Relaciones internacionales

La estación China que despierta fantasías

La estación China-Argentina en Neuquén despierta cientos de fantasías. La realidad es que es un gran centro de investigación y ciencia internacional.

Por Marcelo López Álvarez

Una de las grandes construcciones mediáticas para profundizar el acercamiento de la política internacional a los Estados Unidos y el distanciamiento de China, a pesar de que este país en pocos años aportó muchísimo más a la Argentina que Estados Unidos en toda la historia, es la mal llamada Base China en la provincia de Neuquén.

La Base China que desde hace años el Gobierno norteamericano y sus políticos representantes locales insisten en querer transformarla en militar a pesar de que no hay ni un indicio de tal y mucho menos militares chinos en la zona.

La China mirando a la Luna

La estación CLTC CONAE está instalada en la localización de Bajada del Agrio, provincia del Neuquén, a partir de los acuerdos interinstitucionales entre China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la provincia de Neuquén y los gobiernos de Argentina y la República Popular China.

Bajada del Agrio es una pequeña población de no más de 2000 habitantes que sufrió un golpe mortal en la década del 90 cuando se cambió la traza de la ruta 40 hacia Las Lajas y la dejó estancada en el tiempo.

Al igual que con la zona de Malargüe tiene características optimas de cielo, bajísima contaminación, ubicación por eso fue elegida para la red de antenas de observación e investigación.

La Estación brinda soporte de telemetría, seguimiento, control de las misiones del Programa Chino para Exploración de la Luna (CLEP) y programas de investigación científica del espacio lejano. Algo similar a la de Malargüe que se utiliza para las misiones espaciales europeas y la investigación de Espacio profundo

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La estación China que opera junto a CNEA en Neuquén y que es centro de criticas infundadas.

La estación China que opera junto a CNEA en Neuquén y que es centro de criticas infundadas.

En ambos casos el acuerdo comprende tiempo de uso de la antena por parte de la comunidad científica argentina, para proyectos de investigación sobre el espacio exterior.

Este importante proyecto significó un impulso a las economías y dinámicas sociales de la región, y reconoce el nivel científico tecnológico, los recursos humanos y la infraestructura que dispone Argentina para sumarse a las iniciativas de investigación del espacio interplanetario de las más importantes agencias y organismos espaciales del mundo, según informa la CONAE.

Qué hay dentro de la estación China

Para desazón del Gobierno estadounidense y el argentino actual, al igual que para muchos políticos y comunicadores argentinos dentro del predio no hay ni un soldado chino, ni un uniformado extranjero. Solo “científicos locos” chinos y argentinos y de otros países.

Hace un par de años la TV Pública realizó un programa muy interesante mostrando la base por dentro y contando sobre sus actividades que se puede ver completo en YouTube

Embed - Un día en la estación espacial chino-argentina en Neuquén - Sorprendente Argenchina

Hace pocos días el ex embajador argentino en Washington, Jorge Arguello, contó en un reportaje radial su visita a la base.

Arguello recordó que cuando era embajador recibía muchas consultas en Washington sobre la “base china”, ante eso habló con el entonces ministro Daniel Filmus y viajó especialmente desde Estados Unidos para acompañar al ministro en una recorrida.

Sorprendido Argüello recordó que cuando llegaron no solo no había ni guardias militares (ni chinos , ni argentinos) sino que tuvieron que tocar bocina desde la camioneta que los llevo y que a las cansadas apareció uno de los empleados de la estación a sacar el candado y abrir el portón.

Dentro de las instalaciones, contó el ex embajador, solo hay especialistas, científicos y computadoras, desestimando cualquier presencia militar.

Los especialistas además explican que, aunque quisieran, las antenas y equipos no se podría usar para operaciones militares, porque son antenas que giran a velocidades mínimas casi simulando la velocidad de rotación de la tierra por lo que solo pueden seguir satélites o naves espaciales e investigar con sus ondas fenómenos de cuerpos celestes o el espacio profundo desconocido.

Lo cierto es que la operación político mediática para quedar bien con la diplomacia de Estados Unidos y profundizar el enfriamiento de relaciones con China- y que cada vez le es más difícil de sostener al gobierno argentino- solo sirve para poner otro candado a la investigación científica argentina.

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