Golpes, quemaduras e intoxicaciones: los accidentes infantiles más comunes en casa
Desde caídas hasta intoxicaciones con productos de limpieza, los peligros en casa son frecuentes. Desde el Hospital Notti afirman que la prevención puede salvar vidas.
Una profesional del Hospital Notti explica cómo actuar ante un accidente doméstico.
En el hogar, donde debería primar la seguridad, también se concentran algunos de los riesgos más frecuentes para los niños pequeños. Las caídas, el contacto con líquidos calientes, la ingesta de productos tóxicos y otros accidentes domésticos forman parte de las consultas habituales en guardias pediátricas y reflejan la importancia de reforzar la prevención.
La preocupación no es menor: en las últimas semanas se conocieron casos que encendieron las alarmas en Mendoza, como el de una niña de 2 años que ingirió lavandina, o el de niños heridos tras la caída de un árbol o de un portón en distintos departamentos. Estos episodios ponen en evidencia que, en muchos casos, las lesiones infantiles pueden prevenirse con medidas simples y supervisión adecuada.
Así lo explicó a SITIO ANDINO la médica pediatra María José Vilchez, quien ejerce en el Hospital Humberto Notti y se desempeña como secretaria del comité de prevención de lesiones de la Sociedad Argentina de Pediatría, filial Mendoza.
Traumatismos, quemaduras e intoxicaciones: los accidentes domésticos más frecuentes
Según detalló la especialista, los traumatismos de cráneo ocupan el primer lugar entre los accidentes domésticos que llegan a la guardia pediátrica. Estas situaciones suelen ocurrir en espacios cotidianos y, muchas veces, en segundos en los que el niño queda sin supervisión directa.
“Los accidentes más frecuentes son los traumatismos de cráneo por caídas de la cama, del sillón o de la silla de comer. También se producen por golpes durante el juego o caídas en el hogar”, explicó Vilchez.
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“Ante todo, la prevención es la supervisión del adulto responsable”, enfatizó la pediatra María José Vilchez.
Imagen generada con IA.
En segundo lugar aparecen las quemaduras, especialmente en épocas de bajas temperaturas, cuando aumentan el uso de calefacción y el manejo de líquidos calientes. “Se producen tanto con agua o líquidos calientes como con fuego o artefactos de calefacción, especialmente en esta época del año”, detalló.
Otro motivo de consulta frecuente es la ingestión de sustancias peligrosas: “También observamos con frecuencia la ingesta de productos químicos de uso doméstico y medicamentos de algún abuelo, papá o hermano. Esto ocurre de forma no intencional”, agregó la pediatra.
¿Qué rango etario es el más vulnerable de sufrir accidentes domésticos?
Uno de los puntos clave que remarcan los especialistas es que los niños menores de 5 años constituyen el grupo más vulnerable frente a este tipo de incidentes. “Naturalmente son exploradores y buscan conocer el mundo que los rodea. En ese proceso pueden sufrir algún accidente”, explicó Vilchez.
Esta etapa del desarrollo se caracteriza por la curiosidad y la movilidad creciente, lo que aumenta el riesgo si no existen barreras físicas o supervisión adecuada.
La especialista también señaló que, aunque no existen estadísticas recientes que permitan afirmar si los casos han aumentado o disminuido, existe una certeza: muchos accidentes pueden prevenirse.
“Nos falta mucha prevención. En realidad, el accidente no existe: son lesiones prevenibles, no algo que ocurre por azar”, remarcó.
Cómo prevenir quemaduras e intoxicaciones en el hogar
La prevención en el hogar es fundamental para reducir los riesgos y evitar lesiones graves en los niños. Según explicó la pediatra, existen medidas simples que pueden marcar la diferencia.
Entre las recomendaciones principales, destacó:
Colocar los artefactos de calefacción y cocción empotrados, evitando que puedan moverse o caerse.
Utilizar las hornallas traseras al cocinar, manteniendo los líquidos calientes lejos del alcance infantil.
Evitar que los niños manipulen líquidos calientes, incluso si se trata de hermanos mayores.
No dejar productos de limpieza al alcance de los niños.
Guardar los medicamentos bajo llave o en lugares con trabas de seguridad.
Nunca colocar productos químicos en envases de bebidas, como botellas de gaseosa o jugo.
Sobre este último punto, Vilchez hizo especial énfasis en una práctica muy común que puede resultar peligrosa. “Cuando los productos de limpieza se colocan en envases de gaseosa o jugo, el niño no reconoce que se trata de un químico y lo prueba. Además, si el producto no está etiquetado, en la guardia no sabemos cuál es su composición”, advirtió.
La especialista subrayó que la supervisión adulta constante sigue siendo la principal herramienta de prevención.
Cuándo acudir de inmediato a la guardia pediátrica
Además de prevenir, es fundamental saber identificar cuándo un accidente requiere atención médica urgente. En el caso de golpes en la cabeza, existen señales de alerta que no deben pasarse por alto.
Entre las principales, la pediatra mencionó:
Pérdida de conocimiento tras la caída.
Golpes desde una altura mayor al doble de la estatura del niño.
Presencia de heridas cortantes.
Vómitos abundantes o en chorro después del golpe.
En el caso de quemaduras, cualquier contacto con líquidos calientes en niños pequeños debe motivar una consulta médica, incluso si la lesión parece leve. Mientras que ante la ingestión de sustancias tóxicas, la conducta correcta es evitar inducir el vómito.
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“Si un niño ingiere un tóxico, lo más importante es no hacerlo vomitar”, enfatizó Vilchez.
Imagen generada con Inteligencia Artificial
“Si un niño ingiere un tóxico, lo más importante es no hacerlo vomitar, porque esto puede provocar lesiones adicionales en el esófago. Siempre hay que llevar el envase del producto al hospital”, explicó Vilchez.
La prevención, clave para evitar tragedias en el hogar
Los accidentes domésticos pueden parecer situaciones inevitables, pero los especialistas coinciden en que la mayoría son prevenibles. Los recientes casos registrados en Mendoza, desde ingestiones de químicos hasta caídas de estructuras, muestran que los riesgos están presentes tanto dentro como fuera del hogar.
Por eso, la combinación de supervisión adulta, adecuación del entorno y educación familiar resulta fundamental para reducir las lesiones infantiles.
La advertencia de los profesionales es clara: muchas tragedias pueden evitarse con cambios simples en la rutina cotidiana. Mantener productos peligrosos fuera del alcance, asegurar muebles y calefactores, y observar atentamente a los más pequeños son acciones que pueden marcar la diferencia entre un susto y una emergencia médica.