En el ciclo “Argentina Cobre”, el principal espacio de conferencias de la Expo Minera San Juan, las nuevas autoridades de la Cámara Minera de la vecina provincia marcaron el tono de lo que viene, con proyectos de cobre.
Las nuevas autoridades de la Cámara Minera de San Juan expusieron en la Expo Minera el cambio de escala que enfrenta la minería y el rol que buscará asumir la entidad en esta nueva etapa, acentada en el cobre.
En el ciclo “Argentina Cobre”, el principal espacio de conferencias de la Expo Minera San Juan, las nuevas autoridades de la Cámara Minera de la vecina provincia marcaron el tono de lo que viene, con proyectos de cobre.
El presidente de la entidad, José Morea, y el vicepresidente, Marcelo Álvarez por los proyectos Vicuña y Veladero, expusieron en la Expo Minera y destacaron que San Juan no está empezando, está entrando en una nueva etapa de la minería. Y lo que viene —según definieron— será de una escala muy superior a la que históricamente tuvo la provincia.
“Lo que se viene es diez veces más grande de lo que hemos tenido en San Juan con Veladero”, sintetizó uno de los conceptos centrales que atravesó la exposición.
La renovación de autoridades en la Cámara Minera de San Juan no es solo un cambio institucional. Es, según plantearon, una redefinición del rol que debe tener la entidad en el nuevo contexto, con un potencial enorme, principalmente de cobre.
José Morea, presidente de la Cámara Minera de San Juan y country director de Vicuña Corp., explicó que el objetivo es “darle el vuelo que el contexto actual amerita” y posicionar a la Cámara como un actor con capacidad de gestión real.
La entidad busca dejar atrás un perfil más declarativo para convertirse en un factor de articulación entre empresas, proveedores, Estado y sociedad, en un momento donde las inversiones comienzan a escalar.
En ese sentido, Morea destacó que el posicionamiento actual de San Juan no es casual, sino resultado de “muchos años de trabajo del ecosistema minero”, algo que hoy se refleja en la magnitud de los proyectos y los capitales comprometidos en el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), que esperan su aprobación.
Marcelo Álvarez, vicepresidente de la entidad y ejecutivo de Barrick Mining Corporation, puso el foco en el cambio estructural que atraviesa la provincia.
San Juan, históricamente asociada al oro —con Veladero como emblema—, se prepara para una etapa dominada por el cobre. Y ese cambio no es solo productivo: implica otra escala, otra complejidad y nuevas exigencias.
Álvarez planteó que esta nueva fase requerirá una co-construcción entre todos los actores: empresas, proveedores, Estado y sociedad.
“La Cámara tiene que tener un nivel de profesionalización acorde a lo que viene”, sostuvo, marcando la necesidad de elevar estándares en todos los niveles.
Uno de los ejes más relevantes de la exposición fue la licencia social, definida como un factor central para el desarrollo de la minería en esta nueva etapa.
Según explicaron, el contexto actual —marcado por la transición energética y los avances tecnológicos— generó una mayor conciencia social y política sobre la importancia de los recursos naturales.
Sin embargo, advirtieron que ese consenso no está garantizado perpetuamente. “Tener mayor aceptación no significa tener la licencia social ganada”, plantearon, subrayando que será necesario más diálogo, más comunicación y más construcción colectiva.
En ese sentido, la Cámara buscará jugar un rol activo en la comunicación, clarificación de expectativas y generación de confianza.
Otro de los desafíos centrales planteados fue el de la infraestructura. Morea señaló que el crecimiento de la minería exigirá acelerar obras clave -energía, caminos, logística- que requieren planificación anticipada y articulación con el Estado.
La lógica es que las inversiones llegarán y generarán recursos (como regalías), pero muchas obras deben hacerse antes para que los proyectos puedan operar en tiempo y forma. “Es mejor hacerlas ahora y que estén listas cuando la operación empiece”, planteó.
En esa línea, Álvarez agregó la necesidad de construir una base de información que permita identificar las prioridades estratégicas y coordinar esfuerzos entre sector público y privado.
Más allá del impulso actual, los referentes insistieron en que el desarrollo minero es un proceso de largo plazo. Álvarez destacó que San Juan logró consolidarse como un ejemplo de política de Estado, con reglas que trascienden los cambios de gobierno.
Ese marco permitió construir confianza, atraer inversiones y desarrollar un ecosistema de proveedores y servicios. La clave, señalaron, es sostener esa lógica: planificación, estabilidad y construcción progresiva.
Sin mencionarlo de manera explícita, la exposición dejó entrever una diferencia que hoy comienza a ser cada vez más evidente entre provincias.
El lugar que ocupa San Juan en el mapa minero global —con proyectos en marcha, inversiones comprometidas y un ecosistema consolidado— es el resultado de un proceso sostenido en el tiempo.
Un proceso que, según remarcaron, no responde a decisiones aisladas, sino a una construcción colectiva que involucra a todos los actores.

