Rigen nuevas alertas por tormentas y granizo en gran parte de la provincia
Desde la Dirección de Defensa Civil emitieron alertas naranja y amarillo frente a las condiciones meteorológicas que indican probabilidad de tormentas en distintas zonas, con caída de granizo.
Defensa Civil advierte sobre la probabilidad de tormentas y caída de granizo.
Para este miércoles se mantiene la inestabilidad en gran parte de la provincia de Mendoza. Desde la Dirección de Defensa Civil emitieron alertas naranja y amarillo frente a las condiciones meteorológicas que indican probabilidad de tormentas en distintas zonas, con caída de granizo.
De acuerdo a lo informado por el organismo, para este miércoles 8 de enero rige un alerta naranja frente a condiciones de tormentas de fuerte intensidad, con probable caída de granizo. Esta advertencia se da sobre Lavalle, el Este de las Heras, y el oasis Este: La Paz, San Martín, Santa Rosa; y en la zona Sur: General Alvear y San Rafael.
Además, está vigente el alerta amarillo por condiciones de tormentas por sectores: precordillera, Gran Mendoza, Valle de Uco, Rivadavia, Junín y Malargüe. También con probabilidad de caída de granizo.
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Qué significa la alerta naranja y los cuidados que hay que tener
La alerta naranja indica la probabilidad de que se desarrollen fenómenos meteorológicos peligrosos que pueden representar un riesgo significativo para la sociedad, los bienes materiales y el ambiente. En el contexto de una tormenta, este tipo de alerta se refiere a eventos con vientos intensos, lluvias torrenciales o incluso la posibilidad de granizo, todos con capacidad de generar situaciones de emergencia.
Cuando se emite una alerta naranja, es fundamental que las personas sigan estrictamente las recomendaciones de las autoridades. Algunas de las medidas de precaución más importantes incluyen:
Permanecer en lugares seguros bajo techo y evitar salir a la intemperie, especialmente en áreas cercanas a árboles, postes eléctricos o estructuras inestables que podrían caer debido a los fuertes vientos.
Desconectar los artefactos eléctricos en caso de que exista riesgo de inundación en la vivienda. Esto evita posibles cortocircuitos o electrocuciones.
Evitar la circulación por calles inundadas o anegadas.
Conducir por estas zonas puede ser extremadamente peligroso debido a la pérdida de control del vehículo o a la posibilidad de quedar atrapado en el agua.
Conocer los sitios de evacuación y refugios cercanos en caso de que el fenómeno empeore y sea necesario abandonar la vivienda. Mantenerse informado es esencial, ya que las actualizaciones meteorológicas podrían cambiar rápidamente de un nivel de alerta a otro.
Una alerta naranja significa que el fenómeno meteorológico puede tener consecuencias severas, por lo que se recomienda a la población que se prepare para lo peor, tomando todas las precauciones necesarias.
Qué significa la alerta amarilla y los cuidados que hay que tener
La alerta amarilla, en cambio, representa un nivel de riesgo más moderado. Este tipo de advertencia señala la posibilidad de fenómenos meteorológicos que, aunque no son extremos, sí tienen la capacidad de generar daños y alterar las actividades cotidianas. Las tormentas bajo alerta amarilla pueden incluir lluvias fuertes, ráfagas de viento y posibles cortes de luz, pero en menor medida que una alerta naranja.
Entre los cuidados recomendados en una alerta amarilla están:
Evitar las actividades al aire libre, ya que la caída de ramas, objetos sueltos o la intensidad del viento pueden poner en peligro a las personas.
Asegurar los objetos que puedan volarse, como muebles de jardín, macetas o cualquier estructura que pueda verse afectada por ráfagas de viento.
No sacar la basura ni dejar objetos en la vía pública, ya que pueden obstruir el drenaje y empeorar las inundaciones.
Estar atento a las actualizaciones del SMN, que suelen emitirse dos veces al día, pero pueden modificarse fuera de esos horarios si la situación lo amerita. La alerta amarilla puede intensificarse, por lo que mantenerse informado es clave para tomar decisiones preventivas a tiempo.
A diferencia de la alerta naranja, la amarilla no necesariamente implica un peligro inminente para la vida o los bienes materiales, pero sí indica la posibilidad de interrupciones momentáneas en las actividades cotidianas y posibles daños menores. Por ello, es esencial tomar precauciones, aunque el riesgo sea moderado.