13 de marzo de 2026
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Joan Manuel Serrat

La UNCuyo distinguió a Joan Manuel Serrat con el Doctorado Honoris Causa: "Mis canciones son mis sentimientos"

La Universidad Nacional de Cuyo distinguió al cantautor español Joan Manuel Serrat con el Doctorado Honoris Causa, la máxima distinción académica de la casa de estudios.

Por Cecilia Zabala

Hay canciones que no envejecen. Que pasan de generación en generación como si fueran parte de la memoria familiar. Canciones que ya poco suenan en la radio, pero siempre están en alguna playlist incluso de las nuevas plataformas. Muchas de ellas llevan la firma de Joan Manuel Serrat, el cantautor que puso música a los poemas de Antonio Machado, que cantó al Mediterráneo y que acompañó la vida de millones de personas a lo largo de más de medio siglo. La Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) le entregó el doctorado Honoris Causa.

La distinción fue dada por la rectora Esther Sánchez y el vicerrector Gabriel Fidel.

13 de marzo de 2026, Honoris causa a Joan Manuel Serrat, universidad nacional de cuyo, reconocimiento, diploma

El reconocimiento no sólo celebra al músico, sino también al narrador de historias cotidianas, al poeta popular que convirtió en canción la memoria, la nostalgia, la infancia, el paso del tiempo y las pequeñas escenas de la vida.

Según la Resolución Nº 1003/2025 del Consejo Superior de la Uncuyo, se le otorgó esta distinción por su obra, que "ha promovido valores humanistas, la defensa de la libertad y la riqueza de la diversidad lingüística". "Serrat no solo es un músico excepcional, sino un intelectual que ha hecho de la canción un vehículo de reflexión estética, ética y política", agrega.

Y señala que es "en reconocimiento a un artista cuya voz ha acompañado las luchas democráticas, ha enriquecido la cultura iberoamericana y ha inspirado a millones con su coherencia, sensibilidad y compromiso".

"Mis canciones son vehículos con los que me expreso, con los que me comunico con los demás. Ha sido mi oficio", dijo Serrat para agradecer. "Mis canciones son mis sentimiendos, pero también nacen de lo que me cuentan los otros, de tener atentos los sentidos, de vivir. Las canciones son lo que sueño, pero también lo que quisiera ser, lo que me gustaría ser. Son mi realidad y también mi fantasía. Son resultado del esfuerzo, del trabajo, de la porfía, de amasar palabras, de tejer y destejer", dijo ante un auditorio colmado.

"Nadie puede vivir de espaldas a la realidad, creo que los artistas antes de artistas somos individuos que vivimos en una realidad, que somos observadores de esta realidad, que esta realidad nos nutre y que hay que aprender a escuchar no solo las voces y los gritos, también los ruidos, también los murmullos. Y que hay que tomar partido siempre, hasta mancharse", dijo.

"Soy hijo y fruto de un tiempo y un mundo que me ha tocado vivir. Creo fundamentalmente en tolerancia, en la democracia y en el respeto al derecho ajeno".

"Frente a la desinformación y la ignorancia que nos rodean, en este mundo tremendo que se nos viene encima diaria, cotidianamente, machaconamente... hay que fomentar el conocimiento. Defender las bondades del conocimiento parece algo tan innecesario y tan obvio como argumentar la necesidad que tenemos de alimentarnos o de respirar. También tenemos necesidad de conocimiento. Porque solo con conocimiento se progresa. Progresa individual y colectivamente un pueblo con conocimiento, con escuelas, con universidades, con escuelas para todos. Escuelas, universidades, que no sean un negocio, que sean una función", señaló.

13 de marzo de 2026, Honoris causa a Joan Manuel Serrat, universidad nacional de cuyo, reconocimiento, diploma

Un artista que marcó a varias generaciones

Para buena parte de los argentinos mayores de 40 años, Serrat no es simplemente un cantante. Es la banda sonora que musicalizó momentos que quedaron guardados en el alma.

Sus canciones acompañaron juventudes, militancias, amores y despedidas. En muchas casas, los primeros acordes de Mediterráneo, Penélope, Cantares o Lucía son capaces de despertar recuerdos inmediatos: un viaje familiar, un cassette gastado, la voz de los padres cantando en voz baja.

Serrat pertenece a esa estirpe de artistas que trascendieron modas y épocas. Desde la Nova Cançó catalana hasta sus giras por América Latina, construyó una obra que combinó poesía, compromiso social y una mirada profundamente humana sobre el mundo.

Su relación con la literatura es una de las claves de su legado artístico. No solo musicalizó a Machado y a Miguel Hernández, acercando su poesía a millones de oyentes, sino que también convirtió muchas de sus propias canciones en pequeñas piezas literarias que hoy forman parte de la cultura popular.

Serrat y Argentina, una historia de afecto mutuo

La relación entre Serrat y Argentina se remonta a varias décadas y está marcada por una conexión especial con el público.

Durante los años más difíciles de la historia española y latinoamericana, sus canciones cruzaron el océano y encontraron en este lado del mundo un público que hizo propias sus letras. Con el paso del tiempo, sus visitas al país se convirtieron en verdaderos rituales colectivos, donde generaciones enteras se reunían para cantar sus canciones.

Mendoza no fue ajena a esa historia. Serrat pasó por distintos escenarios de la provincia en presentaciones que dejaron huella en el público local. Cada visita fue también un reencuentro con una audiencia que conoce de memoria sus canciones y que transformó cada recital en un coro multitudinario.

Canciones que se vuelven memoria

Hay artistas cuyas canciones no se escuchan: se viven. En el caso de Serrat. Basta que suenen los primeros acordes de Mediterráneo para que aparezca ese paisaje de infancia junto al mar, o que alguien cite el verso de Cantares —ese que recuerda que “se hace camino al andar”— para que una frase de Antonio Machado vuelva a colarse en la conversación cotidiana.

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En muchas casas argentinas, Serrat fue parte de la banda sonora familiar. En la mía, uno de los primeros recuerdos ligados a la música es el viejo cassette de Mediterráneo de mi padre, que giraba una y otra vez mientras esas canciones iban quedando grabadas en la memoria.

mediterraneo

Lo mismo ocurre con la historia paciente de Penélope, esperando en un andén que el amor regrese, popularizado luego con Diego Torres, o con la delicadeza de Lucía, una de las piezas más íntimas de su repertorio.

Y están también esas canciones que parecen escritas para cualquier sobremesa familiar, como Aquellas pequeñas cosas, capaces de recordar que los objetos más simples guardan los momentos más importantes de la vida.

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Entre todas ellas aparece una que toca fibras más profundas: Esos locos bajitos, la canción que retrata a los hijos con ternura y desconcierto, esos pequeños que llegan “sin pedir permiso” y terminan cambiándolo todo. Y que pudimos entender que esa canción es el alma hablando cuando nos convertimos en padres.

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Tal vez por eso los conciertos de Serrat siempre tuvieron algo de ritual generacional. Uno de los recuerdos más nítidos que dejó en Mendoza fue aquella gira “Dos pájaros de un tiro”, junto a Joaquín Sabina, cuando el estadio Malvinas Argentinas se convirtió en un coro multitudinario, allá por 2007.

Para muchos fue un recital inolvidable; para otros, un momento que quedó ligado a una historia personal. En mi caso, fue también uno de los últimos grandes recuerdos compartidos con mi tío —un admirador incondicional de Serrat— que poco tiempo después falleció. Quizás por eso sus canciones tienen esa extraña capacidad de volver una y otra vez, como si en cada verso se escondiera una parte de la propia vida.

Ese vínculo emocional con su música se repite en miles de historias. Una amiga española decía hace años que si algún día tenía una hija la llamaría Johana, en homenaje a Joan Manuel Serrat, porque él si es profeta en su tierra.

Una distinción que también celebra la cultura

El Doctorado Honoris Causa que recibió Serrat es la máxima distinción que otorga la Universidad Nacional de Cuyo a personalidades sobresalientes por su aporte al ámbito académico, científico, político o cultural.

A lo largo de su historia, la UNCuyo distinguió con este reconocimiento a figuras destacadas del arte y la cultura latinoamericana. Entre ellas, Mercedes Sosa, Víctor Heredia, Damián Sánchez, Gustavo Santaolalla y Susana Baca, artistas cuya obra dejó una marca profunda en la música y en la identidad cultural de la región.

En ese linaje se inscribe ahora Serrat, cuya obra trascendió el ámbito estrictamente musical para convertirse en parte del imaginario colectivo de varias generaciones.

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