Días atrás, el gobierno de la provincia de Mendozaanunció que concluyó la tercera convocatoria al programa Cash Rebate con un total de 25 proyectos inscriptos. Mientras desde el Ejecutivo nacional vapulean a la industria cinematográfica, aquí el cine busca resistir y los realizadores se enfrentan a un panorama complejo con “muchas historias para contar y muy buenas”.
En la provincia, el vaciamiento del organismo no solo repercute en futuras producciones audiovisuales, sino que también afecta a las que están -o estaban- en curso. A principios de septiembre, la productora Sofía Toro Pollicino contó en diálogo con Sitio Andino: "Este año estábamos trabajando en una coproducción entre Buenos Aires y Mendoza a la que después se sumó Chile. Comenzamos a partir de abril/mayo y, de un momento a otro, éramos la única película argentina que se estaba filmando. Eso hacía muchos años que no pasaba".
Este dramático escenario motorizado por las políticas de ajuste de Milei -el cual viene a interferir con un período en el que el cine nacional avanza en términos de federalización y películas estrenadas-, preocupa porque la industria cinematográfica atrae inversiones a la provincia, así como fomenta el turismo nacional e internacional.
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El INCAA cierra sus puertas para reubicar al personal.
En esta línea, la realizadora considera que se han dado dos factores remarcables en el caso de Mendoza:
Por un lado, las políticas de atracción de inversiones -como el Cash Rebate- han sido claves porque la provincia se encuentra en “el ojo de la atención”, no solo de Argentina, sino de otras ciudades y países que nos rodean;
Por otro, el hecho de que “regresen” los trabajadores cinematográficos que debieron abandonar su lugar de origen para formarse y perfeccionarse.
Ante esta situación, Sofía consideró que es un momento clave para reforzar la fortaleza que tiene la provincia, especialmente en las instancias de concursos. “Hay que tener proyectos avanzados, demostrar la calidad de los mismos y seguir insistiendo por todas las aristas que se pueda. Tenemos muchas historias para contar y muy buenas”, añade la creadora de Río Films.
"Creo que hay muchas cosas para modificar, siempre hay errores, pero es un panorama delicado para nosotros”, afirma Sofía Toro Pollicino.
“Hoy por hoy, hay un montón de directores más jóvenes que tienen un poco más de esperanza de poder producir en Mendoza”, asegura Toro Pollicino. En esto también jugó un rol importante el desarrollo de las herramientas tecnológicas.
“Cuando yo arranqué no había tanta tecnología a mano como ahora. Muchos comienzan a filmar cortos con celulares o con cámaras que no son caras y tienen muy buena calidad. Para ellos es mucho más fácil filmar contenidos de esa forma y armar un producto que pueden mandar a un montón de lugares. Eso te incentiva para que cada vez contemos más nuestras historias”, agrega.
Por otro lado, contó a este medio que otro factor a tener en cuenta es que hay que volver a seducir al espectador argentino. "Nosotros, como productores y hacedores, tenemos que hacer un análisis y una revisión del público; entender cuáles son los perfiles a los que apuntamos” o dónde está el interés.
Salas, streaming o "en casa": cómo se consume cine en la actualidad
A principios de agosto, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, comunicó en su cuenta de la red social X que uno de los problemas del funcionamiento del INCAA tiene que ver “con la selección de las propuestas. Casi la mitad de las películas financiadas en 2023 tuvieron menos de 1000 espectadores. 12 películas tuvieron menos de 100 espectadores. Una tuvo 4 y otra 5”. Luego, precisó que se “racionalizará” el gasto del instituto; así como otras modificaciones respecto a la financiación de las producciones.
Esta puntualización de factores del funcionario reavivó el debate sobre cómo y dónde se consumen las producciones audiovisuales del país y por qué es sesgado tener en cuenta la cantidad de tickets vendidos para evaluar el éxito de una película.
De acuerdo con Matías Rojo -director de la recientemente estrenada “Paisaje”- la forma de ver cine ha cambiado de forma general. ”Hoy, el negocio de la sala de cine son las películas-eventos. Creo que esta idea de contar tickets es muy vieja en relación a cómo circulan las películas”, afirmó en diálogo con este medio.
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Hoy toca comentar el Decreto 662/24 que reglamenta el funcionamiento del INCAA y que busca que el dinero de los contribuyentes sea invertido de manera criteriosa, equitativa y sin condicionamientos políticos.
En este sentido, el también sociólogo insiste en que “no hay nada más lindo que la sala de cine y esa experiencia colectiva de ver una película que es casi como un ritual ancestral”, pero remarca que la difusión de las películas ha mutado en comparación con años atrás, cuando había que esperar entre dos o tres meses de los estrenos en cine para ver una producción nueva por cable.
Con las plataformas de streaming al alcance de todos, ver una película a pocos días de su presentación en la pantalla grande (y en algunos casos, incluso, se saltea la distribución en salas) es la nueva normalidad.
“Me parece que hay otras formas de ver y de hacer circular el cine. Los festivales son un espacio para eso, que son una pasión para la gente que se junta ver películas. La discusión sobre las entradas tiene un objetivo concreto que es dañar el estado de la producción de cine en el país y romper una estructura que es muy sólida, a la vez que horada una fuente de pensamiento crítico como es el cine”, apunta Rojo.
“Hay un análisis mucho más complejo y más grande del simple hecho de mirar los números y decir cuántos espectadores hay por cada película”, coincide Toro Pollicino.
“Hay un montón de factores que se incluyen. Primero, es fundamental el factor socioeconómico. También hay un cambio en el consumo, no nos olvidemos que tenemos las plataformas, de hecho hay muchas películas que se estrenan en salas comerciales y en plataformas. Por ahí, en vez de pagar una entrada a 5.000 u 8.000 pesos, algunas familias prefieren verla en su casa”, concluye la productora.