Patio Callejero: la solidaridad como motor para combatir la pobreza en Mendoza
En el Patio Callejero trabaja un grupo multitudinario de voluntarios que asiste a diario a unas 120 personas. Piden donaciones y más manos para colaborar.
El Indec dará a conocer el Índice de Pobreza durante el primer semestre.
Foto: Cristian Lozano
En la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, de la Ciudad de Mendoza, funciona el Patio Callejero, en donde un grupo que oscila las 120 personas asiste todos los días para obtener un plato de comida. La necesidad, la pobreza, el hambre y la solidaridad predominan en el ambiente.
La postal se repite cada noche. Un grupo de más de un centenar de personas esperando ansiosas la llegada de los voluntarios. Sitio Andino fue testigo de una noche de trabajo solidario. Al momento del arribo de los vehículos, son recibidos con aplausos y risas. Rápidamente, los mendocinos que ayudaron bajaron las ollas llenas de comida, pan, jugo, vasos y platos.
El patio se iluminó y de manera tímida los comensales se sentaron en una de las doce mesas. Son hombres y mujeres adultas, debido a que los niños no pueden ingresar. “Los chicos no tienen que estar acá, pero cuando vienen les damos en la calle”, explicó un joven que hace 17 años brinda su tiempo para estar al servicio de la gente.
Patio Callejero, indigentes, acción comunitaria, comedor gente sin recursos, pobres, plato de comida, invierno, personas en situación de calle
Un guiso de legumbres es la comida del martes en el patio callejero
Foto: Cristian Lozano
La mayoría son hombres y se conocen de toda la vida. Se saludan, se sientan en sus lugares, mientras que los voluntarios se sitúan en una especie de isla que se encuentra en un costado del patio, preparando los platos con comida.
Antes de servir, uno de los ayudantes se ubicó en el medio del patio y pidió silencio para proceder a rezar un Padre Nuestro que fue acompañado a coro por todos los presentes.
Somos muchos, pero siempre faltan. Una mano más no se le niega a nadie y siempre pedimos que se anoten Somos muchos, pero siempre faltan. Una mano más no se le niega a nadie y siempre pedimos que se anoten
Una vez finalizada la plegaria, comenzó el desfile de las bandejas llenas. El menú del martes fue guiso con jugo de manzana. De repente, el ruido de los cubiertos y la charla comenzó a proliferar en el patio, mientras todos se saludaron y celebraron en familia.
“Somos una familia. Acá aprendimos a respetarnos, a ser limpios para que los vecinos no nos denuncien y todo gracias a los “jinetes” (voluntarios)”, señaló Cristina a Sitio Andino.
En el patio callejero abundan las historias. Muchos viven en la calle, otros están en la calle y luego van a dormir a sus casas. Vienen con carros, bolsos y muy abrigados. Todos se entienden, saben lo que es vivir en la intemperie y se ayudan entre ellos.
“Acá vino un chico con problema de adicciones y entre todos lo ayudamos a salir”, contó una mujer, que orgullosa aclaró que hace ocho años dejó la bebida.
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El patio de la iglesia Nuestra Señora de la Merced es el espacio donde funciona el Patio Callejero
Foto: Cristian Lozano
Francisco Villegas Ciacera es uno de los coordinadores del espacio y explicó que algunas personas prefieren pagar una pensión con el dinero obtenido y visitar el patio para tener un plato caliente.
Pobreza, hambre y la solidaridad de los voluntarios
Ciacera comentó que cada día un grupo pastoral diferente se ocupa de asistir a los que más necesitan. En esta oportunidad fue el turno del grupo “UPA” que pertenece a la iglesia Santiago Apóstol y San Nicolás, ubicado en la peatonal de Ciudad. Sin embargo, también están: los Ángeles Callejeros de la Parroquia. Asunción de la Virgen, Dorrego, la Olla de la Parroquia. San Miguel Arcángel, Las Heras, Los Amigos de la Calle del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, la Romería de la Parroquia Nuestra Señora de la Consolata, Guaymallén y Kerygma de la Parroquia de la Sagrada Familia, Guaymallén.
"Somos casi 100 voluntarios", destacó un joven orgulloso.
Los de este martes se juntaron a las 17 en la iglesia para armar todo y llevarles a la gente. Cada uno tiene un rol y -de forma organizada- en cuestión de minutos logran su objetivo. Muchos llevan años asistiéndolos y con un aplauso, una risa o un agradecimiento, saben que su trabajo está hecho.
“Somos muchos, pero siempre faltan. Una mano más no se le niega a nadie y siempre pedimos que se anoten”, señaló Ciacera, quien aclaró que los días donde disminuye la cantidad de voluntarios son los sábados a la noche.
Asimismo, aclaró que no es necesario pertenecer a la Iglesia para ayudar.
Patio Callejero: cómo ayudar
Los voluntarios piden donaciones monetarias para poder comprar los productos que necesitan. Es por eso que los mendocinos que deseen hacerlo o presentarse como voluntarios deben inscribirse en la página de Instagram del Patio Callejero. Otra alternativa es acercarse a la calle San Luis 551 de Ciudad y tomar contacto con los voluntarios.
El albergue
Este miércoles, el Patio Callejero vivirá un momento especial: abrirá su primer albergue para personas en situación de calle. El lugar elegido es en calle San Juan, detrás del ostentoso hotel. Allí alojarán a personas entre 50 a 65 años. En el lugar se brindará un espacio donde dormir, cenar y desayunar; y será una nueva función que aporten.