Un Mundial de tres partidos no es Mundial: 2030, el sueño que no será
Más allá del anuncio a cinco continentes que la Conmebol brindó desde Asunción, respecto a "las sedes" de tres partidos del Mundial de fútbol 2030, en el fondo, el intento buscado terminó en fracaso rotundo.
La vehemencia emocional que experimentó Alejandro Domínguez frente a los micrófonos del mundo, con su anuncio de las sedes sudamericanas elegidas para los partidos inaugurales de la Copa Mundial de Fútbol de 2030, hizo un "poco-mucho" de ruido en el ambiente del deporte más popular de la tierra.
Poniendo un tanto en contexto la situación, vale destacar que oficialmente la FIFA anunciaría (en un principio) dentro de un año; como, donde y cuándo sería el desarrollo del torneo ecuménico que llega a su centenario de vida. Las Asociaciones de Fútbol de Argentina y Uruguay - finalistas de aquella primera edición en 1930 - en conjunto con la de Chile y Paraguay lanzaron formalmente el último 7 de febrero su candidatura a la organización del evento y quedaron a la espera de las evaluaciones de parte del organismo rector del fútbol internacional, que a finde de este 2023 ampliaría detalles y respondería en consecuencia.
A todo esto y en el otro lado del continente; España, Portugal y Marruecos buscaban ser los elegidos y mancomunadamente se pusieron al frente de la candidatura, con peso fuerte por infraestructura edilicia y sostén económico se abrían al mundo como los "señalados". En fin, con las cartas en la mesa y las posturas claras, el 2024 se esperaba con ansiedad para conocer la resolución.
Pero inesperadamente y sin siquiera una pista suelta de antemano, Conmebol en el tuit de Domínguez confirmó que tanto Argentina, como Uruguay y Paraguay serán sedes de los partidos inaugurales del Mundial del Centenario:
Noticia que estalló y confundió de plano en su texto a tantos. Luego de una conferencia de prensa aclaratoria, se terminó por confirmar lo que se temía, que los tres países sudamericanos solamente formarían parte del Mundial 2030 en los partidos iniciales y más tarde quedó asegurado que España, Portugal y Marruecos organizarían el verdadero Mundial en su totalidad.
Es una gran noticia y un gran orgullo la designación de España, Portugal y Marruecos para organizar el Mundial 2030.
Demostraremos la fuerza del fútbol de nuestro país como campeones y campeonas mundiales, y defenderemos los valores de igualdad, solidaridad y competencia sana… pic.twitter.com/bpnH84MRKG
De esta manera y adelantándose a los tiempos formales y exigidos por la misma FIFA, se borró con el codo, lo que se firmó con la mano. Y la Conmebol solamente recibió una pequeña y avara caricia, dejando atrás sus expectativas ciertas por darle forma en toda la expresión de la palabra al armado mundialista. Claro está, que la Paraguay de Domínguez pudo sacar provecho de este anuncio al meterse con uno de los tres partidos y evitar el jugar las eliminatorias clasificatorias. Situación que además sostendrán de hecho Argentina y Uruguay.
Conferencia de Prensa en la Conmebol
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Lo cierto es que la ilusión, el sueño de volver a tener una Copa del Mundo de Fútbol, del actual campeón del Mundo de Fútbol, en nuestro país, se despedazó en mil partes y las inspecciones de estadios y anuncios de posibles sedes de diferentes estadios del país se vieron truncados de un solo golpe, asestado desde la conformidad de Conmebol con el mandato de Infantino en FIFA, que pareció sobarle la cabeza a los considerados tercermundistas y arrojarse a los pies del poder económico una vez más, que acompañó por cierto desde su asunción en la Federación, con aquella polémica, por ejemplo, designación de Qatar 2022.
No fue una buena noticia, fue quizás la peor de todas que podíamos recibir, como continente apropiado en resultados deportivos de 10 obtenciones de Copas del Mundo y donde semillaron los tres más grandes productos futbolísticos de la historia: Pelé, Maradona y Messi. No merecía en el Mundial de los 100 años ser excluido casi en su totalidad de tamaño evento y además hacernos creer que con migajas se puede hacer feliz a esta, la tierra prometida del fútbol mundial.
Domínguez, un mundial de tres partidos, no es un mundial. No nos engañe, que a pesar de que podemos seguir creyendo en espejitos de colores, también tenga en cuenta que jugando a la pelota no tocamos de oído y le pintamos la cara al más pintado "de verde" que esté. No se olvide, esto de hoy fue un fracaso disfrazado o mejor, no aclare que oscurece.