Tanto Maximiliano Ortíz (27) como Yamila Ibañez (26) dieron su versión de los hechos ocurridos el 27 de noviembre del 2017 en una casa de calle San Martín de Carrodilla, Luján de Cuyo. Ahora este jueves las partes alegarán y luego el tribunal pasará a deliberar.
Yamila Ibañez, madre de la víctima, dijo que no estaba en el hogar cuando su hijo murió.
El primero en declarar fue Ortíz, quien acusó a su la mujer de ser la responsable de la muerte del pequeño y también señaló al entorno de ella como autores de múltiples golpizas.
El hombre declaró que en la mañana de ese 27 de noviembre, su madre llegó de Chile. Contó que al llegar a su casa, la mujer le pidió a Yamila que la acompañara a hacer compras y que él se quedó solo con el pequeño.
A las horas regresaron, cuando él estaba acostado con el bebé. Agregó que su madre lo invitó a tomar mates, entonces se levantó y fue al baño. Fue en ese momento, siguiendo con su relato, que estando en el sanitario escuchó un grito, por lo que salió y se encontró a su hijastro desvanecido.
Explicó que pidieron ayuda a un vecino y que cuando estaban por salir para el hospital, Yamila no lo dejó que fuera con él, con la excusa de que buscara los documentos del pequeño. Dijo que volvió a la casa a buscarlos pero advirtió que Yamila se los había llevado.
Minutos después recibió un llamado de la pareja, quien le contó que Giuliano había fallecido. Ya de vuelta en la casa y de acuerdo a su relato, Yamila le habría dicho "le di un chirlo en el culo porque me dijo puta".
"Nunca me negué a declarar, siempre estuve a disposición de la justicia. No soy un animal", sostuvo el imputado.
A partir de allí habló del entorno familiar de la mujer, explicando que "cada vez que se llevaban al niño, este volvía lleno de moretones". En el mismo sentido, denunció que cuando volvía de trabajar, el nene presentaba lesiones.
"En la casa de Yamila son todos violentos. Ella decidió venirse a vivir conmigo después de una pelea que tuvo con la hermana, porque esta le pegó con una pala a Giuliano en la espalda", contó Ortíz.
La versión de Yamila
Por el contrario, la mujer y madre del pequeño, dio una versión contraria a esta. Explicó que ese día, tal como lo dijo Maximiliano, salió de compras con su suegra y que al llegar a la casa, vio a su pareja en la vereda, desesperada.
"Fui corriendo, gritando ?el giuli, el giuli'. Al entrar a la casa, encontré a mi hijo sobre la mesa, frío, blanco y sin signos vitales. Le hice RCP, desesperada pedí ayuda y fuimos al hospital", contó.
Continuó su relato diciendo que en el hospital dijo que "su hijo había muerto" y admitió que "nunca dije la verdad porque tenía miedo".
Ahora bien, luego acusó a Maximiliano. Sostuvo que el hombre le pidió perdón porque "en el cuello del bebé habían quedado sus huellas e iba a ir preso". En esa misma línea, agregó que el hombre le pidió "que se mataran los dos" a lo que ella se negó.
Acto seguido, la mujer negó rotundamente que el hombre trabajara en gran parte del día. "Sólo trabajó en dos ocasiones, durante todo el tiempo que vivimos juntos. Fue entre junio y julio", relató.
Explicó que el hombre "encerraba a oscuras" a su hijo y que con su otra hija se llevaba mal, por lo que la golpeaba. "La maltrataba y tenía miedo que la abusara, por eso entregué la tenencia de mi hija al padre", expresó.
Los fiscales pedirán la pena máxima para ambos imputados.
Por último, la madre contó que las lesiones que presentaba el menor eran productos de maltratos de Maxi. "Le pegaba pelotazos cuando jugaban al fútbol o una vez lo golpeó contra una mesa. Ese día me enojé con él", lanzó.
Alegatos y sentencia
El debate por el crimen del menor entrará este jueves en su etapa final. Los fiscales Fernando Guzzo y Flavio Damore, en representación del Ministerio Público, y los abogados defensores Gastón Andino y Raúl Sánchez -por Ortiz- y Rubén Castro, Miriam Yoma y Lorena Sánchez -por Ibañez- darán sus alegatos.
Luego el juez técnico, Diego Lusverti, dará las instrucciones al jurado popular y este pasará a deliberar. Se estima que cerca de la noche o bien el viernes, se conocerá el veredicto y luego la sentencia.