El conflicto entre Estados Unidos e Irán atraviesa un momento clave: ambas partes dejaron abierta la puerta a un acuerdo mientras se acerca la fecha límite del alto el fuego, prevista para el 21 de abril.
Washington y Teherán mantienen contactos indirectos mientras mediadores buscan acercar posiciones y evitar una escalada.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán atraviesa un momento clave: ambas partes dejaron abierta la puerta a un acuerdo mientras se acerca la fecha límite del alto el fuego, prevista para el 21 de abril.
El presidente norteamericano, Donald Trump, aseguró que su administración recibió una comunicación directa desde Teherán. “Nos ha llamado la otra parte. Tienen mucho interés en llegar a un acuerdo”, afirmó ante periodistas en la Casa Blanca.
Sin embargo, también lanzó una advertencia: si no se alcanza un entendimiento antes del fin de la tregua, “no les resultará agradable”, en referencia a posibles represalias.
En paralelo, mediadores internacionales intensificaron las gestiones diplomáticas para reactivar las conversaciones. Según trascendió, Pakistán, Egipto y Turquía encabezan los esfuerzos para acercar posiciones entre Washington y Teherán.
Funcionarios y fuentes regionales citadas por medios estadounidenses coinciden en que “la puerta aún no está cerrada” y que las negociaciones siguen en marcha, aunque sin avances definitivos.
En ese marco, hubo contactos entre cancilleres de Turquía, Egipto y Pakistán, quienes luego dialogaron tanto con representantes de la Casa Blanca como con el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi.
El principal obstáculo sigue siendo el programa nuclear iraní. Estados Unidos exige que Irán congele el enriquecimiento de uranio y renuncie a sus reservas más sensibles, mientras que Teherán reclama la liberación de fondos bloqueados y un alivio más amplio de las sanciones.
Un funcionario estadounidense sostuvo que todavía es posible un acuerdo si Irán muestra mayor flexibilidad y acepta el marco propuesto en las conversaciones realizadas en Pakistán, donde las delegaciones negociaron durante más de 20 horas el último fin de semana.
En paralelo a la vía diplomática, Washington mantiene la presión militar como herramienta de negociación. Trump advirtió que el ejército estadounidense podría “eliminar” cualquier embarcación iraní que se acerque al bloqueo en el estrecho de Ormuz, una zona clave para el comercio energético global.
Según analistas, esta estrategia busca impedir que Irán utilice ese paso marítimo como elemento de presión en las negociaciones.
Con el reloj en cuenta regresiva hacia el 21 de abril, el margen para alcanzar un acuerdo es cada vez más estrecho, pero las señales cruzadas indican que ninguna de las partes descarta una salida diplomática.

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