La medida no es una "liberación" total, sino un intento de controlar una situación crítica: según datos oficiales, más del 35,5% de los adolescentes en edad escolar Secundaria ya consumen estos productos pese a que su venta era ilegal hasta este lunes.
Cigarrillo electrónico, regulado: en Argentina, el 35.5% de menores de 17 años hacen uso de los dispositivos. Imagen creada con IA
Las 5 restricciones clave de la nueva ley
Con la creación del Registro de Productos de Tabaco y Nicotina (RPTN), el Estado aplicará un estricto "poder de policía" bajo las siguientes condiciones:
Chau a los "descartables": la normativa propicia la prohibición de los cigarrillos electrónicos de un solo uso, por ser difíciles de fiscalizar y muy atractivos para los menores.
Límite a los sabores: se restringirán los ingredientes, aditivos y saborizantes dulces o frutales que buscan captar al público infantil.
Prohibición de venta a menores: al equipararse legalmente con el tabaco tradicional (Ley 26.687), su venta sigue prohibida para menores de 18 años.
Trazabilidad obligatoria: los fabricantes e importadores deberán presentar certificados de calidad de origen y cumplir con estándares de seguridad para evitar el contrabando y las mezclas caseras peligrosas.
Publicidad restringida: queda prohibida toda forma de inducción al consumo en menores y cualquier publicidad engañosa que no esté autorizada por la autoridad sanitaria.
Cigarrillo electrónico
La regulación prohibe toda forma de inducción al consumo en menores de 18 años.
Sustancias tóxicas: los líquidos contienen nicotina, metales pesados y químicos que dañan los pulmones.
Desarrollo cerebral: su uso afecta el crecimiento cerebral y respiratorio, especialmente en jóvenes de entre 12 y 16 años.
Adicción: los expertos desmintieron que sea un hábito inofensivo, destacando su alto potencial para generar dependencia a la nicotina.
¿Por qué se legaliza ahora?
El ministro de Salud, Mario Iván Lugones, señaló en la resolución que las prohibiciones absolutas no pueden ser "crónicas" y que es necesario un monitoreo constante.
Al regularlos, el Estado podrá exigir un rotulado sanitario adecuado y garantizar que los productos que circulan cumplan con estándares mínimos de calidad, protegiendo así a los consumidores de sustancias desconocidas.