Rosario volvió a ser capital del tenis argentino por una semana. Con gradas colmadas, partidos vibrantes y un cierre a la altura, el Challenger 125 coronó nuevamente a Camilo Ugo Carabelli, que confirmó su favoritismo y se quedó con el trofeo por segundo año consecutivo, consolidando un certamen que ya empieza a marcar su lugar en el circuito.
Bicampeonato de Carabelli y nivel alto dentro de la cancha
Primer preclasificado del torneo, Ugo Carabelli respondió con autoridad y volvió a levantar el trofeo rosarino, ratificando su regularidad y jerarquía en este tipo de competencias. El certamen también dejó partidos memorables, como su cruce con Facundo Díaz Acosta en octavos, o el intenso duelo entre Juan Manuel Cerúndolo y Juan Bautista Torres, que terminó con calambres, ace de abajo y ovación del público.
El propio campeón destacó durante la premiación el marco del torneo: “Las tribunas son gigantes para un Challenger”, resumió, valorando el acompañamiento constante de la gente.
Un evento que crece: público, organización y un cierre con saldo positivo
Disputado en el tradicional Jockey Club de Rosario, el torneo mostró una estructura sólida: patio gastronómico, stands de marcas, DJ en vivo y una zona de jugadores elogiada por varios protagonistas. Tanto Ugo Carabelli como Román Burruchaga (finalista) y Cerúndolo (semifinalista) resaltaron la logística, los hoteles y la atención permanente de la organización.
No todo fue perfecto: algunos jugadores recibieron amenazas telefónicas, una situación que obligó a reforzar la seguridad y a reprogramar partidos. La respuesta fue inmediata, con presencia policial y medidas especiales para garantizar el desarrollo del evento.
Aun así, el balance final es claro: bicampeón confirmado, tribunas llenas y un Challenger que cerró una gran semana de tenis, dejando la sensación de que Rosario ya se ganó un lugar propio en el calendario internacional.