16 de octubre de 2026
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Inteligencia Artificial

Inteligencia artificial, productividad y salarios: el desafío de crecer sin ampliar la desigualdad

La inteligencia artificial mejora la productividad, pero también amplía brechas. Cómo lograr un crecimiento más inclusivo en el trabajo.

Por Gestión Capital Humano

La Inteligencia Artificial (IA) está transformando el mundo del trabajo a una velocidad sin precedentes. Su incorporación en las organizaciones promete mejoras significativas en eficiencia y productividad, pero también plantea un desafío cada vez más visible: sus beneficios no se distribuyen de manera uniforme. En este escenario, es necesario gestionar una transición que, además de tecnológica, es profundamente social.

Uno de los principales cambios impulsados por la IA es la redefinición de las habilidades necesarias en el mercado laboral. Las competencias digitales, el manejo de datos y la capacidad de interactuar con herramientas tecnológicas se vuelven cada vez más relevantes.

La transformación del empleo en la era de la IA

Este cambio, lejos de ser neutral, amplía brechas existentes. Los trabajadores que logran adaptarse a las nuevas demandas tecnológicas ven fortalecida su posición en el mercado laboral, mientras que aquellos con menores oportunidades de formación quedan en desventaja. Así, la IA no solo transforma el trabajo, sino que también reconfigura el acceso a oportunidades.

A su vez, en un entorno cada vez más automatizado, las habilidades humanas adquieren un valor diferencial. La empatía, la creatividad y la capacidad de trabajar en equipo se vuelven más relevantes precisamente porque no pueden ser fácilmente replicadas por la tecnología. Esta combinación entre habilidades técnicas y humanas empieza a definir los perfiles más demandados.

Productividad, salarios y el rol de las organizaciones

El impacto también se hace evidente en la relación entre productividad y salarios. Si bien la IA tiene el potencial de aumentar la productividad, lo hace de manera desigual: beneficia principalmente a quienes pueden complementarse con la tecnología. Como resultado, se observa una creciente dispersión salarial. Algunos perfiles ven incrementados sus ingresos, mientras que otros enfrentan estancamiento o pérdida de poder adquisitivo relativo.

Para las organizaciones, el desafío no es solo adoptar nuevas tecnologías, sino integrarlas de forma efectiva con su capital humano. La evidencia sugiere que la productividad no mejora automáticamente con la incorporación de IA; depende de que exista una estrategia clara de desarrollo de talento que acompañe ese proceso. En este punto, RRHH cumple un rol clave en alinear las capacidades de las personas con las demandas del negocio.

La IA impulsa la productividad, pero también expone desigualdades en sus beneficios.

La IA impulsa la productividad, pero también expone desigualdades en sus beneficios.

En definitiva, la IA abre una oportunidad para producir más y mejor, pero también expone tensiones en cómo se distribuyen esos beneficios. La productividad puede crecer, pero sin una gestión adecuada, la desigualdad también. El desafío para RRHH será lograr que esta transformación no profundice brechas existentes, sino que contribuya a construir un mercado laboral más inclusivo y equilibrado.

Por Amira Ganum, Analista de Research de Compensaciones en Gestión Capital Humano.

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