La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana. Está presente en los teléfonos, las redes sociales y los buscadores. Mientras la tecnología amplía el acceso a la información y las herramientas disponibles, también plantea nuevos interrogantes sobre la salud mental, los vínculos y nuestra forma de relacionarnos.
En una entrevista en Andino Streaming con Erika García, el Lic en Psicología, educador y especialista en tecnología Damián Kesler reflexionó sobre el impacto de las redes sociales, la hiperconexión y el avance de la inteligencia artificial, y planteó la necesidad de construir una relación más consciente con estas herramientas.
Lo que pasa en Internet también es real
Uno de los primeros conceptos que remarcó Kesler es que ya no tiene sentido pensar el mundo digital como algo separado de la realidad. "Lo que pasa en Internet es real y tiene efectos en las personas".
Sin embargo, advirtió que la experiencia digital está atravesada por filtros. Las personas seleccionan qué muestran en redes sociales, las marcas destacan aquello que les conviene comunicar y los algoritmos deciden qué contenidos aparecen frente a cada usuario. "Estamos viendo una realidad mediada por intereses, decisiones y algoritmos", explicó.
Damián Kesler, Andino Streamin
Damián Kesler Junto a Erika García.
La hiperconexión y el miedo a perderse algo
Para Kesler, muchos hábitos digitales se incorporaron de forma gradual hasta convertirse en algo natural, sin que la sociedad se detenga a reflexionar sobre ellos.
Hoy resulta habitual compartir una reunión con amigos o familiares mientras cada persona revisa su celular. Sin embargo, cada vez surgen más movimientos que promueven momentos de desconexión digital para recuperar espacios de conversación y presencia real.
"La pregunta es si realmente elegimos vivir así o si simplemente nos acostumbramos", planteó.
A esto se suma un fenómeno cada vez más común: la sensación de que nunca se termina de consumir información. "Antes un diario tenía una última página. Hoy el scrolling nunca termina. El único límite somos nosotros", señaló.
Qué es la inteligencia artificial y por qué cambió todo
Aunque parece una novedad reciente, Kesler recordó que la inteligencia artificial tiene más de 70 años de desarrollo. Lo que cambió en los últimos años fue su llegada masiva al público.
La irrupción de herramientas como ChatGPT permitió que millones de personas comenzaran a interactuar con sistemas capaces de responder preguntas, generar textos, crear imágenes, producir videos y mantener conversaciones en lenguaje natural.
GPT 3 (1)
Inteligencia artificial: nuevas mejoras para Chat GPT4
"Hoy podemos hablar con las máquinas como hablamos con otro ser humano". Según explicó, esta facilidad de uso inauguró una nueva etapa tecnológica que todavía está siendo comprendida.
Los riesgos de usar la IA para todo
Si bien destacó el enorme potencial de estas herramientas, también llamó a utilizarlas con criterio. Uno de los fenómenos que más preocupa a investigadores y especialistas es el uso de la inteligencia artificial como reemplazo de espacios de consulta profesional o incluso de vínculos humanos.
"Hay personas que le cuentan sus intimidades, sus problemas de pareja o sus vulnerabilidades", explicó. El problema, según Kesler, es que muchos modelos de inteligencia artificial están diseñados para mantener la interacción y tender a respuestas condescendientes.
Damián Kesler, Andino Streamin
Damián Kesler.
"Muchas veces te dicen lo que querés escuchar, no necesariamente lo que te ayuda a crecer". Por eso recomendó evitar tomar sus respuestas como verdades absolutas, especialmente en cuestiones sensibles relacionadas con la salud, la psicología o decisiones personales importantes.
Inteligencia artificial en la educación: ¿ayuda o reemplazo?
Consultado sobre el uso de herramientas como ChatGPT en la escuela o en el trabajo, Kesler evitó posiciones extremas. "No es una cuestión de si está bien o está mal", sostuvo.
Para el especialista, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta valiosa para potenciar capacidades y mejorar procesos de aprendizaje. Sin embargo, advirtió que existe un límite importante. "Si todavía no desarrollaste una competencia, tampoco tenés las herramientas para evaluar si la respuesta de la inteligencia artificial es buena o mala".
Por eso propuso combinar momentos de trabajo con tecnología con otros espacios que definió como "solo cerebro", donde el objetivo sea pensar, reflexionar y resolver problemas sin asistencia digital.
Tres claves para relacionarnos mejor con la tecnología
Hacia el final de la charla, Damián compartió algunas recomendaciones para construir un vínculo más saludable con la tecnología y la inteligencia artificial:
Formarse y aprender a utilizar estas herramientas, más allá de su aparente facilidad de uso.
Tomar pausas y revisar la relación personal con la tecnología, especialmente cuando empieza a ocupar demasiado espacio.
Aceptar que es imposible estar al día con todo, evitando la ansiedad que genera la búsqueda permanente de información.
"Hay que encontrar un equilibrio. No desconectarnos completamente de estos cambios, pero tampoco vivir persiguiendo cada novedad", concluyó.
Mirá la entrevista completa
Embed - Damian Kesler: inteligencia artificial, redes sociales y soledad