Desaparición de Silvia Chávez

Liberaron al inquilino y el caso se complicó

La causa por la desaparición de Silvia Chávez se complicó, tras la liberación del inquilino, que era el principal sospechoso que tenía el fiscal

El único acusado en la causa que se investiga el posible asesinato de Silvia Chávez fue liberado. Mauricio Albornoz, el inquilino, logró salir gracias a que su defensora convenció al juez de garantías, Sergio González, de que no hay pruebas que lo incriminen; y que otras hipótesis están abiertas que permiten seguir sospechando, por ejemplo, en los familiares de la mujer todavía desaparecida.

La acusación del fiscal Javier Giaroli, por cierto, tiene todavía abiertas esas teorías, pero entiende que han ido perdiendo fuerza, por ejemplo, la idea de que Lucía, hermana de Silvia, pudiera ser responsable de lo sucedido.

WhatsApp Image 2022-12-01 at 18.37.51.jpeg
Juez González

Juez González

Lo que Giaroli no pudo hacer es convencer al magistrado de que esa hipótesis tuviera menos elementos que un asesinato a cargo del inquilino, porque si bien Silvia llamó al 911 anunciando que Albornoz estaba metiendo mucha gente en su casa, la noche previa a su desaparición; no se marcó un móvil para querer eliminarla, un motivo o una razón que explicara semejante decisión.

Las dudas sobre la hermana

En cambio, con respecto a Lucía, el propio fiscal admitió en su alegato que ambas hermanas tenían una disputa legal por la casa, ya que existía un trámite de sucesión. Cabe señalar que Lucía se fue hace más de dos décadas de San Rafael, pero volvió hace menos de un año, justamente para intentar convencer a Silvia de que abandonara la casa paterna para usufructuar entre todos los hermanos la misma.

Para el juez, de acuerdo a lo que pudo recabar SITIO ANDINO, las sospechas sobre la hermana también tienen sustento en situaciones tan extrañas como llamativas: Lucía se dedicó a hacer dos tareas que nadie le pidió, ya que lavó la casa, incluso donde había manchas de sangre (que no contenían hemoglobina, debilitando la posibilidad de que sea humana), y grabó con su celular 38 videos que, por lo menos, reflejan cómo estaba la casa a al menos dos meses de la desaparición de Silvia; pero no permiten al magistrado entender claramente con qué finalidad lo hizo.

El fiscal, por su parte, descartó la muerte natural o el suicidio, ya que no hay cadáver. “Si se hubiese suicidado, no lo habría hecho muy lejos; y se rastrilló toda la zona colindante, hasta una bodega y una fábrica abandonadas”.

Los indicios descartados

Mientras el fiscal Giaroli lanzaba razonamientos sobre indicios incriminatorios contra Albornoz, su defensora oficial, Romina Crisafulli los interpretaba de manera distinta: sin dudas, González coincidió con ella.

Por ejemplo, el hecho de que el inquilino se quedara al menos un mes después de la desaparición de Silvia, para el acusador es sumamente sospechoso, más si se tiene en cuenta que se llevó las llaves.

Para la defensora, en cambio, sólo demuestra que no tenía nada de ilógico que se quedara el mes que había pagado anticipadamente, cuando ya había sido anoticiado por la abogada de Chávez, que esa reclamaba su desalojo.

Este mediodía, la causa se fue a una Fiscalía de Violencia de Género, porque tal como lo admitió el propio Giaroli, es la perspectiva de género la que ha permitido esclarecer otros casos de mujeres desaparecidas o asesinadas; y protocolarmente, el Procurador de la Corte, Alejandro Gullé elaboró un protocolo en tal sentido para que este tipo de hechos criminales sean tramitados en la fiscalías creadas para los delitos contra la mujer.

Te Puede Interesar