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"Fue triste dejar mi casa y mis animales, pero por fin retornaremos a casa. A partir del miércoles nos trasladarán a nuestras casas", dijo a la AFP Arnoldo Enríquez, uno de los 140 habitantes que fueron evacuados desde el miércoles pasado, cuando se inició la emergencia.
Dedicado a la ganadería, Enríquez vive en Bahía Erasmo, ubicada en el lago Copquelán a unos seis kilómetros del volcán, una zona patagónica muy aislada unos 1.600 kilómetros al sur de Santiago.
Enríquez es una de las pocas personas que aún viven en esa región y que tuvieron que dejar sus hogares y animales, tras el operativo de evacuación que ordenó el gobierno en un radio de 45 kilómetros del volcán.
"Desde hace seis años que vivo acá. Antes había más gente, pero sólo quedamos yo y algunos trabajadores; los demás se fueron, unos por la lejanía y otros por el mismo temor al volcán", afirmó Enríquez.
"Las personas evacuadas desde la zona de exclusión pueden retornar a sus hogares desde este preciso instante", declaró el martes el ministro de Minería, Hernán de Solminhiac, tras anunciar poco antes el fin de la alerta roja, que duró seis días, y que dio paso a una alerta amarilla.
"Estos fenómenos pueden actuar de manera sorpresiva, por lo que continuaremos el monitoreo en forma permanente", indicó un último reporte del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).
La última erupción del Hudson se produjo en 1991 y duró cuatro meses, siendo considerada una de las más violentas en la historia de Chile, país de gran actividad volcánica.
