Comercio exterior

Importadores de vino de Brasil a Mendoza: negocios en la era Milei

Una ronda de negocios inversa trajo a Mendoza a 10 grandes compradores de vino de Brasil. Claves de la relación comercial en tiempos de cambio de Gobierno.

Por Miguel Ángel Flores

Más allá del clima político y las relaciones bilaterales, los negocios no paran. Lo evidencia una ronda inversa que atrajo a Mendoza a 10 grandes importadores de vino de Brasil dispuestos a cerrar trato y comprar vinos a más de 50 bodegas de distintos puntos de la provincia.

El evento es organizado en conjunto por Promendoza, Coviar y el CFI (Consejo Federal de Inversiones). Y de algún modo es itinerante: entre martes y miércoles capta la oferta de bodegas de Gran Mendoza y zona Este, mientras que el jueves 30 se traslada a Tunuyán, para avanzar con entrevistas entre los visitantes y exportadores de Valle de Uco y el sur mendocino.

"Al traer a 10 importadores de vino cerramos el año en un mercado en el que hemos sido agresivos comercialmente. Brasil, con su potencia como mercado y pese a la relación que hay con Argentina dentro del Mercosur, importa más vinos de Chile, que está a mayor distancia", explicó el gerente general de Promendoza, Mario Lázzaro.

Hoy Argentina ocupa el 3er lugar en Brasil, detrás de Chile y Portugal. Y según Lázzaro "se intenta imitar a los chilenos en cuanto a agresividad, no sólo trabajamos con hub logísticos y plataformas comerciales para acercar el producto y resolver el tema del transporte. Hemos percutido mucho allá con un objetivo: aumentar las ventas 2 o 3 veces".

Pero no es todo. Mendoza, vía Promendoza, viene de sumar acuerdos de cooperación con varios Estados de Brasil para bajar los costos impositivos para los productos exportables en esos destinos. El último de ellos fue, al iniciar noviembre, Bahía y Santa Catarina, con la visita del gobernador Suarez.

Cambio de Gobierno ¿y de relaciones comerciales?

Siempre hay factores a atender y cosas por mejorar, a partir de la expectativa de una mejora del rumbo económico para recuperar competitividad. Sobre todo en tiempos que prometen cambios con un horizonte incierto.

"Pese a ser hermanos y consumir productos uno del otro, la relación entre Argentina y Brasil siempre fue delicada. Y más allá de tener un nuevo presidente y otra ideología, queremos seguir haciendo negocios, sin barreras. Cuando cambió el gobierno y asumió Lula en lugar de Bolsonaro, la expectativa de cambio fue mayor que el cambio en sí. Se sigue vendiendo y comprando como siempre", asegura Casio Ribeiro, dueño de la importadora My Winery, con sede en Goiás y San Pablo.

La firma de Ribeiro importa más de 100 mil botellas por año. De ese total, 35% son de vino mendocino de 2 bodegas, una cuota pareja con los productos que le vende una bodega de Chile pero que promete ampliar.

¿Qué tipo de vino consumen los brasileros? Según el importador goianense "el mercado del vino de mesa ha crecido mucho. La tendencia hacia los vinos suaves y el Malbec mendocino siempre es una referencia: el brasilero ha pasado del supermercado al restaurante, donde es capaz de pagar entre 200 y 300 reales por una botella".

¿Por qué importa tanto Brasil? El tamaño y capacidad de compra son un indicador claro, y la estadística lo confirma: entre 2018 y 2022 las ventas al vecino país crecieron 45%, aunque el último tiempo las exportaciones totales de vino están de capa caída.

A pesar de que en la última etapa las exportaciones totales de la vitivinicultura argentina vienen de capa caída, sólo en 2022 Argentina vendió a Brasil 29,27 millones de litros de vinos fraccionados por un valor total de U$S90,57 millones.

La marca Malbec está instalada, y ayudó el tipo de cambio favorable para posicionar mejor al destino con la afluencia de turistas brasileros. Actualmente, el vino de Mendoza compite en el rango de 3 a u$d 4,50, y por encima de los u$d 10, lo que habla de distintos públicos y poder adquisitivo.

La ventaja de una ronda inversa

En ese contexto, varias bodegas aprovechan la ronda para dar sus primeros pasos en Brasil.

Un caso es el de bodega Lamadrid, que hasta ahora exporta a Estados Unidos, Puerto Rico, Perú y otros países sudamericanos. Su gerente de ventas, Matías Scudeletti, lo sabe. Y apura la pausa del café porque tiene sólo una mañana para entrevistarse con 5 visitantes de Brasil, de acuerdo a lo pautado con Promendoza.

"Buscamos concretar negocios para desembarcar en Brasil, sobre todo porque se trata de importadores con gran poder de compra. Tenemos un portfolio de marcas amplio y versátil que se puede adaptar al mercado, más allá de ser una bodega con productos de alta gama y de precios un poco más elevados, pero en esta industria hay espacio para todos" dice Scudeletti.

En general, las bodegas aprovechan las ventajas de una ronda inversa. Sobre todo en cuanto a minimizar costos para poder ingresar a un nuevo mercado.

En este caso, los importadores de vinos de Brasil interesados vienen a Mendoza a conocer la propuesta de las empresas interesadas en ofrecer sus productos para exportar, pero sin afrontar los gastos para viajar.

Además, optimizan el tiempo y la relación costo-beneficio, porque pueden reunirse con importadores de varios estados brasileros en una mañana. Y hacer negocios en dólares sin el gasto de un viaje.

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