Este 1 de mayo se celebra el Día Internacional del Trabajo en aniversario por la represión a obreros de la fábrica McCormick de Chicago, Estados Unidos. En Argentina, la conmemoración inició en 1890, y desde entonces, ha sido una fecha de lucha y reivindicación. En la actualidad, el ámbito laboral ha evolucionado en base a las prioridades, exigencias y expectativas de jóvenes y adultos.
La pandemia por Covid-19 fue un punto de inflexión en varios aspectos de la vida diaria. Dejando de lado lo relativo a la salud, los años de confinamiento obligatorio reconfiguraron las formas de trabajar, forzando tanto a empleados como empleadores a adaptarse a las circunstancias.
En este marco comenzó a implementarse en más espacios el trabajo remoto o “home office”, modalidad que muchos jóvenes consideran incluir entre sus requisitos a la hora de aceptar un puesto en una empresa.
Según Fernando Podestá, especialista en Transformación Digital y Organizacional y director de LinkUp Latam, las empresas que no ofrezcan, al menos, una modalidad híbrida “no tendrán posibilidad o se les dificultará conseguir candidatos”. Aunque, lógicamente, esto dependerá de cada puesto.
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Esto respalda un informe elaborado por la compañía estadounidense WeWork y la consultora Michael Page, en el cual indican para el 82% de los argentinos encuestados el modelo de trabajo híbrido tiene “un impacto significativo en la calidad de vida”, mientras un 65% “se siente más productivo desde que trabaja de esta forma”.
Las prioridades de los jóvenes al buscar trabajo y las oportunidades para los adultos
Asimismo, algunas empresas y profesiones deben aggiornarse para cumplir con las demandas de los nativos digitales y poder captar mayor amplitud de candidatos. “Quizás en capitales más grandes ocurre distinto, pero en Mendoza hoy los chicos están buscando mucho el emprendimiento o trabajar por su cuenta como freelance”, precisa el profesional.
¿Y qué priorizan? Lo principal es que las organizaciones tengan un propósito claro que combine con sus valores. Para la citada empresa norteamericana, “en un mercado cada vez más competitivo, las organizaciones que comunican y viven su propósito se convierten en compañías aspiracionales, especialmente para las nuevas generaciones”.
“Hay una reflexión de las personas en cuanto al equilibrio entre vida personal y trabajo que hace que opten por priorizar la primera. Eso es lo que nos dejó la pandemia: que la vida personal importa”, Fernando Podestá.
En rigor, las generaciones más jóvenes buscan desarrollo profesional y personal dentro de las organizaciones a la hora de postular para un puesto y son atraídos “solo por un sueldo”, explica Podestá.
En estas franjas etarias aparece el rol del consultor o gente con experiencia. “Sí hay oportunidades para adultos como contrataciones part-time o con asesoría, pero está cambiando un poco el vínculo de empresa-empleado”, expresa Podestá.
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Según el profesional, ya no se trata tanto de una relación de dependencia o ”de vivir para la compañía”, sino que las empresas ‘compran’ el conocimiento y el tiempo de trabajo específico de un trabajador y no horas de trabajo.
“Hay personas que tienen alguna experiencia que les permite aportar dos horas a una empresa; conocimiento a otra y se constituyen como freelancers o asesores”, aclara y precisa que esto ocurre principalmente con personas mayores de 50 años, salvo que ocupen cargos jerárquicos.
La reinvención y creatividad como escudo ante el desembarco de la IA en el ámbito laboral
Cuando se piensa en el futuro laboral y cómo continuarán evolucionando las formas de trabajar a la par del desarrollo de la tecnología, surge una entendible preocupación entre la población activa: ¿la Inteligencia Artificialdejará obsoleto mi trabajo?
“Como ha ocurrido con todos los avances tecnológicos, algunos trabajos se pierden y aparecen nuevos. Yo creo que la tecnología nos da la oportunidad de que podamos crecer muchísimo más en el trabajo”, tranquiliza Podestá.
“Para mí la inteligencia artificial (IA) no debe ser una preocupación, sino algo que hay que aprender, capitalizar y utilizar para generar nuevas actividades. Los puestos de trabajo que se pierdan tienen poco que ver con la creatividad y con el aporte humano, entonces, las personas que se valgan de esa tecnología, podrán acceder a mejores o nuevas posiciones aprendiendo algo nuevo”, completa.
En este marco, Podestá precisa que la creatividad, y el aprender a utilizar la IA como herramienta serán fundamentales para reinventarse y poner las propias capacidades a disposición de las organizaciones y el crecimiento profesional.
“El trabajo es con lo que nosotros podemos aportar al mundo, es transformador de la realidad y del mundo que tenemos y lo que nos dignifica”, concluye.