Un equipo de científicos del CONICET logró identificar en el yacimiento de Potrerillos, Mendoza, los restos petrificados de un arbusto que datan de hace 18 millones de años. Se trata del primer registro mundial inequívoco de maderas fósiles de la familia de la jarilla, un hito que permite reconstruir la historia de los ambientes áridos sudamericanos.
El hallazgo fue bautizado como Larreoxylon cuyensis, una nueva especie y género que pertenece a la familia Zygophyllaceae. Los restos fueron analizados mediante microscopía óptica y electrónica para determinar su estructura celular y su parentesco con el género Larrea.
Microfotografías en microscopio óptico de Larreoxylon (leño fósil afín a jarilla)
CONICET | Microfotografías en microscopio óptico de Larreoxylon (leño fósil afín a jarilla).
"Larreoxylon cuyensis": la nueva especie de jarilla hallada en Potrerillos
La investigación, publicada en el Journal of Systematic Palaeontology, detalla que estas maderas petrificadas presentan células de transporte de agua de tamaño reducido y paredes celulares gruesas. Estas características técnicas confirman que la planta ya estaba adaptada a condiciones de sequía extrema durante el Mioceno.
El análisis filogenético se realizó comparando la madera fósil con 19 especies actuales. Los resultados demuestran que la anatomía del leño es una herramienta robusta para reconstruir la evolución vegetal, incluso cuando no se dispone de material genético para los estudios.
Este descubrimiento fue liderado por Jimena Franco, junto a Leandro Martínez, Mariana Brea y Esperanza Cerdeño. El equipo determinó que el linaje de la jarilla persistió y se diversificó en respuesta directa al levantamiento de la Cordillera de los Andes.
corte transversal de la jarilla fósil y mapa del movimiento de la jarilla
CONICET | Vista macroscópica de Larreoxylon cuyensis en sección transversal y Distribución geográfica actual de las especies del género Larrea
Foto: CONICET
El impacto del levantamiento de los Andes en la flora de Mendoza
El estudio científico asocia la evolución de la jarilla con dos procesos geológicos: los cambios ambientales del Mioceno y el ascenso de la cordillera. Este fenómeno limitó el ingreso de humedad desde el océano Pacífico, favoreciendo la expansión de biomas áridos en la región cuyana.
Más allá del valor histórico, los datos obtenidos funcionan como puntos de calibración para calcular la separación de linajes botánicos a nivel global. Comprobaron que la especie norteamericana Larrea tridentata tuvo una dispersión tardía desde el sur, probablemente facilitada por el movimiento de animales.