Rojo asumió el desafío de la dirección de tres niños. "El trabajo de ellos es impecable", dice. |
Después del éxito que significó en las carteleras el filme mendocino Road July de Gaspar Gómez, el largometraje de Rojo vuelve a dar cuanta de un paso más que se da dentro de una industria que comienza a moverse y a contar sus propias historias.
El puntapié inicial fue un concurso que el INCAA realizó en el 2008 para fomentar los trabajos audiovisuales de la provincia y que facilitó la financiación, después llegó la asociación a una productora de Buenos Aires (Cinematres) y otra de Brasil (Cubofilmes). Y así, aquello que surgió como un guión suelto mientras se cursaba la Facultad de Cine, hoy es otro fiel reflejo de que se pueden realizar películas de factura local, ya que la totalidad de las personas involucradas en el proyecto son creativos y técnicos de nuestro suelo.
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Yo quise hacer esta película así y con esa tranquilidad y sensación de que no tiene más pretensiones de las que están filmadas, dice el director sobre su creación.
Una historia, donde el desafío del relato lo asumen tres niños, interpretados por Jerónimo Escoriaza (Sebastián), Emilio Lacerna (Email) y Tomás Exequiel Araya como Guzmán. Desde el punto de vista de sus propias percepciones de chicos, es que el espectador recorrerá los cambios que van protagonizando luego de sentirse responsables de la muerte de su maestra de música e ir a la busca del perdón. Las ideas sobre el deseo compartido, la culpa, la muerte y la amistad serán puestas a pruebas. Como bien hace Rojo al inscribir el filme dentro del género del Coming of age, es necesario que algo se pierda, que algo de la infancia se muera, para que algo nuevo aparezca.
- ¿Cuándo sentiste que terminaste la película o pensás que es ahora con el público que se cierra el proceso?
- Mi parte laboral ya termino como director, ahora la seguimos acompañando. Por ahí lo que me pasa es que mostrarla y que se vea en una sala hace que realmente ahora se complete la película. Ahora el jueves, cuando comience a concurrir el público se va a completar de verdad.
- ¿Cuán importante fue la posibilidad de un concurso para que se abrieras las puertas?
- A mí me parece que son muy importantes, pero aparte son muy importantes conceptualmente. Este concurso en particular lo que permitió fue cambiar la lógica, ya que no era un concurso de competencia con todo el país sino una política más concreta de decir queremos que se produzcan películas en Mendoza, queremos que se haga ficción en Mendoza, que se filme en Mendoza. Eso fue muy importante, no fue un concurso cualquiera. Había detrás una idea muy concreta que era la de abrir el juego. Los concursos son muy importantes lo que pasa también es que son muchos y ganas algunos y otros no, y vas todo el tiempo jugándotela y tolerando las decepciones también. Es complejo en ese sentido.
- Después de Road July y ahora con tu película, parece que se está contando una nueva página de la historia del cine local ¿Es un buen momento para el cine mendocino?
- Es un buen momento. Está pasando mucho en otras provincias también. Es un movimiento que se está dando muy a nivel país y está buenísimo y me parece que está en nosotros sostener ese momento. Producir más, producir mejor. Ahora aparecen los nuevos canales de televisión y eso también implica nuevas pantallas, nuevas miradas. Me parece que es un buen momento, pero todavía estamos ahí del proceso, todavía estamos empezando.
- En cuanto al público, ¿crrés que tiene ganas de ver contenidos federales?
- Yo creo que sí, que hay una mirada mucho más federal y que también se está construyendo a partir de eso un cine argentino más diverso, más plural y más complejo también porque las historias son distintas y eso esta buenísimo. Lo importante en nuestro caso es no tener que irse a Buenos Aires para producir desde Buenos Aires historias que podían pasar en el interior con actores de la industria. Nosotros filmamos con técnicos locales, con actores locales.
- ¿Cómo surge la historia de la película donde los protagonistas son niños y está contada desde la mirada de ellos y que además atraviesa temas como la muerte, la culpa y la amistad?
Desde el principio son los tres personajes. Yo fui construyendo la historia de los chicos y después posteriormente surge la cuestión del deseo compartido. Un deseo que después deriva en la culpa de ese deseo de que se haya muerto la maestra. Es lo que les pasa a ellos a partir de eso. El tema es que hay una frase que lee uno de los chicos en una revista que dice que cuando tres personas desean lo mismo a la misma vez algo pasa y eso es el detonante de lo que le pasa a los chicos
Hay un principio de pensamiento mágico en esta cuestión de los deseos que después va derivando en otra cosa. Como que la película empieza con creer en esta idea en esta ficción del deseo compartido y los que los lleva a pensar en un punto de vista más concreto, más real.
- ¿Cuál es el perfil de estos tres niños?
- Son tres chicos bien distintos. Sebastián es un chico que está obsesionado con las revistas científicas y tiene como una mirada sobre lo que pasa con esta suerte de pensamiento seudo científico. Email es un chico que hace karate y vive solo con su papá y Guzmán es un chico que vive con su abuela y que todo parece indicar que es el cabecilla del grupo.
- ¿Cuáles fueron los desafíos de dirigirlos y cuáles las sorpresas?
- En realidad hubo mucha previa. Trabajamos mucho antes. Meses antes de empezar a filmar hicimos mucho tiempo de ensayo y lo más importante es que ellos se sintieran cómodos trabajando conmigo. Darles indicaciones y a veces retarlos, pero siempre desde la confianza y desde el afecto.
- ¿Lo pensaste desde el inicio al trabajo de que fueran chicos los que tuvieras que dirigir?
- Sí. Cuando escribí el guion no tanto, porque cuando lo escribí no pensé que también lo iba a dirigir. Me imaginaba como guionista, pero cuando ya empezamos a armar el proyecto y empecé a dirigir ahí si me di cuenta de que era una jugada compleja la de hacer una película con tres chicos protagonistas y más desde el punto de vista de ellos. Eso fue muy fuerte. Creo que el resultado está buenísimo también porque al ser muy difícil lo tomamos muy en serio. Hicimos todo lo que había que hacer.
- ¿Dentro de que género incluirías a tu película?
- Yo la llamo comedia melancólica o drama contento porque es una comedia de semitono si se quiere y claramente es un relato de iniciación. Coming of age que es un subgénero que yo la escribí así, pensando en eso. Es algo que viene de la literatura y que en el cine ha encontrado una forma muy interesante que son todas esas películas que hablan de un pasaje, de un pasaje de la infancia a la adolescencia, de la adolescencia a la adultez. Son películas de pasajes y esta es una película de iniciación claramente.
- ¿Cuál es la mejor devolución que has recibido hasta el momento de la película?
A mí me gusta mucho lo que está generando la actuación de los chicos en la pantalla. Me parece que el trabajo de ellos es impecable y que hay una verdad y una espontaneidad en ellos y han entregado mucho. Las devoluciones tienen que ver con el muy buen trabajo de ellos, me parece que ahí yo me siento muy bien porque los vi trabajar, vi lo que se esforzaron, los vi convertirse en ellos y eso me parece muy valioso.
- La crítica especializada también destaca la estética de la película, el trabajo de dirección fotográfica
- Sí, hubo una búsqueda muy concreta en la fotografía que fue la de trabajar atmósferas. Yo quería que cada lugar y cada ambiente se notaran y que tuviera presencia y fuera atmosférico. Como yo entiendo lo que pasa en verano en Mendoza, que corre un viento y te llenás de tierra y que esa sensación de atmósfera viva estuviera presente y eso fue un trabajo que se hizo con mucha luz natural y creo que se logró una estética muy concreta y definida y a su vez un estilo naturalista y casi documental para registrar lo que estaba pasando. Me parece que esa combinación ha dado algo que por lo pronto está muy cerca de lo que queríamos hacer y verlo plasmado en la pantalla está buenísimo
- ¿Acabas de ganar un concurso de Series de Ficción?
- Acabamos de ganar.
- ¿Y de qué se va a tratar?
- Es una serie de ficción que se llama Mamut que trata sobre cinco chicos adolescentes de 15 y 16 años que son del interior de Mendoza. Tenemos que definir bien, pero creemos que va a ser en el Valle de Uco, que arma tienen una banda de rock y en el primer momento, en el primer capítulo el cantante se va y están toda la serie buscando un cantante para la banda que es como todo ese camino de descubrirse como una banda de rock y as situaciones que tienen que ver con temas que atañen a la adolescencia. Vuelvo a tratar el tema de la muerte, los vínculos familiares. Hay cosas en las que en general a mi me obsesionan y vuelven a estar, pero esta vez en clave de adolescente y en clave de rock.
Algunos días sin música estrena este jueves 27 de marzo en la Sala de Cine Cinemark. Mirá el tráiler:

