Salud

Parkinson: de qué se trata, los tratamientos que existen y el tango como aliado

El 11 de abril fue el Día Mundial del Parkinson. En esta nota: de qué se trata la enfermedad, qué tratamientos existen y cuáles son los alternativos.

Por Florencia Rodriguez

Se estima que alrededor de 100 mil personas viven con Parkinson en Argentina. Aunque esta enfermedad es crónica y progresiva, existen tratamientos médicos y alternativos que ayudan significativamente a quienes la combaten por años. Sin embargo- también hay que decirlo- no todas las personas tienen la misma oportunidad de acceso a los equipos integrales que demanda esta patología neurodegenerativa y que permitirían mejorar su calidad de vida.

Si bien, siempre se la relacionó con pacientes mayores de 55, 60 años, lo cierto es que el Parkinson puede presentarse a cualquier edad y aunque algunos factores como los ambientales o genéticos pueden guardar relación con su aparición, no existe una causa determinada por lo que la prevención pasa por una vida saludable: buena alimentación, ejercicio físico, consumir alcohol de forma moderada, poca sal en las comidas y reducir el estrés. Mantenerse cognitivamente y afectamente activo de forma equilibrada.

En su libro “Parkinson, guía esencial para pacientes, familiares y cuidadores”, el reconocido neurólogo Marcelo Merello, jefe del Servicio de Movimientos Anormales del Instituto Fleni (Buenos Aires), explica que se trata de una enfermedad relativamente frecuente que se produce por la “afección de una zona pequeña del cerebro denominada: sustancia nigra”. “Esta región es responsable de la producción del neurotransmisor llamado dopamina cuya función está relacionada con el funcionamiento normal de los movimientos. Su déficit ocasiona los síntomas de la enfermedad”.

¿Qué le hace el Parkinson a una persona?

Los primeros síntomas que pueden aparecer son: el temblor en reposo, es el más común y normalmente es cuando se acercan a la consulta médica. “Hay otros signos como la rigidez, los movimientos en el paciente se van disminuyendo, por ejemplo, el braceo al caminar. El Parkinson suele empezar asimétrico, es decir, una mitad antes que la otra. Otro signos son los trastornos posturales que reducen sus reflejos en algunos movimientos”, explicó Sergio Güizo, neurólogo clínico (Mat. 6431), jefe del Servicio de Neurología del Hospital El Carmen, de Godoy Cruz.

“Podemos mencionar la hipomimia, que afecta a los músculos de la cara, hay menos gestos en el rostro. Cuando estos síntomas aparecen generalmente es la primera etapa de la enfermedad, en las posteriores puede haber una postración del paciente, es más grave”, agregó el profesional.

Y aclaró: "El parte siempre es clínico, se hacen estudios para descartar causas secundarias que pudieran llevar a lo que llamamos parkinsonismo que no es Parkinson. No existe actualmente un estudio que arroje el diagnóstico. Hay que ver al paciente, conversar con él/ella, cada caso debe ser examinado con rigurosidad".

Tratamiento

Si bien no hay cura, hay tratamiento que es por medicación y que varía según la etapa que esté transitando el paciente. En casos muy seleccionados puede haber cirugía, sobre todo, cuando el temblor o la rigidez es incontrolable”, señaló Güizo.

Y sobre ¿los tratamientos alternativos? el neurólogo señala que “los de mantenimiento que ayudan al paciente a mejorar su postura, movimientos y reflejos, siempre son bienvenidos. La natación y el tango, por ejemplo, son muy positivos porque las mayores afectaciones son en la rigidez y en la postura, por eso, estas actividades ayudan”, sumó el profesional.

Luego, se refirió al cannabis: "Hubo muchos comentarios sobre su uso pero lo cierto es que no hay ninguna evidencia científica que pruebe que, efectivamente, funciona con el Parkinson. Hubo algunos videos que se viralizaron sobre el tema pero la verdad es que no es real, no tiene sustento científico".

Por otro lado, están las terapias alternativas como, por ejemplo, la acupuntura. Güizo expresó: "Las respeto. En el caso de la acupuntura, por ejemplo, porque sí tiene una función. Si bien, no hay que perder de vista que no trabaja sobre lo neurodegenerativo sí lo hace sobre el dolor y sobre la rigidez que lo causa, la respeto y hay pacientes a los que en verdad ayuda en estos sentidos".

"Igualmente, esta enfermedad suele ser un poco 'elitista' por llamarla de alguna manera porque requiere un tratamiento integral: además de la medicina, probablemente necesitará a una profesional de la fonoaudiología, kinesiólogo, hacer ejercicios físicos en lo posible controlados por un profesional y no hay que olvidar la salud mental porque la contención y el ánimo son muy importantes. Lamentablemente, no todas las personas tienen acceso a un equipo interdisciplinario para llevar adelante un mejor tratamiento", expuso el neurólogo.

Ejercicio Físico

En la guía de Merello hay un capítulo especial dedicado a los beneficios de la actividad física en pacientes con Parkinson. “Mejora la fuerza muscular, el equilibrio, la marcha y la postura, regula el peso corporal, mejora el estado de ánimo, el sueño y las funciones cognitivas. Además, previene o reduce la fatiga, el riesgo de la enfermedad cardiovascular y cerebrovascular, de osteoporosis y fracturas relacionadas con las caídas. Reduce también la constipación o el estreñimiento”, indica el texto.

Pero, ¿qué actividades se recomiendan? Así como lo indicó Güizo, la natación y el tango son grandes aliados de pacientes con Parkinson pero hay más y algunas requieren de la presencia y control de un kinesiólogo.

"En el caso del tango, las divulgaciones científicas han sugerido que estimula el equilibrio, la coordinación, la postura y la interacción social. En cuanto a la hidroterapia puede disminuir el tono muscular, generar mayor relajación, facilitar el movimiento y mejorar el dolor. Sin embargo, se recomienda que sea programada y coordinada por un kinesiólogo", apuntó el capítulo 2 de la Guía esencial para pacientes, familiares y cuidadores.

Otras actividades físicas que sugiere Merello y su equipo de trabajo en este libro son: tai chi, yoga y pilates. “Entre 15 y 20 minutos diarios de ejercicio, ejercitar a un ritmo lento, progresivo y rítmico, introducir pausas para evitar la fatiga y estirar antes y después de la rutina”, son algunas de las recomendaciones. Y señala: “tratar de ejercitarse en el estado ‘on’ y en caso de inestabilidad y riesgo de caídas, realizar los ejercicios con vigilancia de otra persona o asegurándose de tener cerca un punto de apoyo seguro”.

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