El senador del PRO, Gabriel Pradines, defendió el proyecto PSJ Cobre Mendocino, el cual votó favorablemente en la sesión en la que se aprobó la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del yacimiento cuprífero de Uspallata.
Gabriel Pradines argumentó su voto a favor con estadísticas oficiales, comparaciones productivas y un llamado a debatir sin consignas ni temores infundados.
El senador del PRO, Gabriel Pradines, defendió el proyecto PSJ Cobre Mendocino, el cual votó favorablemente en la sesión en la que se aprobó la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del yacimiento cuprífero de Uspallata.
En su intervención, el legislador reveló que en los días previos recibió numerosos mensajes por WhatsApp y redes sociales, pidiéndole que se opusiera a la propuesta minera. Con cierta ironía, destacó que quienes lo contactaron “claramente no están en contra la minería, porque para poder mandarme un mensaje usaron un celular; o sea que usaron cobre, litio, cobalto y oro”.
En ese sentido, sostuvo que el temor de quienes se oponen se centra en que los controles no funcionen adecuadamente. Si bien dijo entender esas desconfianzas, advirtió que muchas veces se construyen a partir de consignas simplificadas. Afirmó que “se siembra miedo en base a eslóganes sencillos, fáciles de repetir”, y llamó a discutir el tema con información concreta.
Uno de los puntos centrales de su discurso fue el consumo de agua en la minería, un aspecto recurrente en las críticas al proyecto. Para abordarlo, Pradines citó estadísticas de la Universidad Nacional de San Juan, jurisdicción donde la actividad minera está más desarrollada que en Mendoza.
Según esos datos, en la última década el 93% del agua de esa provincia se destinó al sector agropecuario, mientras que la actividad minera utilizó el 3,5%, porcentaje que hoy —dijo— se redujo aún más por la incorporación de tecnología.
En ese marco, remarcó que en San Juan la minería llega actualmente a consumir cerca del 1% del agua, debido a la implementación de circuitos cerrados, y agregó que en el caso del proyecto San Jorge se espera una reutilización del 80% del recurso hídrico.
Al plantear la comparación, aclaró que no se trata de enfrentar actividades productivas entre sí. “Sería una barbaridad decir que hay que frenar al sector agropecuario”, señaló, y sostuvo que el camino pasa por obras, inversiones y planificación, para lo cual —subrayó— se necesitan recursos.
Pradines introdujo el concepto de huella hídrica, desarrollado en la bibliografía internacional desde 2002, para explicar cuánta agua se requiere para obtener distintos productos finales.
A modo de ejemplo, detalló cifras comparativas:
Frente a esos números, señaló que la producción de un kilo de cobre demanda unos 45 litros, y utilizó la comparación para reforzar su planteo. Por ello, sostuvo que crear movimientos “antipanaderías” o “antivino” sería tan ilógico como demonizar una actividad sin mirar los datos.
El senador también vinculó el debate minero con la evolución económica de Mendoza. En ese punto, recordó que desde 2004 la provincia perdió alrededor del 15% de su participación en el PBI nacional, mientras que San Juan aumentó cerca del 7% en el mismo período.
Pradines afirmó que esa diferencia se refleja también en el empleo privado registrado y en los salarios promedio. Citó cifras de 2024 para señalar que San Juan supera a Mendoza en ingresos del sector formal. ¿Tiene sentido oponerse a una actividad con trabajadores registrados y salarios por encima de la media?, preguntó.
Señaló que los representantes públicos deben estudiar los temas y actuar en función de la mayoría social que busca crecimiento económico.
En ese marco, insistió en que la minería en Mendoza cumple con normativas ambientales estrictas, entre ellas la Ley 7722, y remarcó que, por sus condiciones naturales y regulatorias, el impacto hídrico de PSJ Cobre Mendocino es limitado. “Es una gota de agua en un balde”, graficó.

