Habemus Papam: quién es Robert Prevost, el cardenal estadounidense con corazón peruano
Robert Prevost, el cardenal con alma peruana, fue de confianza para el papa Francisco. ¿Será el próximo papa que marque un nuevo rumbo para la Iglesia?
Habemus Papam: quién es Robert Prevost, el cardenal estadounidense con corazón peruano
Desde hace días, en medio de los pasillos silenciosos del Vaticano, sonaba el nombre de quién hoy es el nuevo líder de la Iglesia Católica: Robert Francis Prevost. Nacido en Chicago, pero con alma latinoamericana y nacionalidad peruana, este cardenal representa una síntesis singular de tradición romana y sensibilidad periférica, y saluda al mundo como el nuevo Papa.
Un Papa entre dos mundos
Robert Prevost no es un recién llegado al escenario eclesiástico global. A sus 69 años, ha recorrido un camino que lo aleja del molde típico del cardenal europeo. Fue misionero en zonas pobres del norte del Perú en los años 80, dirigió seminarios, fue obispo en Chiclayo, administrador en el Callao y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. En 2015, se naturalizó peruano, según confirmó el RENIEC: "Tenemos un registro con esos nombres, naturalizado desde el 2015, efectivamente en Chiclayo", aseguró la vocera Rubí Rivas.
Habemus Papam: quién es Robert Prevost, el cardenal estadounidense con corazón peruano
Su fuerte vínculo con América Latina, su fluido español y su defensa de los derechos humanos le valieron la simpatía de Francisco, quien lo llevó en 2023 a Roma como prefecto del Dicasterio para los Obispos, el órgano que decide quiénes serán los nuevos pastores del mundo. Ese rol estratégico, lo puso en contacto directo con el Papa y con las estructuras de poder vaticanas y así consolidó su influencia silenciosa.
“Es un hombre de gobierno”, describen, desde el entorno vaticano, alguien que combina la "estructura mental de los religiosos formados en Roma, pero con los pies puestos en la realidad pastoral de los pueblos más alejados del poder".
Continuar con el legado del papa Francisco
En un cónclave marcado por la necesidad de continuidad y equilibrio, Prevost es ahora la figura de consenso. No tiene el carisma arrollador de otros papables, como el filipino Luis Antonio Tagle, ni el peso diplomático del secretario de Estado Pietro Parolin, pero su discreción, su capacidad de escucha y su cercanía con Francisco lo convirtieron en un candidato inesperado, aunque sólido.
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Su vínculo con América Latina y controversias
Sus primeros años ministeriales lo encontraron en Perú, donde ejerció como misionero en una región pobre del norte del país, en la diócesis de Chulucanas. Allí desarrolló una pastoral centrada en la cercanía, la formación de comunidades y la defensa de los derechos humanos, experiencia que marcó profundamente su perfil: un religioso comprometido con la realidad social de América Latina, que aprendió a conjugar el rigor doctrinal con una mirada pastoral atenta a los más vulnerables.
Desde 2023, ocupaba el estratégico puesto de prefecto del Dicasterio para los Obispos, un rol que lo convertiría en el principal asesor del pontífice en la designación de obispos en todo el mundo. Esa función, además de la confianza explícita de Francisco, le ha dado un lugar privilegiado en la estructura de poder vaticana.
En cuanto a su estilo, se lo puede describir como sobrio, de tono pastoral antes que político, mientras que su perfil público es discreto, aunque no exento de influencia: en voz baja, construyó redes tanto en América como en Roma.
Prevost también carga con controversias, dado que durante su tiempo en Perú, su gestión fue cuestionada por presunto encubrimiento en algunos casos de abusos dentro de su diócesis. Aunque no hay cargos formales, las denuncias mediáticas han manchado su imagen, especialmente entre los sectores que reclaman mayor transparencia en la Iglesia.
El vínculo con Latinoamérica
En los pasillos del Vaticano, muchos lo ven como un “puente” entre dos Iglesias: la institucional y la popular; la del Norte global y la del Sur. En tiempos donde se barajan nombres de África, Asia y América Latina, un norteamericano con corazón latino se impone como una carta inesperada.
Bajo este escenario, Prevost representa una opción de equilibrio: lo suficientemente cercano al ideario del papa argentino como para garantizar continuidad, pero con el perfil institucional y sobrio que muchos cardenales valoran en tiempos de cambio. Es una figura que combina experiencia pastoral global, formación doctrinal y capacidad de gestión.