No es (o no debería ser) sorpresa para nadie que la balanza comercial de la Argentina, las economías regionales y los productores e industrias locales están al borde de una crisis notable a partir de la flexibilización de las importaciones.
Los números oficiales del INDEC dan cuenta de un importante aumento de las importaciones que impactan fuertemente en las economías regionales.
No es (o no debería ser) sorpresa para nadie que la balanza comercial de la Argentina, las economías regionales y los productores e industrias locales están al borde de una crisis notable a partir de la flexibilización de las importaciones.
Si bien el gobierno de Javier Milei logró mantener el superávit comercial durante enero, con un saldo positivo de 142 millones de dólares, según el informe publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el saldo positivo se achica fuertemente mes a mes y las importaciones se dispararon un 24,6% interanual.
En el primer mes de 2025, las exportaciones argentinas ascendieron a 5.890 millones de dólares, lo que significó un incremento del 9,1% respecto al mismo período del año anterior. Este aumento fue impulsado principalmente por un crecimiento del 12,5% en las cantidades exportadas, aunque los precios disminuyeron un 2,9%. En contraposición, las importaciones alcanzaron los 5.748 millones de dólares, impulsadas por un alza del 37% en las cantidades importadas, mientras que los precios cayeron un 9%.
Los factores clave que influyeron en la explosión de importaciones fueron la eliminación del impuesto PAIS, el tipo de cambio atrasado y las medidas desregulatorias que viene aplicando el Gobierno de Javier Milei, lo que permitió que las compras al exterior alcanzaran los niveles más altos desde octubre, con la promesa de seguir ascendiendo.
Por otro lado, las exportaciones de productos industriales y manufacturas de origen agropecuario mostraron un desempeño positivo, con un crecimiento del 16,4% en las manufacturas industriales y 11,4% en las agropecuarias. No obstante, los productos primarios vieron una baja en las ventas, especialmente debido a una caída en los precios de productos como la soja.
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En términos de destinos comerciales, Brasil se mantuvo como el principal socio de Argentina, con un 13,1% de las exportaciones argentinas dirigidas a este país. Sin embargo, el saldo comercial con Brasil registró un déficit de 481 millones de dólares.
En el caso de Estados Unidos (en medio de la polémica arancelaria fomentada por Donald Trump), Argentina logró un superávit de 42 millones de dólares, debido a un incremento del 24,7% en las exportaciones a este país, que totalizaron 554 millones de dólares. Sin embargo, las relaciones comerciales con la Unión Europea y China fueron deficitarias, con un saldo negativo de 430 millones de dólares con la UE y 1.250 millones de dólares con China.
En cuanto a las proyecciones para este año, los analistas prevén que las exportaciones no experimentarán un crecimiento significativo. Aunque se espera un aumento marginal en las exportaciones de Vaca Muerta y otros sectores beneficiados por el Régimen de Incentivo a la Generación de Inversiones (RIGI), los efectos de la baja en las retenciones agropecuarias podrían ser limitados en el corto plazo. La proyección de exportaciones para 2025 es de 82.000 millones de dólares, lo que representaría un aumento del 3,4% anual.
Por otro lado, las importaciones seguirán creciendo, impulsadas por una recuperación en la actividad económica, un dólar bajo y la relajación de restricciones. Se estima que las importaciones de 2025 superen los 68.000 millones de dólares, un 13% más que en 2024.
El superávit comercial de Argentina en 2025 se espera que se reduzca significativamente, con un pronóstico de 14.000 millones de dólares, debido principalmente al incremento de las importaciones y la modesta expansión de las exportaciones.
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La explosión importadora ya tiene consecuencias en diversas actividades y economías regionales, que vienen sumando problemas y prevén un 2025 cargado de complicaciones.
Las fábricas de calzado deportivo están entre las primeras en sentir los efectos de la apertura importadora. El sector ya suma cientos de despidos y un resentimiento notable de la producción.
Como ya informó Sitio Andino, la misma situación se empieza a sentir con fuerza en las industrias conserveras.
El tomate y el durazno están a la cabeza de los sectores regionales que vienen sumando una serie de problemas que van desde la caída de precios, la falta de financiamiento, la falta de competitividad exportadora y ahora la competencia—casi desleal—de las importaciones que llegan desde distintos puntos del mundo a partir de la desregulación, con la ayuda de subsidios a los productores de esos países y del atraso cambiario de Argentina.
Las quejas de los industriales se multiplican y también se expanden a otras industrias. Desde la industria madre, centros de productores de diversas provincias y oasis denuncian la intención de varias bodegas grandes y multinacionales de importar vino para bajar el precio a los productores locales, situación que se verifica en el aumento exponencial de importaciones que registra el INV. Si bien el volumen aún es pequeño, la tendencia comienza a observarse claramente.

