16 de diciembre de 2025
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Mundo asegurador

Cuando una fábrica explota, qué sucede con los seguros y quién responde

La reciente explosión en Ezeiza reabrió el debate sobre coberturas y responsabilidades. Qué pasa con los seguros, las investigaciones y los afectados indirectos.

Por Celeste Funes

El incendio y la explosión ocurridos en una fábrica del conurbano bonaerense reabrieron el debate sobre la responsabilidad civil, el infraseguro y la necesidad de prevención. En diálogo con este medio, el especialista Edgardo Juchniuk analizó el impacto del caso y explicó qué ocurre cuando un siniestro de este tipo involucra daños materiales, comerciales y a terceros.

El voraz siniestro ocurrido este fin de semana en el Polo Industrial de Carlos Spegazzini, partido de Ezeiza, reavivó las preguntas sobre cómo responden las aseguradoras ante un evento de esta magnitud. Aunque aún persisten focos activos y las causas no están definidas, el siniestro afectó a una fábrica de agroquímicos, otra de pinturas y generó preocupación entre residentes y empresas de la zona.

- ¿Cómo analiza el incendio del Polo Industrial y su impacto en el sistema asegurador?

Edgardo Juchniuk (EG): Lo primero que quiero decir es que cuando ocurre un siniestro de esta magnitud, como el incendio del Polo Industrial de Carlos Spegazzini, no alcanza con lamentarse: hay que aprender qué pasó y cómo prevenirlo. En el mercado asegurador, un evento así impacta, aunque no de forma catastrófica a nivel nacional, porque ese riesgo está reasegurado. Lo suponemos y es lo que suele ocurrir con industrias de este tipo.

- Uno de los datos que llamó la atención es la presencia de Iron Mountain, que ya tuvo un siniestro similar. ¿Cómo se evalúa eso?

EG: Me llamó muchísimo la atención encontrar nuevamente a Iron Mountain involucrada. Es la segunda vez que tienen un incendio y pierden documentación muy valiosa. En el primero, incluso hubo víctimas fatales y se habló de la posibilidad de un incendio intencional, algo que nunca quedó aclarado.

Para nosotros, como aseguradores, lo que miramos es la ‘industrialidad’ del riesgo, pero también sabemos que las investigaciones determinarán si hubo dolo o no. Lo que verdaderamente preocupa son las consecuencias, no solo para el polo industrial, sino para todos los vecinos afectados.

- ¿Qué pasa con quienes viven cerca y sufrieron daños?

EG: Siempre digo que es fundamental que la gente tenga su propia cobertura, sobre todo en zonas de riesgo. Mucha gente piensa que, si no tiene seguro, puede reclamarle directamente al causante del daño, y es cierto, pero ¿en cuánto tiempo? Hasta que se determinen causas, responsabilidades, sumas aseguradas y alcances de la responsabilidad civil, puede pasar muchísimo.

Siempre insisto: hay que resguardar los bienes propios primero, y después se repite contra el responsable.

- ¿Existen coberturas especiales para quienes viven en zonas con riesgos industriales?

EG: Sí, por supuesto. Las tasas lo reflejan. Primero está el seguro de la empresa para sus bienes y su responsabilidad civil. Y luego, en el caso de las viviendas, muchas aseguradoras consideran especialmente el riesgo de vivir cerca de una industria peligrosa. Pero acá aparece lo más triste: tanto asegurados como aseguradoras creen que ‘nunca va a pasar nada’. Entonces relajan los criterios de suscripción, las coberturas quedan cortas y los bienes quedan mal protegidos.

- Usted menciona el infraseguro. ¿Qué tan grave es ese problema?

EG: Es gravísimo. Hay una empresa liquidadora muy importante, Berisk, que estima que en la Argentina el infraseguro ronda el 60%. Eso significa que lo que está asegurado no alcanza para cubrir el valor real. Y pasa por una razón muy simple: muchas empresas priorizan el costo de la póliza y no el verdadero valor de su patrimonio. Además, casi nadie contrata el adicional de pérdida de beneficios, que es clave. Esa cobertura te permite seguir operando después de un siniestro, no para ganar dinero, sino para recuperar tu capacidad de trabajo. Es fundamental.

- ¿Qué ocurre con los daños productivos, como pérdidas de stock o mercadería?

EG: Lo que siempre explico es que hay daños que son irrecuperables. Por ejemplo, cuando se incendió un depósito de vino en Mendoza, muchos recordarán ese caso, la bodega pudo volver a operar gracias al seguro. Pero el vino perdido no vuelve más. La cosecha se perdió, no hay forma de reemplazar eso. Por eso es tan importante la cobertura de pérdida de beneficios. Eso es lo que te permite sostenerte hasta volver a producir.

- ¿Qué lecciones deja el incendio de Ezeiza para las empresas, y para Mendoza en particular?

EG: Las empresas mendocinas deberían mirar con muchísima atención este caso. Tenemos zonas altamente riesgosas, no solo por riesgo de incendio, sino por contaminación. Hay polos petroquímicos donde, si ocurre algo, las consecuencias pueden ser enormes. Y después, cuando esa ‘papa caliente’ está en la mano, ya es tarde.

- En términos generales, ¿cómo resumirías lo esencial para enfrentar estos riesgos?

EG: Todo se resume en dos palabras: prevención y previsión. La prevención es lo que evita el siniestro. La previsión es lo que te permite seguir adelante cuando, pese a todo, el siniestro ocurre. Si uno tiene las coberturas adecuadas, sean empresas o particulares, la vida puede continuar. Si no, las pérdidas pueden ser irreversibles.

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