Un episodio generó preocupación en la comunidad educativa de Malargüe cuando autoridades de una escuela primaria detectaron que un alumno de 10 años portaba un elemento cortopunzante. Directivos alertaron al 911 y personal policial acudió al establecimiento para secuestrar el objeto y activar los protocolos correspondientes.
En las últimas horas tomó estado público una situación que generó alarma dentro de una institución educativa de la ciudad de Malargüe. Según trascendió, el hecho se registró el pasado jueves por la tarde, cerca del final del turno escolar, cuando docentes y directivos advirtieron que un alumno de 10 años tenía en su poder un elemento cortopunzante, considerado un arma blanca.
Ante el hallazgo, las autoridades del establecimiento, cuyo nombre y ubicación se mantienen en reserva para resguardar la identidad del menor, activaron de inmediato los protocolos de seguridad previstos para este tipo de situaciones dentro del ámbito escolar.
En ese contexto, los directivos realizaron un llamado a la línea gratuita 911 del Ministerio de Seguridad de Mendoza para informar sobre lo sucedido y solicitar la intervención de las fuerzas de seguridad.
De acuerdo con la información que trascendió, efectivos policiales de la Comisaría 24 de Malargüe se trasladaron rápidamente hasta el establecimiento educativo. Una vez en el lugar, los uniformados procedieron al secuestro del objeto punzante.
Fuentes vinculadas al caso indicaron que el elemento habría sido exhibido por el estudiante frente a otros compañeros, aunque no se registraron agresiones ni personas lesionadas como consecuencia del episodio.
Tras la intervención policial, también tomaron participación áreas específicas de la Dirección General de Escuelas, organismos que cuentan con equipos técnicos encargados de abordar este tipo de situaciones dentro del sistema educativo.
Desde estas áreas se dispuso la aplicación de un tratamiento integral del caso, que contempla el acompañamiento institucional, pedagógico y social tanto del alumno involucrado como del entorno escolar.
El hecho, aunque no dejó consecuencias físicas, volvió a poner en agenda la importancia de los protocolos de prevención y contención dentro de las comunidades educativas.