18 de junio de 2026
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Empleo

El mercado laboral argentino volvió a caer y los salarios pierden contra la inflación

El empleo registrado volvió a caer en marzo, pero también cae el monotributo. Los salarios reales retroceden frente a la inflación.

Por Marcelo López Álvarez

El mercado laboral argentino volvió a encender señales de alerta en marzo. Tras la leve estabilización observada en los dos meses anteriores, el empleo registrado retomó su trayectoria descendente y profundizó un deterioro que se extiende sin interrupción desde el inicio de la actual gestión. Al mismo tiempo, los salarios reales perdieron terreno frente a la inflación, configurando un cuadro de doble presión sobre el consumo y sobre las perspectivas de recuperación económica.

Caída del empleo formal

Según los datos más recientes del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), durante marzo se destruyeron 10.728 puestos de trabajo registrados. Con esa cifra, la modesta recuperación que había mostrado febrero quedó completamente neutralizada. El economista Luis A. Campos, del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, precisó que desde noviembre de 2023 la cantidad de trabajadores formales se redujo en 314.461 personas. “La destrucción de empleo formal es la regla de este momento del mercado laboral”, sintetizó el especialista.

La mayor parte de esa merma recayó sobre el sector privado, que perdió 216.643 empleos desde diciembre de 2023. El sector público registra, por su parte, una reducción de 75.372 puestos, mientras que el trabajo doméstico acumula 22.446 bajas. En este último segmento, los datos de marzo marcaron el nivel más bajo de la última década.

La industria concentra el mayor impacto

La actividad industrial volvió a ser la más afectada durante marzo. El sector perdió 5.043 trabajadores registrados en un solo mes y acumula cerca de 80.000 empleos menos desde noviembre de 2023. Las cifras representan una contracción del 4,1% interanual. El comercio tampoco logró revertir la tendencia negativa y retrocedió hasta su nivel de empleo más bajo de los últimos dos años.

Campos advirtió que la actual fase descendente del empleo privado se inició en agosto de 2023 y acumula ya una pérdida de 252.129 puestos, una magnitud que comienza a aproximarse a la registrada durante la crisis de 2018 y 2019. Desde ese piso histórico, el empleo privado creció apenas un 0,3% en los ocho meses siguientes, un ritmo insuficiente incluso para compensar el crecimiento vegetativo de la fuerza de trabajo.

Pero hay un dato que encendió las alarmas más allá de lo normal: el sistema y el discurso del gobierno parecen haber encontrado un límite preocupante. Después de muchos meses en que fue utilizado el crecimiento de los monotributistas para asegurar que se generaba empleo, los tiempos cambiaron y en marzo el monotributo registró 17.685 bajas (0,6%) respecto a febrero.

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Los sectores más dinámicos como minería, energía y conocimiento no solo no compensan las perdidas de empleo de la industria y otras actividades.

Los sectores más dinámicos como minería, energía y conocimiento no solo no compensan las perdidas de empleo de la industria y otras actividades.

Los sectores dinámicos generan pocos puestos de trabajo

Uno de los rasgos estructurales que explica la debilidad del mercado laboral es la escasa capacidad de generación de empleo de los sectores más dinámicos de la economía. Agro, minería y petróleo mostraron expansión durante marzo, pero en conjunto incorporaron apenas 1.305 nuevos trabajadores.

La razón es de peso: según datos de la Secretaría de Trabajo, las ramas de actividad en expansión representan solo el 7% del empleo total registrado, mientras que las actividades en contracción concentran cerca del 49% de los trabajadores formales.

El resultado de esa asimetría es previsible: los sectores que hoy lideran el crecimiento económico no tienen el peso suficiente para compensar la destrucción de empleos en actividades más intensivas en mano de obra, como la industria manufacturera y el comercio minorista. El modelo exportador y extractivo que impulsa la actual recuperación macroeconómica no se traduce, al menos por ahora, en empleo formal masivo.

Mendoza entre las más golpeadas

Mendoza volvió a quedar entre las provincias más golpeadas. Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la provincia registró en marzo una caída interanual del 3,4% en el empleo privado formal, más del doble del promedio nacional.

El deterioro posiciona a Mendoza entre las ocho jurisdicciones con peor desempeño laboral del país y refleja un escenario de fuerte retracción en el mercado de trabajo registrado. Mientras a nivel nacional la baja fue del 1,5%, en la provincia la pérdida de puestos formales mostró una intensidad significativamente mayor.

Mendoza aparece entre las provincias más afectadas por la contracción laboral, incluso por encima de distritos de gran peso económico como Buenos Aires (-1,7%) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (-1,3%).

La caída del empleo alcanzó a 20 de las 24 jurisdicciones argentinas. Solo Neuquén (3,3%), Río Negro (3,2%), La Rioja (3%) y San Juan (2,2%) lograron incrementar la cantidad de trabajadores registrados. En el extremo opuesto, las mayores pérdidas se observaron en Tierra del Fuego (-9%), Chubut (-6,8%), Corrientes (-5,3%), Formosa (-5,3%), Chaco (-5,2%) y Santa Cruz (-5,1%), con Mendoza inmediatamente detrás de ese grupo crítico.

Los salarios reales pierden contra la inflación

Los datos salariales tampoco ofrecieron alivio. De acuerdo con un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) elaborado en base al SIPA, la remuneración promedio del sector privado registrado cayó 1,8% en términos reales durante marzo. Aunque los salarios avanzaron 1,5% en términos nominales, ese aumento resultó insuficiente frente a una inflación mensual del 3,4%, con lo que se consumó una nueva pérdida de poder adquisitivo.

Según el mismo informe, el salario promedio real retrocedió a niveles similares a los de noviembre de 2023. Y si se aplican los ponderadores actualizados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo), la situación resulta incluso más grave: el ingreso real se ubica aproximadamente 10 puntos porcentuales por debajo de aquel punto de partida. Esta evolución agrega presión sobre el consumo interno, que no consigue consolidar una recuperación sostenida.

Un dato adicional revela la complejidad del cuadro salarial: los salarios pactados en los convenios colectivos de trabajo registraron en marzo una caída real del 0,5% y acumulan una contracción del 6% desde diciembre de 2023. Este comportamiento sugiere que la negociación colectiva está perdiendo capacidad para determinar los ingresos efectivos de los trabajadores, una tendencia que se acentuó desde comienzos de 2025.

Las perspectivas para los próximos meses

Las perspectivas de corto plazo no sugieren un cambio de tendencia inmediato. La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de la Secretaría de Trabajo anticipa para abril una nueva caída mensual del empleo privado registrado del orden del 0,05%, lo que equivaldría a la pérdida de otros 3.331 puestos formales. De confirmarse esa proyección, el mercado de trabajo acumularía más de un año y medio de contracción sostenida.

Los números son incontrastables: el rally macroeconómico y la recuperación sectorial aún no han encontrado un canal efectivo hacia el mercado laboral formal. Mientras esa brecha persista, los indicadores sociales seguirán enviando señales de alerta.

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