11 de junio de 2026
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Inflación

La inflación desacelera, pero el consumo y los salarios siguen bajo presión

La inflación de mayo fue del 2,1%, pero persisten las tensiones sobre consumo, salarios y expectativas económicas para 2026 y 2027.

Por Marcelo López Álvarez

La inflación de mayo mostró una nueva desaceleración en la Argentina, aunque el alivio estadístico todavía convive con tensiones persistentes sobre el consumo, el poder adquisitivo y las expectativas económicas de mediano plazo. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Índice de Precios al Consumidor registró una suba mensual del 2,1%, levemente inferior a la de abril. Sin embargo, el dato acumulado en los primeros cinco meses de 2026 ya alcanzó el 14,7%, superando la pauta anual contemplada por el gobierno de Javier Milei en el Presupuesto nacional.

La variación interanual se ubicó en el 33,2%, en un contexto donde tanto las consultoras privadas como los organismos internacionales coinciden en que la inflación seguirá siendo uno de los principales condicionantes de la economía argentina durante el segundo semestre y también en 2027.

Los rubros con mayores aumentos

Más allá de la desaceleración general del índice, la composición de los aumentos volvió a reflejar una presión significativa sobre rubros sensibles para la vida cotidiana. Comunicación encabezó las subas mensuales con un incremento del 3,4%, seguida por Educación, con el 2,9%, y Recreación y Cultura, con el 2,8%.

También quedaron por encima del promedio general Salud y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, ambos con aumentos del 2,6%. En tanto, Alimentos y bebidas no alcohólicas avanzó un 2,5%, mientras que Bienes y servicios varios registró una suba del 2,4%.

En el extremo opuesto, los menores incrementos correspondieron a Prendas de vestir y calzado, con el 0,3%; Bebidas alcohólicas y tabaco, con el 0,8%; Equipamiento y mantenimiento del hogar, con el 1,4%; y Restaurantes y hoteles, con el 1,8%.

La presión de los alimentos y el consumo

La evolución de los alimentos continúa siendo uno de los principales focos de atención para el Gobierno y el mercado debido a su impacto directo sobre el consumo y la percepción social de la inflación. Luego de dos semanas consecutivas con variaciones moderadas, los relevamientos privados de junio comenzaron a reflejar una aceleración en el rubro Alimentos y Bebidas.

Durante la segunda semana del mes, distintas consultoras que realizan mediciones mediante toma directa de precios registraron un incremento del 0,6%, impulsado principalmente por las carnes y las bebidas. La inflación promedio de las últimas cuatro semanas alcanzó así el 2,5%, con una suba de 0,3 puntos porcentuales respecto de la medición anterior.

El comportamiento de los alimentos adquiere una relevancia adicional en un escenario donde el consumo interno continúa mostrando señales de debilidad. Aunque algunos indicadores de actividad reflejan cierta recuperación respecto de 2025, distintos sectores vinculados al mercado doméstico todavía operan bajo niveles de demanda limitados por la pérdida acumulada del poder adquisitivo y por el ajuste fiscal implementado por el Gobierno nacional.

Las proyecciones para lo que resta del 2026

Las proyecciones para el segundo semestre fueron sintetizadas por el último informe de FocusEconomics, que reúne estimaciones de más de cuarenta consultoras y entidades financieras locales e internacionales. El relevamiento trazó perspectivas sobre tres variables centrales: inflación, tipo de cambio y crecimiento económico.

En materia de actividad, el consenso de los analistas indica que el Producto Bruto Interno habría crecido un 1,7% interanual durante el primer trimestre de 2026. De confirmarse, implicaría una desaceleración frente al 2,1% registrado en el último trimestre de 2025 y marcaría el resultado más débil desde el tercer trimestre de 2024.

El informe atribuye ese desempeño a un comportamiento dispar entre sectores. Mientras la agricultura y la minería mantuvieron una expansión sostenida, favorecidas por una cosecha abundante y por el incremento de la producción energética en Vaca Muerta, otras actividades más ligadas al mercado interno mostraron una dinámica considerablemente más débil.

Entre los sectores más afectados aparecen el comercio y la administración pública, condicionados por el menor nivel de consumo, la austeridad fiscal y la desaceleración de la demanda doméstica. Aun así, las consultoras prevén una mejora relativa durante el segundo trimestre, impulsada por la reducción de las tasas de interés, el crecimiento del turismo y la continuidad del dinamismo agroenergético.

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Las proyecciones de economistas y consultoras ven una inflación a la baja pero escasa recuperación del salario y el consumo

Las proyecciones de economistas y consultoras ven una inflación a la baja pero escasa recuperación del salario y el consumo

Dólar, inflación y expectativas privadas

En paralelo, las expectativas privadas continúan proyectando una depreciación gradual del peso. Según el consenso relevado por FocusEconomics, el dólar oficial se ubicaría en torno a los 1.664 pesos hacia fines de 2026 y alcanzaría los 1.973 pesos al cierre de 2027. Al 5 de junio, la cotización oficial se encontraba en 1.441,7 pesos por dólar, luego de una depreciación mensual del 3%.

El informe sostiene que el Banco Central mantiene un esquema de flotación administrada dentro de bandas indexadas a la inflación pasada, con el objetivo de evitar un atraso cambiario en términos reales y sostener la competitividad externa.

Sin embargo, el principal factor de incertidumbre continúa siendo la inflación. Aunque el ritmo mensual de aumento de precios mostró cierta moderación en los últimos meses, las previsiones privadas siguen lejos de anticipar una convergencia rápida hacia niveles bajos.

FocusEconomics recordó que en abril la inflación anual descendió al 32,4% desde el 32,6% registrado en marzo y destacó que la variación mensual se redujo por primera vez desde agosto del año pasado. No obstante, el informe advierte que la inflación anual permanecerá por encima del 30% durante buena parte de 2026.

Las consultoras estiman que los precios al consumidor aumentarán en promedio un 31,3% este año y un 21,4% en 2027. Entre los factores que continúan presionando sobre la dinámica inflacionaria aparecen la depreciación del tipo de cambio y las expectativas todavía elevadas en torno a la evolución futura de los precios.

Como contrapeso parcial, el informe señala que la flexibilización de las restricciones a las importaciones y la disciplina fiscal podrían contribuir a moderar las subas. Sin embargo, el escenario proyectado sigue describiendo una economía con inflación alta, crecimiento moderado y una recuperación desigual entre sectores.

Un escenario todavía incierto

Las perspectivas para el Producto Bruto Interno reflejan esa misma lógica. El consenso de los analistas prevé una expansión del 3% en 2026 y del 3,1% en 2027, sostenida principalmente por sectores exportadores y por inversiones vinculadas al RIGI y al desarrollo energético de Vaca Muerta.

En contraste, los sectores orientados al mercado interno y con mayor intensidad de empleo continúan enfrentando restricciones derivadas de la inflación persistente, la reducción del gasto público y una creciente competencia externa.

En ese contexto, la desaceleración inflacionaria observada en mayo aparece como una señal importante para el Gobierno, aunque no termina de disipar las dudas sobre la evolución del consumo, la capacidad de recuperación de los salarios y la posibilidad de consolidar un proceso de estabilización.

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