Seguros, arte e IA: un sistema en tensión que exige nuevas reglas
El seguro de obras de arte enfrenta nuevos desafíos: tasaciones complejas, riesgos crecientes y una industria que revisa el impacto de la inteligencia artificial.
Cómo se aseguran las obras de arte y por qué la IA empieza a cambiarlo todo.
El mercado de los seguros de arte enfrenta hoy un doble desafío: la necesidad de evaluar correctamente piezas de alto valor y la irrupción de la inteligencia artificial, que ya genera reclamos y dudas sobre su impacto en decisiones financieras y operativas. Las compañías revisan procesos, riesgos y límites de cobertura.
¿Qué implica asegurar una obra de arte?
“Aunque parezca sencillo, es bastante complejo”, explica EdgardoJuchniuk, productor asesor de seguros, al describir el punto de partida del seguro de piezas artísticas. Lo primero es una evaluación profesional, ya que “tiene que entrar en juego un tasador” para determinar el valor real de la obra. No se trata de objetos decorativos comunes, sino de bienes que pueden tener un valor económico y patrimonial significativo.
Las compañías de seguros solo aceptan estas pólizas dentro de un contexto de riesgos compensatorios. Juchniuk lo describe de manera simple: “No es que de repente aparezca yo y quiera asegurar un cuadrito que me encontré. Está dentro de un contexto”. En Mendoza, por ejemplo, es habitual que las bodegas con restaurantes exhiban obras en salas o espacios gastronómicos, y esas piezas suelen estar aseguradas.
¿Qué tipo de daños cubre un seguro de arte?
El especialista detalla que la cobertura incluye robo, daños materiales, incendios y caídas accidentales. Pero aclara una diferencia clave: “El hurto no está cubierto”. Para que opere el seguro, debe existir violencia o intimidación: “Si el tipo descuelga el cuadro y sale caminando, no pasa nada”.
Las aseguradoras también exigen medidas de seguridad, como ocurre con viviendas o comercios. “El tema es tratar de no tener el siniestro, porque siempre se pierde”, remarca.
¿Por qué es tan relevante la tasación?
El valor de las obras puede variar enormemente, y esto condiciona la exposición al riesgo. Juchniuk lo resume así: “No estamos hablando de una obra que puede costar 5 millones de pesos a otra que puede costar 5 millones de dólares”. Por eso intervienen tasadores independientes y otros designados por la aseguradora.
Incluso recuerda incidentes históricos, como el incendio del ECA en Mendoza, donde se destruyeron piezas valiosas. “Lo peor es que puede tener un valor material, pero el valor histórico no se recupera más”, afirma.
¿Y qué pasa con la inteligencia artificial en los seguros?
El experto advierte que grandes aseguradoras internacionales empezaron a limitar o excluir riesgos derivados de decisiones guiadas por IA. “American International Group y Berkeley están dejando de cubrir reclamos como consecuencia del efecto de la inteligencia artificial”, señala.
Los reclamos provienen de decisiones financieras o comerciales tomadas siguiendo recomendaciones generadas por sistemas de IA. “La inteligencia dijo que pusiera tal cosa en la bolsa y después se cayó”, ejemplifica. Esto abre un debate global: las aseguradoras no tienen aún parámetros claros para medir el riesgo, tarifarlo o prever el impacto real.
¿Puede haber fraude en seguros de arte?
Juchniuk reconoce que existen intentos de estafa, pero advierte: “No es tan fácil porque la aseguradora investiga”. Cita el ejemplo del robo en el Louvrepara destacar que incluso en sistemas de seguridad avanzados pueden ocurrir delitos, pero siempre quedan rastros o indicios.
Para él, la clave es la trazabilidad del siniestro: “Siempre por algún lado cae la ficha”, afirma.