Después de una semana pesada y con la herida todavía fresca por la caída en Santa Fe, el Club Atlético Gimnasia y Esgrima encontró alivio en casa. Con un trabajado 1-0 ante Instituto, el Lobo sumó tres puntos de oro en el Torneo Apertura de fútbol, cortó la racha negativa como local y dejó señales claras de carácter, grupo y competitividad en su regreso a la máxima categoría.
TERMINÓ EL PARTIDO
El lobo se lleva la victoria en el Víctor Antonio Legrotaglie por la cuarta fecha del Torneo Apertura.
Una victoria que vale más que tres puntos para el Lobo
El partido tuvo de todo: penal atajado por Rigamonti, goles anulados, sufrimiento y un final a puro corazón. Pero Gimnasia nunca se desordenó. Incluso en los momentos más incómodos, sostuvo su idea y apostó a lastimar por afuera, hasta que apareció Facundo Lencioni para empujar el rebote y marcar un gol histórico: el primero del Mensana en Primera División en el Legrotaglie tras 42 años.
La figura del arquero volvió a ser determinante. César Rigamonti sostuvo al equipo en los pasajes más complicados, mientras que el ingreso de piernas frescas le dio aire a un Lobo que entendió cuándo atacar y cuándo resistir. Con amor propio y orden, Gimnasia defendió la ventaja y cerró una noche que puede marcar un antes y un después.
Broggi, el grupo y el objetivo claro: sostener la categoría
Tras el partido, Ariel Broggi fue directo: “El partido lo ganó el grupo”. El DT valoró la reacción del equipo frente a las adversidades y dejó una frase que resume el momento: “Había que salir rápido de la nube negra”.
Hoy Gimnasia mira la tabla y aparece octavo, con el 50% de los puntos cosechados y cumpliendo, por ahora, el primer gran objetivo del año: sumar para engrosar el promedio y mantenerse en Primera. No hay triunfalismo, pero sí una base que empieza a consolidarse.
Lo que se viene para el Lobo
Lo que viene también será exigente: visita a Talleres en Córdoba, otro examen fuerte para medir carácter y crecimiento. La victoria ante Instituto dejó algo más que tres puntos: dejó confianza, identidad y la sensación de que el Lobo está dispuesto a dar pelea.