por suerte, nada de lo que se habla de él es falso. Mendoza tuvo la posibilidad de verlo y apreció en directo su talento. Sin dudas, uno de esos artistas para tener más en cuenta y otro acierto del espacio Le Parc que desde hace tiempo marca precedente en cuanto a las figuras que convoca.
¿Cómo continúa el Linyera Tour?
El músico nacido en el barrio de Parque Patricios continuará presentando el disco Linyera en Córdoba, Rosario, El Palomar, La Plata, Santa Fe y en Uruguay. Luego partirá nuevamente al Viejo Continente donde ha recibido elogiosas críticas sobre su trabajo.