El panorama se completa con el 18% de los jóvenes que reconoció tener entre 15 y 19 faltas, el 21% entre 10 y 14, el 20% entre 5 y 9, un 12% tiene menos de 5 y el 3% ninguna.
Gráfico 2. Cantidad de inasistencias de los estudiantes, declaradas por ellos mismos. Por quintiles de nivel socioeconómico. Nivel secundaria. Hasta el 19-10-2022..png
Al abrir el dato por provincias, Mendoza aparece en séptimo lugar, con un 23% de chicos que presentan entre 20 o más inasistencias, 24% en entre 15 y 19, 24% de 10 a 14, 18% de 5 a 9, 8% con menos de 5 faltas y un 2% con ninguna.
Cuál es la preocupación de los directivos y cómo repercute el ausentismo en el aprendizaje
El texto también destaca que, entre los directivos que respondieron el cuestionario, la mayor causa de preocupación (49%) es el ausentismo, ya que puede tener un impacto negativo en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Para Videla, coautor del informe, “menos días de clases implican necesariamente menos aprendizajes, menos socialización y más desvinculación. Si la repitencia es la antesala del abandono, el ausentismo estudiantil es en sí mismo una forma solapada y silenciosa de abandono escolar, es un ‘abandono en cuotas’ que impacta de lleno en la calidad de los aprendizajes”.
Por este motivo, el docente sostuvo que se torna fundamental “contar con datos precisos para poder dimensionar la magnitud del problema y así pensar en estrategias para abordarlo”.
“La mitad de los directores de nivel secundario en nuestro país piensa que el obstaculizador más importante para una buena enseñanza es el ausentismo de los alumnos. Esto nos obliga a repensar el lugar de los adultos dentro y fuera del sistema", expresó Viviana Postay, docente de nivel superior.
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Según destacaron desde Argentinos por la Educación, el ausentismo estudiantil repercute de forma negativa e inmediata sobre el desempeño académico, el riesgo de repetición y abandono, el desarrollo social y emocional de los niños y las probabilidades de finalización de la educación secundaria.
Gráfico 3. Cantidad de inasistencias de los estudiantes, declaradas por ellos mismos. Por provincia. Nivel secundario. Hasta el 19-10-2022..png
Ausentismo escolar: qué dicen desde el gobierno
Tal como señala el informe de Argentinos por la Educación, desde el Ministerio de Educación subrayaron el hecho de que aún no hay datos oficiales que respalden las estadísticas extraídas del operativo Aprender.
"El informe está realizado a partir de los datos que se publicaron del operativo en 2022, lo que sucede es que en el 2023 este solo se tomó en el nivel primario y en el nivel secundario no se evaluó", explicó la subsecretaria de Educación de la Provincia, Claudia Ferrari, en diálogo con SITIO ANDINO.
Y agregó: "Otra cosa importante a aclarar es que el operativo Aprender se toma a partir de cuadernillos de respuesta vinculados a los espacios curriculares que se evalúan (lengua o matemática). y de un cuadernillo denominado, coloquialmente, socioeducativo. En él los chicos contestan preguntas relativas a su contexto personal, familiar, escolar y su opinión sobre diversos aspectos".
De este espacio es de donde surge el dato que refiere a la cantidad de faltas de cada alumno, el cual Ferrari destacó que "no está chequeado objetivamente".
“La asistencia es un tema de vital importancia para la Dirección General de Escuelas y el Ministerio de Educación. Todas las direcciones de todos los niveles y modalidades siempre están preocupados y ocupados en el sostenimientos de las trayectorias y, por ende, en el trabajo respecto de las asistencias de los chicos", precisó la funcionaria.
Asimismo, reforzó que la asistencia está vinculada de manera directa con los resultados escolares. "Si los chicos faltan muchos días, no es lo mismo a que estén todos los días en la escuela. Desde ese lugar de reconocimiento de la importancia de la asistencia, la DGE tiene acciones vinculadas a acompañar la trayectoria de los chicos", siguió.
En este aspecto, Ferrari explicó que en el nivel secundario se implementa un régimen académico en el cual se cuentan las inasistencias de los estudiantes y, si superan las 20, puede acceder a una extensión de hasta 28 en caso de contar con motivos que lo justifiquen.
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En Mendoza, un 47% de los estudiantes de secundaria tiene más de 15 inasistencias
Imagen ilustrativa.
"Si el estudiante supera ese número, se procede a lo denominado “alumno condicional”. Cuando esto ocurre, el joven tiene que asistir al período complementario de diciembre, es decir, hasta el último día en el cual hay actividad escolar. Además, todo lo que ha obtenido en sus calificaciones y rendimiento hasta el momento de quedar en esta condición es contemplado en un 30%. "Los estudiantes tratan de no quedar en condicionalidad porque esto los perjudica", señalaron desde Educación.
Asimismo, precisaron que las causas de las inasistencias son complejas de calcular porque "se cuentan todas, sean justificadas o no". "Un chico que tuvo un accidente y tiene que estar 10 días internado, tendrá inasistencias. Esto no significa que quiera faltar a la escuela. Todas las faltas se cuentan. Esto incluye casos en que el alumno no asistió a la escuela o el escenario de que falte a alguno de los turnos correspondientes a la doble jornada", ilustró Claudia.
Cuáles son los motivos por los que los estudiantes faltan a clases
Un dato llamativo del documento es que, entre los motivos de las inasistencias, se encontraron diferencias significativas entre los jóvenes, pero no según sus niveles socioeconómicos.
En rigor, los autores ordenaron las respuestas del cuestionario Aprender de menor a mayor según el índice de nivel socioeconómico y conformaron cinco categorías (quintiles). En el Quintil 1, denominado el “más pobre”, se registró un 26% de estudiantes con 20 o más asistencias, mientras que en el Quintil 5, el “más rico”, el resultado es de 24%.
Entre las razones detrás de las faltas, el principal motivo para el total de las respuestas y para ambos quintiles fue “problemas de salud propios” (62%), seguido por “no tenía ganas de ir a la escuela” (38%) en segundo puesto. No obstante, en este caso los autores encontraron “una amplia diferencias entre quintiles: fue señalado sólo el 24% de las veces en el quintil más bajo y el 48% en el quintil de los estudiantes más favorecidos”.
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Un informe reveló que, en Mendoza, un 47% de los estudiantes de secundaria tiene más de 15 inasistencias
Foto: Cristian Lozano
En tercer puesto se encuentran los estudiantes que marcaron “otro motivo” (37%), en cuarto lugar “por llegar tarde a clases” (29%), y en quinto lugar, los jóvenes reconocieron faltar por tener problemas de acceso a la escuela -debido al clima o transporte-. Este último fue seleccionado por el 30% del quintil más pobre y un 16% del más rico.
El rol de las familias
“El dato acerca de que no existen diferencias en cuanto a nivel socioeconómico nos dice mucho. La falta de ganas de ir a la escuela interpela también a las familias, que muchas veces entienden que lo que pasa en la escuela no es más importante que otras tantas actividades, o bien que ir a la escuela puede ser una decisión sometida a la voluntad de los chicos”, expresó Videla.
En este sentido, la especialista en gestión educativa y docente de nivel superior, Viviana Postay puntualizó que “la mitad de los directores de nivel secundario en nuestro país piensa que el obstaculizador para una buena enseñanza es el ausentismo de los alumnos".
"Esto -siguió- obliga a repensar el lugar de los adultos dentro y fuera del sistema. Debemos interrogarnos sobre las relaciones entre la familia y la institución escolar: ¿Qué pasa con los adultos a la hora de colocar límites al ‘no tengo ganas’ como motivo de inasistencia e impuntualidad? Reconstruir tramas de autoridad entre adultos, donde la familia apoye el trabajo de los docentes y viceversa, resulta fundamental para el cuidado y el aprendizaje de los adolescentes: la primera condición para aprender de manera profunda es la asistencia continua y sistemática a la institución escolar”.
Desde la cartera de Educación provincial afirman que la familia tiene un rol fundamental en esta problemática. "Si a un niño del nivel inicial su padre no lo lleva a la escuela, no viene. En el nivel secundario es diferente porque los chicos tienen otro nivel de autonomía, entonces trabajamos fuertemente con el estudiante", expresaron.
Por ello, las estrategias de actuación en este caso están dirigidas a los estudiantes. No obstante, el ministerio también genera propuestas que apuntan a la concientización de la familia sobre la importancia de la asistencia diaria a la escuela. "Esa es la manera en que podemos garantizar estrategias para la enseñanza que lleven a que los chicos aprendan y que no peligre su promoción ni su trayectoria escolar", comentó la funcionaria.
“Es evidente cómo cambia la cantidad de faltas cuando la familia considera un valor ir a la escuela. Asimismo, mantenemos una mirada contemplativa sobre esta problemática, porque las realidades son muy diversas. A veces no significa que a los padres no les importe que los jóvenes no asistan, sino que detrás de ello hay una situación que les resulta difícil de resolver y se termina generando dicha inasistencia”, completó.