Tras dos meses de tensiones y negociaciones intermitentes, el sector vitivinícola argentino alcanzó un nuevo acuerdo paritario. La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) y las cámaras empresariales del sector suscribieron un entendimiento salarial que establece aumentos escalonados para los trabajadores de bodegas y viñas durante el primer semestre del año. El acuerdo entre las partes quedó oficializado el 28 de marzo, una vez completado el proceso administrativo ante la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.
Incrementos bimestrales diferenciados
El acuerdo define incrementos bimestrales para tres períodos consecutivos: marzo-abril, mayo-junio y julio-agosto. Para el sector bodegas, se acordó un aumento del 4,5% en cada uno de esos tramos; para el sector viñas, el porcentaje acordado fue del 3,5% bimestral. Así lo confirmó Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA, quien precisó que los términos del acta paritaria ya tienen vigencia formal.
Los trabajadores de viña y bodega cerraron su paritaria
Bodegas y Viñas: Un conflicto que se encauzó
El camino hacia ese resultado no fue sencillo. A comienzos de marzo, el gremio había rechazado de plano la propuesta inicial presentada por el sector empresario, que contemplaba incrementos del 1% mensual para bodegas y del 0,5% para viñas. Desde FOEVA, esa oferta fue calificada como "insuficiente y miserable en relación con el contexto económico actual", y la Federación convocó a una medida de fuerza para el 6 de marzo.
La huelga no llegó a concretarse. La Secretaría de Trabajo de la Nación dispuso una conciliación obligatoria que suspendió el paro y obligó a ambas partes a retomar el diálogo en un marco institucional. Esa instancia resultó determinante: permitió encauzar el conflicto y sentar las bases del acuerdo que se formalizaría semanas más tarde.
Impacto en la economía regional
La negociación paritaria en el sector vitivinícola incluye a los trabajadores comprendidos en el convenio colectivo de FOEVA se desempeñan en dos segmentos con características diferenciadas (el industrial, correspondiente a las bodegas, y el agrario, correspondiente a las viñas), lo que explica la existencia de porcentajes distintos dentro de un mismo acuerdo marco.
El resultado alcanzado refleja, al menos parcialmente, la distancia entre las posiciones iniciales de las partes. Los aumentos finales superan con amplitud los porcentajes propuestos en la primera oferta patronal, aunque la representación gremial no ha realizado declaraciones públicas sobre si el acuerdo satisface plenamente las expectativas del sector.
Estabilidad temporal y próximas negociaciones
Con las actas firmadas y la escala salarial actualizada, la actividad vitivinícola ingresa en una etapa de estabilidad laboral que abarca, en principio, los próximos meses. La vigencia del acuerdo se extiende hasta agosto, momento en que ambas partes deberán volver a sentarse a negociar en un contexto económico incierto, que por ahora no ofrece certezas sobre la evolución del poder adquisitivo de los trabajadores del sector.