La abuela María Soler cumplió 103 años y lo festejó con un gran almuerzo familiar en el departamento de San Rafael, acompañada por hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y amigos.
La abuela sanrafaelina nació en España y llegó a la Argentina siendo niña, escapando junto a su familia de los efectos de la guerra.
La abuela María Soler cumplió 103 años y lo festejó con un gran almuerzo familiar en el departamento de San Rafael, acompañada por hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y amigos.
La celebración comenzó con el ingreso de María al salón junto a sus hijos. Allí, familiares y seres queridos la recibieron cantándole el Feliz Cumpleaños, en medio de lágrimas, abrazos y mucha emoción, parte de esta tierna historia de vida.
María nació el 12 de mayo de 1923 en Cuevas de Almanzora. Cuando tenía 10 años llegó a la Argentina junto a su mamá y dos hermanos, siguiendo a su padre, que había emigrado unos meses antes.
Con la dura experiencia de la guerra, la familia Soler decidió instalarse lejos del mar y encontró en el distrito de La Llave un nuevo hogar, donde comenzaron a dedicarse a la agricultura. Con el paso de los años, María conoció a Juan Velgas, de quien se enamoró y con quien formó una gran familia.
“Tengo siete hijos varones seguidos —el séptimo apadrinado por el presidente Onganía— y una hija mujer. Ellos me dieron 28 nietos, 35 bisnietos, cuatro tataranietos y una que viene en camino”, contó emocionada.
La abuela celebró su cumpleaños como lo ha hecho siempre: rodeada del cariño de su familia y amigos. Durante el festejo bailó el vals, brindó, partió la torta y también tomó el micrófono para dejar un mensaje que emocionó a todos los presentes.
“Les deseo a todos lo mejor del mundo. Muchas gracias por lo que hacen por mí. El consejo a mi familia es que disfruten la vida y no la desperdicien”, expresó.

