entrevista exclusiva

Pablo Rivas, el asesino de Luziano Moreno: "Recuerdo el movimiento muscular de estar apuñalándolo"

En una entrevista exclusiva con Medios Andinos, Pablo Rivas decidió contar todo.

Por Cristian Pérez Barceló

Pablo Rivas fue condenado a perpetua por el homicidio del periodista Luziano Moreno, en un juicio abreviado que le evitó enfrentar a un jurado popular. Y decidió contar todo en una entrevista exclusiva con Medios Andinos, que se verá el próximo lunes por Canal 4 TVA en el sur mendocino y el Valle de Uco.

Es impactante escuchar frases tales como “sí recuerdo el movimiento muscular de estar apuñalándolo” o “habría sido lo mejor que me quedara ahí y decir: maté una persona, soy un ludópata, soy un adicto”.

Pero más estremece que la planificación del suceso que relata el victimario es para un supuesto robo y no para un asesinato. Sin embargo, admite que llevó “dos cuchillos”, aunque dice que la idea era sólo asustarlo para que le entregara el dinero; al tiempo que reconoce que “así como quien va a comprar una gaseosa al mercado, fui a comprar combustible”, pero asegurando que era para quemar el auto y evitar que encontraran su ADN.

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Rivas estaba jugando ajedrez, esperándonos en el penal de San Felipe para concretar una nota que se viene trabajando desde hace un año; con todos los permisos correspondientes y hasta con el aviso previo a familiares de la víctima.

No puso ningún condicionamiento, dispuesto a responder cuanta pregunta fuese necesaria. Así que el abordaje comenzó por tratar de entender a un hombre que de joven proyectaba una vida casi ideal: trabajo, buen pasar económico fruto de ese trabajo; amistades por doquier, juventud dedicada al deporte en clara evidencia de plenitud física y mental.

Pasó la primaria y secundaria por dos de las instituciones educativas más emblemáticas de las familias acomodadas de San Rafael: los colegios Maristas y del Carmen.

Fue un destacado nadador, futbolista y campeón argentino en atletismo, al punto de competir internacionalmente en la posta 4 por 100. “La única vez que Mendoza salió campeón nacional, fue conmigo y esos 3 chicos”, relata en su nostalgia de tiempos mejores.

Sus comienzos laborales desde casi adolescente, lo llevaron desde raspar damajuanas a colaborar contablemente en una bodega; para luego ingresar a tribunales, mientras estudiaba abogacía. Cuatro años de experiencia en el fuero penal y de pronto, el salto típico de un chico del interior provincial: radicarse en el Gran Mendoza porque “había tocado techo” en su pueblo.

Pero bajó al submundo de las apuestas disfrazadas de inversión on line, el trading, los echange y esas yerbas del nuevo siglo. Asegura que el encierro, el quedarse en su casa a trabajar por la pandemia del covid, fue el desencadenante de gastarse los ahorros “en una academia; en esos momentos de tanto furor con el Forex Trading y otras alternativas de Internet”.

Se obsesionó, compró cuanto material aparecía, asistía a cuantas clases virtuales se pudiera costear y eligió sin freno alguno IQ Option “que es la que más recomendaban ellos”.

“La única aplicación que te permite un sistema que funcione bien con los ingresos y egresos que se dan diariamente, confiabilidad, que no te van a estafar es IQ Option. Porque hay muchas más que están reguladas de otra manera. El espacio económico europeo, por ejemplo, lo permite… pero no permiten las opciones binarias que es justamente lo que ellos hacían. Porque es muy asociado a los juegos de azar que dicen que pueden ocasionar problemas tanto emocional como financieros a quienes lo utilizan”.

Así comienza a narrar una historia de ludopatía con la que busca explicar una serie de sucesos que surgirán tras dar un ejemplo numérico del mundo pseudofinanciero en el que había ingresado: “En una cuestión de segundos hasta 10.000 dólares podés manejar; es más. 50.000 dólares en 3 minutos, quizás. Lo tengo registrado”, narra en un repaso que parece que es reciente, porque asegura “esto yo me animé a verlo hace 4 meses porque, a ver, el tratamiento es largo”.

¿A qué tratamiento hace referencia? Su respuesta le surge tan espontánea como firme: “Yo estoy en un tratamiento de ludopatía por adicción al juego, grave”.

Le preguntamos: ¿El dinero para un ludópata es más importante que el juego o están mezclados, van de la mano? Explicó con sencillez, pero sin aclarar las prioridades: “Es que sin dinero no podés jugar”.

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Pero en ese momento, dice que no lo veía como un juego, sino como “la oportunidad de mi vida, que yo iba a ser un inversor que iba a poder jubilar a mis viejos…”; pero a sus viejos, a su hermana, les usó el dinero y sus bienes para seguir en el juego.

“De mi familia, sí; lo primero creo que con mi madre, ella me acuerdo que me dio, yo le daba 200 dólares mensuales. Estuve un montón de tiempo dándole dinero, te digo 4 o 5 meses”, cuenta, pero se olvida que, a cambio, le sacaba bienes y sumas superiores; como a su hermana, en lo que parece el suceso económico que debería haberle marcado un límite:

- ¿Vos le sacaste plata a tu hermana?

- Yo le saqué plata a mi hermana

- Le sacaste y la jugaste… la invertiste o la jugaste

- Sí, la despilfarré, la despilfarré.

Era poco menos de 200.000 dólares que ella y su pareja tenían como únicos ahorros para irse a vivir a España. “Ellos habían vendido una casa para irse a Europa y llegaron allá con una mano adelante y con la otra atrás. Porque yo me gasté todo, absolutamente todo lo que me habían dejado, no se alcanzaron a llevar nada”, repasa.

Explica: “El pensamiento es (porque sos un enfermo, sos un enfermo, literalmente) que ésta es, ésta es la que va a ganar, vas a ganar y vas a recuperar todo. Y es mentira, es mentira. Una mentira en la que uno mismo se cree”.

Llega el momento de hablar del asesinato. Primero, señala que a quien le pidió dinero fue Maximiliano Soverino, en un “intercambio normal” como si fuera una “casa de cambio”.

El simulacro era, según nos cuenta, para poder hacer ingresar dinero en IQ Option; y el papel de Maximiliano era siempre el siguiente: “Él me daba, me cambiaba pesos por dólares. Lo habremos hecho en 3 o 4 oportunidades”.

Pero esta vez, Maximiliano acaba de ser vacunado contra el covid, estaba con fiebre, y supuestamente iba a mandar a un supuesto primo:

“Yo me quería quedar con ese dinero. Supuestamente, él creía que yo le iba a entregar pesos

- ¿Y vos qué ibas a hacer? Se lo ibas a robar, nada más

- Literalmente.

“Estamos hablando de algo más de 20 mil dólares, no me acuerdo cifras exactas”, sigue; pero se detiene a señalara que si a él le iba bien esa mañana en la última apuesta o inversión, como se le quiera llamar, de sus últimos 800 dólares, la operación con su futura víctima no habría sido necesaria: “Exactamente, ese mismo día también estaba invirtiendo, hasta antes de hacer el cambio con él, me terminé gastando los últimos 800 dólares, me acuerdo patente; me lo gasté en 3 clicks”.

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Llega el momento más duro de la entrevista, donde hay que desentrañar qué pensó, realmente, Pablo para quedarse con ese dinero de Luziano:

“Cuando tu cabeza elabora eso, ¿elabora el método que vas a usar para quitarle el dinero?

Y, yo te diría que no. ¿Qué hice yo? Así como quien va a comprar una gaseosa al mercado, fui a comprar combustible, tenía unos cubiertos en la cocina que me habían dejado, dejado mi hermana y mi cuñado, nuevos. Dije: bueno, me llevo el cuchillo para asustarlo.

¿Para asustarlo…?

- Claro, no hace falta ejercer ningún tipo de violencia si le querés dar, con asustar a una persona

- Te entrega, decís.

- Si yo fuera a hacer algo, nunca hubiera hecho algo como todo lo que hice

El resto del relato que se verá en televisión este lunes, desentrañará pensamientos, estrategias, actos fallidos, pero sobre todo una muerte por homicidio que Rivas repasa con lujo de detalles, a veces, y ciertos olvidos en otros.

El recuerdo de sus “movimientos corporales apuñalándolo”, pero imágenes que asegura que no están en su cabeza porque cree que “estaba con los ojos cerrados”.

Aunque lo más impactante será escuchar que en la primera estocada “no lo lastimé y me puse a llorar”…

En la próxima nota, la segunda parte de una entrevista que será emitida completamente por Televisión Andina el lunes 20, a las 22 horas, en el programa Curiosos del Poder.

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