miércoles 21 sep 2022
Basta de los mal paridos

Dejen a la Lepra en paz: apretadores seriales y cobardes

Independiente Rivadavia vive momentos duros, la Lepra sufre situaciones de despojo sobre su identidad con el accionar de un par de violentos que le hacen daño.

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Por Pablo Marcelo Pérez 12 de agosto de 2022 - 14:25

En Independiente Rivadavia la situación con un sector importante de los hinchas-barras ha llegado a su punto límite. En la Lepra, desde hace un tiempo a esta época y tras conflictos internos por hacerse con el poder del "negocio sucio" en el riñón de la popular, se vienen cometiendo decenas de hechos que atropellan y estropean el bienestar en una de las parcialidades con más seguidores en la provincia. Dirigentes que pasaron y solo dejaron desesperanza, otros que en su intención por unificar sellaron pactos de acuerdos inviables y algunos que direccionados en pos de defender la armonía, fueron dejados sin efecto con maltratos certeros. Ninguno pudo extirparlos.

Encolumnar una lista de nombres y apellidos, refiriendo específicamente y en cada caso en particular, para tomar ejemplos de los desaires vividos en el club, parece a esta altura una situación engorrosa para aquel/aquellos que atravesaron momentos de zozobra. Pero si que hubo situaciones de extremidad emocional contra esos dirigentes, además con jugadores, allegados, cercanos colaboradores o hinchas de los bien llamados; todos estos que sienten en la piel como les corre por sus venas la verdadera sangre azul. Encolumnar una lista de nombres y apellidos, refiriendo específicamente y en cada caso en particular, para tomar ejemplos de los desaires vividos en el club, parece a esta altura una situación engorrosa para aquel/aquellos que atravesaron momentos de zozobra. Pero si que hubo situaciones de extremidad emocional contra esos dirigentes, además con jugadores, allegados, cercanos colaboradores o hinchas de los bien llamados; todos estos que sienten en la piel como les corre por sus venas la verdadera sangre azul.

Sí que hubo aprietes, extorsiones, violencia sistemática; todo escudado bajo el lema "para salvar el club". Y la Lepra, más grande que cualquiera de estos cobardes, plantado en la historia de sus hazañas y sostenido en el clamor de miles de pasiones que se desviven por sus colores, supo cada vez erguido, recto y orgulloso salir a flote. Sacar la cabeza y mirar de frente. Lo que no pudo, porqué para ello hay que sentirse libre de extorsionadores, fue desterrarlos definitivamente a este grupúsculo de vividores

Se bancó la Lepra tantos tontos y tarados, que en ese campeonato de "las voces del mal" ya debió cantar campeón hace rato. Hoy vuelve a ser noticia, por robos y amenazas a jugadores, antes los fue por apretadas delirantes en contra de los que ruegan por la paz de Independiente Rivadavia.

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Son cabos sueltos que entre saltos con gritos y mal vestidos de azul, deshacen corazones dolidos que sólo asisten al Gargantini a enloquecerse por el amor con su Lepra, su Independiente Rivadavia.

¿Qué pretenden señores ociosos?.

Pretenden apoderarse de todo, pero sin nada a cambio, o ese cambio que sea siempre un vuelto entregado por la ilegalidad, negocios espurios con entradas, bebidas, drogas o simplemente creyendo que en el mundo de hoy "tenerla más larga" garpa. Empoderados del mal son, imbéciles con destino errante.

Expongamos al cáncer del club, el Club Sportivo Independiente Rivadavia es familia. Todos a la norte, reza una publicación en redes sociales para inculparlos, pero con eso sólo no alcanza, quizás sí sea una evidencia sobre una tema que todos en el mundo de la lepra conocen, todos saben quién es quién, pero nadie se anima por temor a ir más allá de lo permitido en la sangría violenta que convive en este y cualquier club en el país. En todos lados se cuecen habas, incluido Independiente Rivadavia.

La Lepra necesita madurar, principalmente en aquellos que direccionan su destino institucional, necesita que se denuncie, necesita que se persiga y se eche a los violentos, que nadie se asuste en decir no y que ese "no" tenga cientos de "si" en apoyo, que se junten los buenos y maltraten con la ignorancia y el descrédito a estos tipos que se golpean el pecho y recurren a artilugios para clavarle por la espalda un estúpido puñal al club Independiente Rivadavia.

Basta de manosear al club Independiente Rivadavia, basta de succionarle su alma con algún picotazo traica, decididamente llegó el momento que el pueblo que respeta y honra esos colores comience una revolución interna donde prevalezca el sentido común, que no se separen más los divididos y que los divididos se vuelvan a juntar con un solo horizonte por delante. Que el único poder que busquen sea el de alimentar las arterias con sangre verdaderamente azul, que no destiñan más los que se sitúan en espacios de poder y sean abiertos al diálogo, sino el diablo se hará espina y los terminará por destruir. Basta de manosear al club Independiente Rivadavia, basta de succionarle su alma con algún picotazo traica, decididamente llegó el momento que el pueblo que respeta y honra esos colores comience una revolución interna donde prevalezca el sentido común, que no se separen más los divididos y que los divididos se vuelvan a juntar con un solo horizonte por delante. Que el único poder que busquen sea el de alimentar las arterias con sangre verdaderamente azul, que no destiñan más los que se sitúan en espacios de poder y sean abiertos al diálogo, sino el diablo se hará espina y los terminará por destruir.

Dejen a La Lepra en paz, su nombre es parte del sagrado manto de los clubes que forjaron el fútbol del país y nadie tiene el derecho mínimo de condenarlo a moretones insolentes de un par de pelotudos descerebrados.

Dejen a la Lepra en paz. No se merece tamaña ofensa de nadie que sepa aunque sea un pellizco, de su valiente y maravillosa historia.

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