Pero la pregunta que vale la pena responder no es solamente quién fabricó el mapa ni por qué el presidente lo replicó sin verificar su contenido. La pregunta relevante es otra: ¿qué dice en realidad el informe del IAE? ¿Qué muestra el análisis económico riguroso y firmado que esa institución sí publica, mes a mes, sobre la Argentina de Milei?
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El mapa con geografía y datos falsos que resposteo en 14 oportunidades el presidente Javier Milei
El informe real: estabilidad con tensiones, no con triunfo
El IAE Business School publica mensualmente su Informe Económico Mensual (IEM). La edición de abril de 2026 (el documento real, de 16 páginas, firmado por seis economistas) está disponible y es pública. Su diagnóstico sobre la economía argentina no se parece en nada al relato triunfalista que el oficialismo intentó apuntalar con un mapa falsificado.
El título del artículo central, firmado por el profesor Eduardo Fracchia, lo resume sin eufemismos: "Estabilidad con tensiones: el nuevo equilibrio de la economía argentina". No dice "crecimiento récord". No dice "modelo exitoso". Dice estabilidad con tensiones. La diferencia es un diagnóstico.
Fracchia describe una economía con un patrón dual: mientras algunos sectores avanzan, otros muestran signos claros de debilidad. El consumo, uno de los motores centrales del PIB, sigue debilitándose por el efecto del endurecimiento monetario y las altas tasas de interés. El salario real cayó cerca de un 7% respecto al final del gobierno anterior. Y uno de los principales cuellos de botella que identifica el informe es la escasez de crédito: el financiamiento al sector privado representa apenas el 12% del PIB argentino, frente al 103% de Chile, el 88% de Europa o el 220% de Estados Unidos. En ese contexto, sostener el nivel de vida resulta, para la mayoría de los hogares, una tarea que se complica mes a mes.
El informe también menciona, con nombre y apellido académico, el fenómeno de la "fatiga por reformas": la erosión de la confianza social ante la persistencia de dificultades económicas y episodios de corrupción que involucran a funcionarios de alto rango. Según la consultora Haime, la imagen positiva del presidente se ubica en torno al 34%, el nivel más bajo desde el inicio de su gestión. Ese dato no figura en ninguno de los mapas que Milei compartió en sus redes.
Sobre el futuro inmediato, Fracchia asegura que el escenario más probable, con un 60% de probabilidad, es la continuidad de una inflación mensual entre el 2% y el 2,5%, acompañada de actividad económica débil o en leve retroceso. El escenario optimista, con brotes verdes y mejoras institucionales, tiene apenas un 20% de probabilidad. El escenario adverso, con aumento del desempleo y mayor inflación, tiene exactamente la misma chance: otro 20%. No es el país que el mapa pintaba de verde.
La guerra que mejora las exportaciones pero no el bolsillo
La economista Marina Dal Poggetto analiza en el informe la dinámica externa y fiscal con una precisión que incomoda a cualquier lectura triunfalista. Sí hay una mejora en el frente externo: el conflicto en Medio Oriente elevó el precio del petróleo y las exportaciones energéticas argentinas podrían alcanzar los 15.000 millones de dólares en 2026. La proyección de exportaciones de bienes totales trepa a casi 100.000 millones de dólares, un 13% más que el año anterior.
Pero Dal Poggetto es cuidadosa en no confundir mejora externa con bienestar interno. La contrapartida de ese superávit comercial es un fisco que ajusta el gasto para sostener el equilibrio: el superávit primario cayó de 1,4% del PIB en 2025 a 0,8% en los primeros dos meses de 2026. La recaudación cae porque el consumo cae, y el consumo cae porque los salarios reales cayeron y el crédito es escaso. Es un círculo que el mapa falsificado no puede ilustrar con ningún color.
La formación de activos externos de personas (la fuga de dólares) acumula 36.300 millones de dólares desde que se abrió la cuenta capital en abril de 2025. Y la pared de vencimientos de deuda de cara al año electoral sigue siendo, en palabras del propio informe, "el principal desafío".
Ormuz, los fertilizantes y el margen que se estrecha
Carolina Donnelly dedica su análisis al impacto de la guerra en el estrecho de Ormuz sobre las cadenas globales de valor, con consecuencias directas para la Argentina que van mucho más allá del precio del petróleo. El tráfico marítimo por Ormuz pasó de 150 buques diarios a apenas 20 para fines de abril. Esa disrupción disparó el precio de los fertilizantes: la urea acumula una suba del 50% desde el inicio del conflicto, superando en velocidad al impacto de la invasión de Ucrania en 2022.
Para el campo argentino, el efecto es ambivalente y no necesariamente positivo en términos netos: los granos pueden cotizar más alto, pero el costo de producción también sube, ajustando los márgenes de un productor agropecuario que ya enfrenta presión desde la macro local. El mapa falsificado mostraba al agro pampeano como motor del verde generalizado. El informe real describe márgenes que se estrechan.
Hay, sí, una oportunidad concreta que el informe señala: Vaca Muerta posiciona a la Argentina como uno de los pocos jugadores con capacidad de desarrollar petroquímica competitiva ante la disrupción del suministro desde Medio Oriente. Pero esa oportunidad requiere inversión, instituciones y tiempo. No alcanza con un mapa.
Sin Estado no hay política industrial
El economista Paul Segal aporta la reflexión más incómoda para una administración que hizo del desmantelamiento del Estado su principal promesa electoral. Tomando como base el reciente informe del Banco Mundial para América Latina, Segal señala que la región logró estabilidad macroeconómica en el siglo XXI y, sin embargo, no creció. La conclusión del organismo (nada sospechoso de heterodoxia) es que la estabilidad es necesaria pero no suficiente, y que se requiere política industrial sostenida sobre capacidad estatal real.
El contraste con Asia Oriental es demoledor: entre el 25% y el 35% de las firmas latinoamericanas señalan que la falta de personal calificado limita su expansión, frente a apenas el 7% en Asia. La diferencia no es de educación solamente: es de décadas de inversión pública en instituciones que conectan conocimiento con producción, instituciones que América Latina, en muchos casos, desmanteló.
La advertencia para la Argentina actual es directa: el litio y los minerales críticos para la transición energética pueden generar capacidades productivas genuinas o simplemente rentas extractivas, según existan o no ecosistemas de innovación que articulen empresas, universidades e instituciones públicas. El INTI y las universidades públicas, señala Segal, son infraestructura productiva. Debilitarlos puede aliviar el fisco en el corto plazo, pero también puede clausurar oportunidades que la transición energética está abriendo ahora. Es, en esencia, el tipo de advertencia que no cabe en un mapa de colores.
La IA como oportunidad, pero no sin decisiones
Lucas Pussetto propone en el informe una hipótesis que merece atención: la estabilización macroeconómica puede acelerar la adopción de inteligencia artificial en el sector privado argentino, precisamente porque en un entorno de márgenes más estrechos y sin inflación que oculte ineficiencias, las empresas se ven obligadas a ser más productivas. La IA deja de ser una opción tecnológica para convertirse en una necesidad económica.
Es un análisis que, paradójicamente, subraya lo que el mapa falsificado buscaba ocultar: la macroeconomía se estabiliza, sí, pero también disciplina. Los márgenes se reducen. La competencia aprieta. No es el paraíso que promete el relato oficial. Es un escenario exigente que requiere decisiones reales, no gráficos inventados.
Invertir en la incertidumbre: el mercado también duda
El cierre del informe, a cargo del profesor Damián Falcone, es quizás el más elocuente a la hora de medir la brecha entre el relato y la realidad. Falcone analiza el riesgo político argentino desde la teoría económica y llega a una conclusión que el mercado ya está expresando en precios: mientras el Bonar 2027 rinde 5,4% en dólares, el Bonar 2029 rinde 9%. La prima implícita poselectoral ronda los 450 a 500 puntos básicos.
El mercado no está descontando un default seguro después de 2027. Está descontando incertidumbre sobre quién gobierna y bajo qué reglas. Es, en el lenguaje de los bonos, la expresión más fría y más honesta de lo que los mapas de colores no pueden decir: nadie sabe qué viene después, y ese "nadie" incluye a los inversores que el gobierno necesita para refinanciar una deuda significativa.
El mapa como síntoma
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La falsificación del mapa no es un episodio menor ni un simple error de verificación. Es el síntoma de una forma de comunicar la política económica que prioriza el impacto en redes sobre la precisión de los datos, el relato sobre el diagnóstico, la viralización sobre la verdad. Un presidente que replica catorce veces un mapa sin Tucumán, sin Malvinas y con una fuente inventada no está cometiendo un descuido: está eligiendo qué realidad mostrar.
La realidad que muestra el informe verdadero del IAE Business School, el que sí existe, el que sí fue elaborado por economistas con nombre y apellido, es considerablemente más compleja, más exigente y más honesta que cualquier mapa de colores. Describe una economía que avanza con fricciones reales, que enfrenta desafíos estructurales que no se resuelven con propaganda digital, y que necesita, sobre todas las cosas, decisiones que ningún gráfico falsificado puede reemplazar.