3 de agosto de 2026
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Vino

José Bartolucci, el empresario que llevó el vino a granel argentino por el mundo

El presidente de la Cámara Argentina de Vinos a Granel repasó su historia en el comercio exterior, el crecimiento de esta unidad de negocio y el desafío de posicionar al vino argentino en el mundo.

Por Erika García

Durante muchos años, el vino a granel fue visto como un producto secundario. Algo que quedaba después de lo importante. Una alternativa cuando no había otra salida.

Hoy, esa mirada cambió. Y parte de ese cambio tiene nombre propio. José Bartolucci, presidente de la Cámara Argentina de Vinos a Granel lleva más de tres décadas trabajando en el comercio exterior y fue uno de los impulsores de una idea que parecía simple, pero que no lo era: demostrar que el vino a granel también podía ser una oportunidad estratégica para la vitivinicultura argentina.

Llegó un momento en que nos dimos cuenta de que el vino a granel no estaba considerado como una unidad de negocio dentro de la vitivinicultura”, recuerda.

Ahí empezó todo.

Empezar desde abajo y aprender el oficio

La historia de Bartolucci no comenzó en una oficina ni en un cargo directivo. Comenzó trabajando desde el primer escalón. Tenía veinte años cuando entró a su primer empleo en comercio exterior. No había tradición familiar ni un camino marcado; había curiosidad y ganas de aprender.

Me fui formando muy desde abajo, desde cadete, hasta llegar a ser vicepresidente de la empresa con 24 años”, cuenta.

Esa experiencia fue determinante. No solo por el crecimiento profesional, sino por la forma de entender el trabajo: con disciplina, constancia y visión a largo plazo. En 1996, cuando la empresa en la que trabajaba fue vendida, tomó una decisión que marcaría su carrera: dar un paso al costado y construir algo propio.

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Una empresa, un sector y una oportunidad

Ese nuevo camino fue Sul Mineira, una empresa dedicada a servicios integrales de comercio exterior y logística, que con los años se consolidó como un actor clave en la exportación. Desde allí, Bartolucci comenzó a mirar el negocio del vino con otros ojos. No desde la tradición, sino desde el mercado. Y lo que vio fue una oportunidad.

El vino a granel existe en todo el mundo y va a existir siempre”, afirma. “Antes se lo consideraba lo que sobraba; hoy pasó a ser todo lo contrario”. El cambio no fue inmediato. Fue el resultado de mejoras en calidad, certificaciones y profesionalización del sector. Pero también de insistencia, de explicar una y otra vez qué era el vino a granel y por qué podía ser competitivo.

Crear una cámara para darle identidad a un negocio

En 2018, ese trabajo tomó forma institucional con la creación de la Cámara Argentina de Vinos a Granel. El objetivo era claro: darle reconocimiento a una actividad que existía, pero que no estaba organizada como sector. “El primer objetivo fue que se nos reconociera como unidad de negocio”, explica.

Desde entonces, la cámara se convirtió en una plataforma de promoción internacional, generación de vínculos y desarrollo de mercados. Hoy reúne a más de cuarenta empresas del sector. Y continúa creciendo.

El vino a granel es vino terminado, de calidad, que se comercializa en grandes volúmenes antes de ser fraccionado. Es decir, no sale de origen en botella, sino que se transporta en contenedores especiales y luego puede terminar en una botella, un bag in box u otro envase, según el mercado de destino. Como explicó José Bartolucci, “el vino es uno solo”: puede ser genérico o varietal, y en el caso argentino se destacan especialmente el Malbec y el Torrontés.

Un mercado con potencial y desafíos

El vino a granel es una industria global. Y Argentina todavía tiene margen para crecer. Los números lo muestran. “Argentina participa con el 1.5% del mercado mundial de vino a granel, mientras que Chile participa con el 10%”, señala.

La brecha es grande, pero también lo es la oportunidad. El objetivo, dice, es claro: aumentar la participación y sostener la competitividad. Y eso depende de varios factores: precio, logística, estabilidad económica. Pero también de una estrategia. “Tenemos una posibilidad de crecimiento bastante importante”, asegura.

Viajar para aprender y entender el negocio

El trabajo de Bartolucci lo llevó a recorrer el mundo: Europa, África, Asia, Rusia. Mercados distintos. Culturas distintas. Realidades distintas. Pero una misma idea. Aprender. Hace 17 años asistió por primera vez a una feria internacional de vino a granel en Europa. Era el único argentino presente. Y recuerda con precisión lo que le dijeron. “¿Me querés decir qué estás haciendo acá?”, le preguntaron. Su respuesta fue simple. “Necesito aprender, ver cómo se maneja el vino a granel en el mundo”. Ese fue el camino. Y sigue siéndolo.

El legado que deja al dejar la presidencia

Después de varios años al frente de la Cámara Argentina de Vinos a Granel, Bartolucci se prepara para cerrar un ciclo. No por cansancio. Ni por falta de proyectos. Sino por mandato cumplido. “Estoy muy tranquilo porque sabemos que hemos conseguido los objetivos”, afirma. Entre ellos, uno fundamental. Que el vino a granel sea reconocido como una actividad estratégica dentro de la vitivinicultura. Un cambio que, hace algunos años, parecía improbable.

El trabajo como forma de vida

A sus casi 70 años, Bartolucci sigue trabajando con la misma intensidad que cuando comenzó. Se levanta temprano. Viaja. Se reúne. Planifica. Va al gimnasio, anda en bicicleta y malcría a sus nietos. No piensa en retirarse. Piensa en seguir. “Voy a trabajar hasta que la salud me lo permita”, dice. Y lo resume con una frase que define su estilo. “Estamos para resolver los problemas, no para generarlos”.

El orgullo de una vida construida paso a paso

Cuando mira hacia atrás, no habla de éxito en términos de reconocimiento. Habla de estabilidad, de continuidad, de trabajo, de haber construido algo que funciona. Una empresa. Un sector. Un camino.

Creo que soy un hombre exitoso porque hemos sabido mantenernos vigentes y sostener una empresa en Argentina”, reflexiona. Y en esa frase aparece una idea que atraviesa toda su historia. La de no conformarse. La de seguir creciendo. “Es muy fácil nivelar para abajo. Uno siempre tiene que nivelar para arriba”.

Un consejo para quienes empiezan

Antes de terminar la entrevista, Bartolucci deja un mensaje para los jóvenes emprendedores. No habla de fórmulas mágicas. Habla de responsabilidad. De esfuerzo. De compromiso. “Tienen que luchar día a día por un país estable y ser absolutamente responsables y exigentes”, sostiene.

Porque, al final, el éxito no depende solo de una idea. Depende de la constancia. Y de la decisión de seguir avanzando.

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