Apareció mi viejo 38 años después y hay que inventar las palabras para describir esta situación, que es una mezcla de dolor y de alivio, así detalló Ernesto Espeche las sensaciones que sintió tras conocer que el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de su padre Carlos, asesinado durante la última dictadura militar.
La fecha elegida para la conferencia brindada por Ernesto y su hermano Mariano no fue aleatoria, ya que el 10 de diciembre se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos. Además, el lugar escogido, el Movimiento Ecuménico, fue donde los hermanos realizaron las pruebas sanguíneas, que 10 años después, permitieron la identificación con su padre.
Carlos Espeche era un militante del Partido Revolucionario del Pueblo (PRT). Había egresado de la Facultad de Ciencias Médicas en 1972, donde conoció a quien sería su esposa y madre de sus dos hijos, María Eva Vega.
En 1976 fue asesinado en Tucumán. Si bien la información sobre su muerte nunca fue clara para la familia Espeche, con el tiempo, las piezas con los diferentes datos, comenzaron a ordenarse.
Mi viejo estaba en Tucumán peleando por sus ideales y cayó así. Me enorgullece saber que peleó hasta el último momento, indicó Espeche.
El militante de izquierda fue visto por última vez en enero de 1976 y el 3 de marzo de ese año mantuvo el último contacto con su familia. Ese día, era el cumpleaños de su hijo menor, Mariano, razón por la que lo llamó para saludarlo y prometerle que era el último festejo en el que no estaría presente.
La promesa no pudo cumplirla por razones ajenas a él, ya que un mes después fue sido asesinado por el terrorismo de Estado.
Su cuerpo fue hallado junto con el de otros 50 militantes en una fosa común en el Pozo Vargas, a 15 kilómetros de la capital de Tucumán.
Hay que seguir reclamando lo imposible, sino jamás se van a hacer posibles estas causas, dijo Ernesto e indicó que el hallazgo de los restos van a estar para rememorar lo que nunca pudimos hacer juntos, nunca pudo enseñarme a atarme los cordones, ni a cómo pararme frente al mundo. Esto es un gran avance para que la sociedad se haga cargo de lo que la dictadura provocó.
María Domínguez, referente de Madres de Plaza de Mayo, subrayó que este hallazgo demuestra que no estábamos locos, y que acá no era como decían que no pasaba nada, y que nuestros familiares no se habían ido con nadie.
Es de un inmenso valor recuperar los restos de papá. Con el viejo abrazamos a los 30 mil compañeros desaparecidos y se pone en relevancia el hecho de que la Verdad, la Memoria y la Justicia siempre van a prevalecer, indicó Mariano, quien agregó que mi vida es más completa ahora, es más vida. Ahora me domina la paz.
El camino por recorrer continúa. Los hermanos Espeche siguen en la búsqueda de su madre, quien en junio del 76 y mientras buscaba a su pareja, fue secuestrada en la casa que compartía con sus hijos. Hasta hoy nada se sabe de ella.
Nos enseñaron a vivir con la ausencia que no es fácil, concluyó Ernesto.