Relaciones internacionales

¿Un cuento chino a los chinos?

El presidente Javier Milei dijo en campaña que no iba a realizar negocios con China ni con ningún país comunista.

Por Cristian Pérez Barceló

Para ser un presidente que dice que está haciendo lo que anunció en campaña, lo cual es bastante debatible, habría una promesa que parece que la quiere simular, pero en el fondo la está cumpliendo: la relación con China.

“No solo no voy a hacer negocios con China, no voy a hacer negocios con ningún comunista”, dijo a mediados del año pasado, transitando el proceso electoral. Ahora, dirigiendo los destinos del país con el mundo, parece que va por la ruptura de esos negocios, mal que le pese.

Llevaba sólo un mes en el máximo cargo político nacional, cuando a dos días de la primera reunión formal de la canciller Diana Mondino con el embajador chino Wang We, se le ocurrió a Javier Milei retuitear un posteo que decía: “La izquierda quiere para vos, el salario de Cuba, la libertad de Corea del Norte, la abundancia de Venezuela y la justicia de China”.

El oportunismo no es lo suyo… o quizá, sí, en caso de ser a propósito.

Los chinos la hacen corta cuando ven que les hacen un amague: pegan la patada y rompen todo.

Basta repasar lo de las represas en Santa Cruz. Wei había reclamado que el Gobierno argentino firmada la adenda 12 del contrato de construcción de las represas Cepernic y Kirchner, relacionada con estudios geológicos y de factibildad; lo que iba a permitir contar con el dinero para continuar la obra. Pero, Javier Rodríguez Chirillo no se tomaba el tiempo para firmar la adenda. ¿Qué hicieron los chinos de la empresa Gezhouba, que tienen el mayor aporte de capital en la UTE? Pararon todo y echaron a 1800 operarios de planta.

Tienen milenios negociando estos chinos, saben, interpretan y reaccionan según el olfato más que entrenado que poseen en asuntos internacionales, particularmente comerciales y militares.

Las señales que les enviamos, tampoco son tan difíciles de decodificar: evidentemente Argentina se ha alineado a otros socios.

Pensemos que se recibió en el último pedacito de suelo argentino nada menos que a la Jefa del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos, y Milei anunció la construcción allí, en Ushuaia, nada menos que de una base naval conjunta. Asociarnos con los norteamericanos en una zona tan cercana a Malvinas, no es una lectura menor a la hora de recordar los comportamientos del principal aliado británico.

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Javier Milei y Diana Mondino.

Javier Milei y Diana Mondino.

Si de vientos raros hablamos en el delicado mundo de la soberanía territorial, no se puede dejar de mencionar lo que está por suceder en la más trascendente ruta fluvial argentina: la Autoridad General de Puertos firmó un acta de entendimiento con el embajador norteamericano y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos para cooperación en la hidrovía Paraná- Paraguar y los puertos que operan en la cuenca de agua dulce más extensa del planeta.

Compramos 24 aviones de combate F-16, a Dinamarca; miembro de la OTAN y ya que estaba por esos lados, Luis Petri anunció inmediatamente que queríamos ser socios globales de ese tratado internacional.

Eso implicará empezar a aceptar condiciones: entre ellas, seguramente, no avanzar mucho en temas nucleares, como con el CAREM, un reactor nuclear modular con tecnología plenamente argenta, que implica contar con un prototipo comercial de exportación que bien podría interesarles a potencias como China. Bueno, Milei ya ordenó suspenderlo, por cierto, por expreso pedido norteamericano.

Al mismo tiempo, hemos ido desandando algunos caminos que supimos compartir con los chinos, como el BRICS del que anunciamos nuestra separación. Es un grupo de potencias emergentes que si bien lidera China, también lo integran otros importantes socios comerciales nuestros, entre ellos el principal destino de nuestras exportaciones: Brasil.

Desde lo político, también les mandamos señales de desaire constantemente a los chinos. La visita de dos diputados nacionales, uno del Pro y otro de la mismísima Libertad Avanza, a Taiwán, a días de la visita de Mondino a China, no fue de los mejores modales diplomáticos, que digamos. Tan torpe como la reunión de José Luis Espert con la representante de la Directora General de la Oficina Comercial y Cultural de Taiwán en Argentina, Florencia Miao-hung Hsie

Si con eso pensamos que los ablandamos a los chinos a horas del viaje que hizo nuestra canciller para ver si nos podían renovar el swap de 6.000 millones de dólares, claramente calculamos mal.

Y así nos fue: la comitiva encabezada por Mondino, con el Presidente del Banco Central, Santiago Bausili como principal encargado de llegar al acuerdo, fracasó con todo éxito. No lograron renovar el swap de USD 5.000 millones que vencen el próximo mes. Ahora, dejaron la pelota en la cancha del ministro de Economía…

El problema es el efecto dominó que esto puede producir porque China tiene una cláusula de default cruzado, a su favor, con lo que podrían caerse todos los acuerdos preexistentes con organismos multilaterales de crédito. No hay que olvidar la enorme influencia china nada menos que en el Fondo Monetario Internacional.

Además, para terminar con el fiasco de la visita a China, les dejamos un mensaje muy poco venturoso al presidente Ki Jinping: El Estado argentino informó que sólo permitirá compras y ventas entre empresas privadas argentinas y empresas chinas. Empezamos mal… porque la visita diplomática ni siquiera se centró en Beijing, que es donde están las empresas más importantes de ese país.

Así las cosas, que Mondino diga ahora que los chinos son todos iguales puede ser visto como un exabrupto impropio de ella, pero que en el fondo ratifica que ya nos da lo mismo esa relación.

El peligro es ver caer la relación comercial que más creció en los últimos 10 años, de 2.500 millones a más de 8 mil millones anuales. Nos dejarán de comprar cuando descubran nuestro cuento chino.

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