La economía argentina continúa enfrentando un panorama complejo con una creciente presión sobre los indicadores económicos a pesar de la estadística creativa que pregona Javier Milei y sus seguidores en las redes sociales.
La realidad sigue mostrando que la economía real no despega por más que Javier Milei y sus seguidores fantaseen con la bonanza financiera.
La economía argentina continúa enfrentando un panorama complejo con una creciente presión sobre los indicadores económicos a pesar de la estadística creativa que pregona Javier Milei y sus seguidores en las redes sociales.
Según los últimos relevamientos privados, el precio de los alimentos subió entre un 0,5% y 0,7% en la segunda semana del mes, lo que, sumado a los ajustes en los servicios, está impulsando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) hacia un valor cercano al 3% para noviembre.
La consultora LCG informó que en la semana comprendida entre el 6 y el 12 de noviembre, los alimentos registraron un aumento de 0,7%, lo que resultó en una variación del 2,5% "punta a punta" en lo que va del mes. Dentro de este aumento, la carne fue el producto con mayor incremento, explicando más del 40% de la suba semanal. Por su parte, Eco Go reportó una variación de 0,5% en los alimentos, lo que marca una desaceleración en comparación con semanas previas. Con base en estos datos, la consultora proyecta que la inflación en alimentos cerrará en torno al 2,8% en octubre, con un estimado de 3,0% para el mes de noviembre.
Este comportamiento en los precios de los alimentos es complementado por el aumento de los precios regulados, como los combustibles, tarifas de luz y gas y otros servicios, que también contribuyen a que la inflación en este mes pueda terminar en un valor cercano al 3% nuevamente.
Las consultoras del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), del Banco Central de la República Argentina (BCRA), estiman que la inflación de noviembre se ubicará en 2,9%, con un rebote en diciembre, que podría llegar al 3,2%, para luego continuar una senda de moderación en los primeros meses de 2025.
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Por otro lado, el consumo masivo sigue siendo un termómetro negativo de la economía. En octubre, las ventas en supermercados cayeron un 20,4%, lo que profundiza la retracción de 12,8% en lo que va del año, según un informe de la consultora Scentia. Esta caída en las ventas refleja la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores continúa siendo una tendencia a pesar de las estadísticas creativas sobre salarios a las que recurre el gobierno nacional.
Los productos de consumo menos imprescindible, como los "impulsivos" y los de "higiene y cosmética", sufrieron caídas de hasta un 29,1% en octubre, mientras que otros sectores como bebidas alcohólicas y no alcohólicas, así como limpieza de ropa y hogar, también experimentaron caídas significativas. A pesar de una leve desaceleración respecto al retroceso de 22,3% registrado en septiembre, el consumo masivo se mantiene en números fuertemente negativos.
En los consumos esenciales como alimentos y perecederos la caída también fue significativa superando los 17 puntos en ambos casos.
Si bien algunos sectores como el de bienes durables están viendo una leve recuperación gracias al financiamiento con cuotas sin interés, los analistas prevén que el consumo continuará afectado por la reconfiguración del gasto en los hogares, impulsada por los fuertes aumentos de los precios de los servicios.
Las perspectivas de consumo para el próximo año son moderadas. Se espera que el crecimiento del consumo masivo se ubique entre 2% y 3% en 2025, aunque los analistas destacan que el Gobierno podría comenzar a mostrar comparaciones interanuales más favorables a partir de enero, cuando se empiecen a comparar los datos con el primer trimestre del gobierno de Javier Milei.
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En paralelo, la industria metalúrgica también atraviesa una crisis. En octubre, el sector cerró con una caída de 7% en relación al mismo mes del año anterior, y un retroceso del 0,2% respecto a septiembre, según un informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). El acumulado anual de la industria metalúrgica muestra una contracción del 13,5%, con un retroceso de la capacidad instalada al 50,3%, lo que representa una baja del 5,6% interanual. A excepción de sectores específicos como maquinaria agrícola y carrocerías y remolques, la mayoría de los subsectores metalúrgicos ha experimentado descensos que van desde el 4,1% hasta el 17,4%.
En el último bimestre del año, las empresas de consumo masivo y otros sectores comerciales ajustan sus estrategias, con descuentos y promociones para intentar reactivar la demanda, en un escenario dónde no sólo los ingresos no se recuperan sino que, como dijimos, los famosos gastos fijos del hogar se llevan cada vez más porcentaje de los ingresos de las familias.

