lunes 1 ago 2022
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Empleo en Argentina: cuánto aporta la cadena agroindustrial

Un informe de FADA pone en contexto el nivel de creación de empleo por el sector agroindustrial y el campo argentino

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Por Marcelo López Álvarez 1 de julio de 2022 - 12:16

En el eterno e inentendible debate entre campo e industria, que envuelve a la Argentina desde hace un siglo y medio largo, parece no entenderse que los factores deben ser complementarios y necesarios para el desarrollo de una economía que genere empleo.

En esa grieta una de las acusaciones que se le suele hacer al, mal llamado, campo es que no es un factor fuerte de creación de empleo. Sin embargo, si se tiene en cuenta toda la cadena de valor de la producción agropecuaria y la agroindustria la situación puede verse de otra manera. Claro que aquí también nace otra discusión y es la calidad de ese empleo.

Es un debate interesante también cruzado por la grieta, pero para poner números que permitan -por lo menos- comenzar un debate con algunos fundamentos recurrimos a un informe reciente de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) sobre la verdadera dimensión del campo y la agroindustria como creador de empleo.

Para empezar digamos que las cadenas agroindustriales provenientes de producción del campo en la Argentina tienen hoy tres millones setecientos mil puestos de trabajo (3.729.028) esto significa que 2 de cada 10 trabajos en blanco son creados por alguna cadena agroindustrial y el número total equivale al 24% del empleo privado a nivel nacional.

Seguramente para muchos, en comparación con lo que genera en PBI, podrá parecer poco y para otros mucho, pero lo cierto es que un cuarto de los trabajadores privados están relacionados de alguna manera al sector y no es un número menor,

Dentro de las cadenas según el trabajo de FADA el 38% del empleo lo genera el eslabón primario, 25% la comercialización, 22% la industria y 15% las cadenas proveedoras de bienes y servicios como insumos, bienes de capital, servicios conexos, transporte y logística.

Quizás en está discriminación se puedan encontrar algunas pistas para entender el otro eje de la discusión que se da en forma de debate permanente: la calidad y salarios del empleo que crea la cadena agroalimentaria

No es un dato desconocido que desde las propias entidades agropecuarias se denuncia permanentemente la falta de trabajadores y el abandono del campo y la producción por trabajadores, trabajadoras y familias agropecuarias. Alguna explicación a ello tiene que encontrarse.

De 3.700.000 puestos de trabajo el 31% del empleo lo generan las cadenas regionales, 30% las de granos y forrajeras, 24% cadenas pecuarias, y 1% bienes de capital. Los servicios conexos y otras actividades suman 14% de los empleos

Según el trabajo de FADA las 5 cadenas que más empleo generan son frutas, verduras, hortalizas y legumbres 12% y la carne vacuna también con el mismo porcentaje. Un dato que seguramente traerá polémica es que la soja genera solo el 10 %, lo mismo que el trigo y el maíz el 6% .

Un dato interesante es que por ejemplo la industria vitivinícola (a pesar de que es notablemente más chica en valor a lo que produce el maíz el trigo o la soja) general el 4% del empleo, en tanto la cadena láctea el 5% y más abajo se ubican los sectores forestal, aviar, tabaco, porcinos, pesca y bienes de capital.

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FADA representa con este gráfico la cantidad de empleo que genera la cadena agroindustrial

FADA representa con este gráfico la cantidad de empleo que genera la cadena agroindustrial

Natalia Ariño, economista de FADA y responsable del estudio asegura que; “Cuando pensamos en el empleo del agro sólo nos imaginamos productores, agrónomos, veterinarios y trabajadores del campo, produciendo trigo, tomate, limón o criando un ternero, pero va más allá de eso, genera empleos en múltiples rubros urbanos como administrativos, comerciantes, personal de ingeniería, tecnología, investigación, mantenimiento, limpieza, y una rueda interminable de puestos que se multiplican a lo largo de todas las cadenas”.

FADA para sus trabajos suele usar ejemplos gráficos y concretos y en este caso apeló a nuestros queridos fideos; “Pensemos en un plato de tallarines: para cada ingrediente que usamos, se moviliza una enorme “rueda de empleo”. Para la masa, productores del trigo, molineros, productores de huevo, transportistas, comerciantes. Para el queso, tamberos, transportistas de leche, los de industria láctea, distribuidores y empleados del súper donde lo compramos. Lo mismo pasa con los demás ingredientes. En el tomate y cebolla, huerteros y verduleros. En la carne de la salsa toda la cadena de carne vacuna y también las de granos para el alimento de esos animales. Pero, además, en cada uno de los procesos, intervienen agrónomos, contadores, administrativos; el personal involucrado en maquinarias, insumos, tecnología, bancos, mantenimiento, limpieza y más. Miles de trabajadores están en tus pastas”, ejemplifica Ariño. “Básicamente, nosotros o algún conocido seguro que está directa o indirectamente relacionado al empleo en las cadenas agro”, concluye la economista.

Los datos son necesarios para encarar un debate profundo y con seriedad, en este caso está claro que las distintas cadenas agroindustriales generan un porcentaje importante del empleo argentino, sin embargo no es menos cierto que ese debate no se salda si no se pone también en discusión la calidad de ese empleo y sobre todo si los salarios son compatibles o no con lo que genera en riqueza el sector

Por de pronto entender que campo, agroindustria e industria son compatibles y necesarios para el desarrollo es un primer paso que se tiene que dar como base para encauzar y fortificar el debate.

Para profundizar el tema dialogamos en Radio Andina con la autora del Informe, la economista de FADA Natalia Ariño

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